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Bruselas sospecha del interés electoral de las cuentas del Gobierno

La UE cree que España incumplirá las metas de déficit de 2015 y 2016, y que no funciona lo de bajar impuestos y subir el gasto

Bruselas cree que España incumplirá las metas de déficit de 2015 y 2016, que peca de optimista —como ya sucedió en tiempos de Zapatero— y que no funciona lo de bajar impuestos y subir el gasto para cuadrar las cuentas. La Comisión aprobó ayer el dictamen sobre los Presupuestos: el Gobierno que salga del 20-D deberá "actualizar" el proyecto. Europa entra así en campaña pese a los feroces reproches de Berlín a ese tipo de críticas, que deslucen el discurso de alumno modelo que atribuye el centroderecha europeo a la economía española. Con calculada ambivalencia, el informe es una enmienda a la política fiscal del PP. Pero en la práctica asume que Rajoy no tiene por qué ajustar más; será el siguiente Ejecutivo quien corrija.

El PP llegó al Gobierno con tres discursos básicos: la lucha contra la corrupción; el patriotismo constitucional, y la reversión de la crisis económica. Los casos Gürtel, Bárcenas y Púnica han ido minando el primer argumento. Ciudadanos castiga a los populares en las encuestas —ya lo hizo en las pasadas elecciones catalanas— y pugna por ser el partido del citado patriotismo constitucional. Y Bruselas acaba de sembrar dudas ahora sobre la tercera pata, fundamental para decantar el resultado electoral a 70 días escasos de las elecciones: Europa contribuye a desgastar el discurso económico.

La Comisión Europea aprobó este lunes finalmente su controvertido dictamen sobre el proyecto presupuestario de 2016, que adelantó en exclusiva EL PAÍS el miércoles. "España está en riesgo de incumplir el Pacto de Estabilidad", dice el informe. "Los escenarios macroeconómicos proyectados son un tanto optimistas", prosigue. "La Comisión invita a las autoridades a ejecutar estrictamente el Presupuesto de 2015 y a adoptar las medidas necesarias dentro del proceso presupuestario para asegurarse de que el presupuesto de 2016 se cumple", zanja con una dura tercera saeta.

A tenor de los riesgos, Bruselas pide nuevas medidas "lo antes posible". Pero el comisario Pierre Moscovici y el vicepresidente Valdis Dombrovskis salieron ayer desmintiendo parcialmente la dureza de ese texto: Dombrovskis y el muy señalado Moscovici dieron una suerte de bula al Ejecutivo de Mariano Rajoy al asegurar ante la prensa que bastará con que el nuevo Gobierno que salga de las urnas envíe "una actualización" de los Presupuestos, más rigurosa y creíble. Bruselas asume que Madrid no hará gran cosa a la corta. El resultado es que un Gobierno con una confortable mayoría absoluta deja ese lío al siguiente, con una mayoría mucho más precaria a tenor de las encuestas.

La opinión de Bruselas es similar a la de años anteriores, no hay nada inesperado: España va a cumplir el déficit"

Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad

"La opinión de Bruselas es similar a la de años anteriores, no hay nada inesperado: España va a cumplir el déficit", aseveró el ministro Luis de Guindos, que descartó un ajuste en las próximas semanas.

Frente a ese optimismo y a los mensajes favorables que llegan con cuentagotas estos días —subrayando las preocupantes cifras de paro, como en el caso del FMI—, los números no salen. El agujero se eleva a 10.000 millones de euros: el déficit se irá al 4,5% del PIB este año (tres décimas por encima de la meta; unos 3.000 millones) y al 3,5% del PIB el próximo (siete décimas más; unos 7.000 millones), según los pronósticos comunitarios. Tampoco cuadran las previsiones de PIB: España cree que crecerá más e ingresará más de lo que vaticina el Ejecutivo europeo. Ese será uno de los ejes de las elecciones de los próximos meses: tras acelerar en 2015, Bruselas ve riesgos de frenazo —por los países emergentes— y dibuja un panorama menos complaciente que el Gobierno. En especial en cuanto a las reformas y la política fiscal: el informe deja claro que España, uno de los alumnos más aplicados de la troika, lleva durmiéndose en los laureles desde que finalizó el programa.

Críticas también del BCE

El BCE atacó también ayer por ese flanco y puso en evidencia que España tiene aún tarea por delante en lo relativo al déficit y a las reformas. "Eso rompe con la narrativa de Berlín, cuestiona el relato del buen alumno que Alemania atribuye a España; de ahí las fuertes críticas que proceden desde la cancillería", apuntaron fuentes europeas.

La Comisión le salvó ayer la cara al comisario Pierre Moscovici: Bruselas aprobó finalmente el polémico dictamen, pese a que la semana pasada su presidente, Jean-Claude Juncker, lo paralizó por decisión propia tras las críticas de Alemania y la ofensiva diplomática de Madrid. "En el fondo, lo único que recuerda Bruselas es que con ese paro y esos desequilibrios España no puede relajarse: queda crisis para rato. La economía española ha salido de la UVI, sin duda. Pero tiene por delante un largo periodo de convalecencia", según las mismas fuentes.

La Comisión apunta que esa opinión funciona como una advertencia, pero con esa lectura carga contra su propio procedimiento; contra sus propias reglas. La vigilancia presupuestaria se ideó para que los Veintiocho incluyeran enmiendas a los Presupuestos durante el trámite parlamentario, como una especie de indicador adelantado si Bruselas estima que hay riesgos de incumplimiento. Esos riesgos existen, según el documento. Pero Bruselas no mueve ficha, ante las críticas de los Gobiernos conservadores, la cercanía de las elecciones y la sospecha de que hay razones políticas en todo ese asunto.

Moscovici relajó ayer las formas y aplaudió los avances de España, que ha hecho reformas como pocos y ha reducido el déficit del 12% al 5,9% del PIB con el que cerró el año pasado. Esas cifras apenas tienen comparación en Europa en tiempos de paz: solo Grecia ha hecho más. Y aun así Bruselas ve riesgos, como los ha visto durante toda la crisis.

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