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Rivera tiñe el centro de Barcelona con los colores de La Roja

Entre gritos de "¡libertad!" y críticas a Colau, Ciudadanos convoca a 1.200 personas para ver el partido de la selección española en la ciudad

Albert Rivera e Inés Arrimadas celebran el segundo gol de España. Ampliar foto
Albert Rivera e Inés Arrimadas celebran el segundo gol de España.

Chuta a puerta Nolito, y Albert Rivera resopla. La selección española juega en la Eurocopa, y miles de personas ven su partido en una pantalla gigante de Ciudadanos situada ante el Arco del Triunfo de Barcelona. Hay 1.200 espectadores, según la organización. Cientos de banderas rojigualdas. Y un hombre al que miran todos los que no están atentos a la pantalla: el candidato a la presidencia, que asiste al encuentro embutido en una camiseta de La Roja, acompañado por Inés Arrimadas y Juan Carlos Girauta, y seguramente convencido de que la victoria no está en el marcador (España, 3-Turquía, 0), sino en ver la plaza llena en el acto con más asistentes de toda su campaña.

“En Barcelona, aunque [Ada] Colau quería prohibirlo, disfrutamos de la selección en la calle. ¡Cataluña somos todos!”, reivindica Rivera antes del duelo. El Ayuntamiento se había mostrado opuesto a la instalación de pantallas gigantes para ver el fútbol por razones de seguridad. Ciudadanos sortea esa decisión pidiendo permiso para organizar un acto de campaña. "No hay nada que nos guste más que defender la libertad y que aquellos que no quieren que estemos aquí sepan que nunca lo van a conseguir", asegura Rivera entre los gritos de la gente. "Llevamos ya diez años defendiendo que el espacio público de Cataluña es de todos. Nosotros no os vamos a abandonar nunca", promete. "La alcaldesa no quería que estuviéramos aquí. Saludemos a Colau. Alcaldesa: esto también es nuestro"

Barcelona no veía así un encuentro de la selección desde la final del Mundial de Sudáfrica, en 2010. El perímetro está vallado. Hay personal de seguridad por todas partes. Tras ver cómo el sábado un grupo de independentistas de Arran intentaba boicotear un mitin de Rivera, la formación toma medidas. Se revisan las mochilas a la entrada. Hay pinganillos crepitando a cada rato. La organización recomienda educadamente a los asistentes que guarden las banderas de Ciudadanos, porque ya saben que la crítica por politizar el deporte acompañará al acto.

Y entonces marca Morata. Y Rivera salta como un resorte. Y se gira hacia Luque, exjugador del Deportivo, con el que se abraza. Y truena la plaza barcelonesa, porque despega el fútbol de La Roja.

“¡España! ¡España!”, cantan miles de gargantas. “¡Iniesta! ¡Iniesta!”, corean. “¡Yo soy español, español, español!”, braman, mientras estallan varios petardos, se cimbrea la ola mexicana y retumban los altavoces que transmiten el sonido en directo del estadio desde Francia.

Y marca Nolito. Y Morata. Gana España. "¡Viva Catalunya y Visca Espanya!", se despide Rivera entre gritos de "presidente, presidente". “No podrán decir que no damos buena suerte”, se marcha un dirigente de Ciudadanos, celebrando la victoria de España por el Passeig de Sant Joan de Barcelona.