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“Si llega el caso, debemos condicionar la abstención”

El exministro socialista Josep Borrell se atreve a aventurar posibles escenarios políticos

Josep Borrell, en la Audiencia Nacional, el pasado junio.
Josep Borrell, en la Audiencia Nacional, el pasado junio. EFE

El colaborador de Pedro Sánchez y exministro Josep Borrell es un ejemplo de cómo se puede respetar la línea oficial del partido sin ocultar las cartas o rehuir el debate. 

Parafrasea la consigna del PSOE en 1986, cuando se debatía la entrada en la OTAN, para delimitar su planteamiento inicial: “Abstención, de entrada, no”. Pero a continuación se atreve a aventurar los escenarios posibles en un futuro cercano y a expresar su opinión. “Si no existe otra posibilidad y, para evitar que se celebren nuevas elecciones, alguien tiene que abstenerse —y ese alguien, por su importancia numérica, tiene que ser el Partido Socialista—, no puede ser una abstención vergonzante, de tapadillo, con dos o tres diputados que no voten”.

Plantea Borrell que, si esa situación llega, será necesario pactar, negociar y discutir. La abstención, sostiene, es un poder de negociación que uno tiene y que está en la obligación de utilizar. “La abstención, si no existe otra posibilidad, tiene que ser puesta al servicio de conseguir compromisos del Gobierno para que atienda alguno de los problemas que el país tiene y para los que el PSOE tiene propuestas”, explica.

Ante las dudas de aquellos que piensan que una abstención con condiciones ataría las manos de los socialistas en su papel de oposición, Borrell responde con contundencia: “Si son cosas que proponen y te las aceptan, ¿dónde está el problema? Lo que he hecho es dar un paso al frente en la dirección que yo quiero ir”.

Matiza además que no se trata de situarse constantemente en las trincheras. “El PSOE no va a hacer una oposición a cara de perro, negándose a todo. Hará una oposición constructiva. Y le tocará condicionar la acción del Gobierno para que haga algunas cosas y no otras”.

Sin embargo, insiste el exministro en una certeza que delimita la realidad política: “Cuenta el papel de todos, no solo del PSOE. Hay una evidencia: un 60% de los diputados del Parlamento fueron elegidos para impedir que gobernara el PP. Tendrán que pensar cómo administran ese compromiso. Si quieren que gobierne Rajoy o quieren que gobierne Sánchez. Y cuando, hayan decidido, es cuando sabremos si al PSOE le toca abstenerse o no. Si Ciudadanos formara Gobierno con el PP, o le apoyara con sus votos, o se abstuviera, el panorama se aclararía”. Por eso el exministro socialista cree que Sánchez debería hablar con Rivera y conocer la realidad. “La situación de uno varía según la situación de los demás. Nadie puede dictaminar todo”.

Por eso no le gusta la “cacofonía” que escucha estos días desde las filas del PSOE y le sirve para justificar el silencio del líder socialista desde la noche del 20-D, que muchos no entienden. “Hace muy bien. Debe saber antes de nada qué terreno pisa”.