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Pablo Iglesias y Alberto Garzón: amigos pero no aliados

El líder de Podemos ha recibido al dirigente de IU para escuchar su oferta de confluencia

Pablo Iglesias y Alberto Garzón, durante la reunión que han mantenido hoy.
Pablo Iglesias y Alberto Garzón, durante la reunión que han mantenido hoy. EFE

La relación entre los dos jóvenes líderes de izquierdas, Pablo Iglesias (36 años) y Alberto Garzón (29), podría haber cuajado como pareja —electoral— pero el líder de Podemos le ha dicho este miércoles al dirigente de IU eso que se dice en un noviazgo como eufemismo para dejarlo: tenemos mucho en común, nos entendemos bien, pero mejor seguimos como amigos. La reunión que han mantenido hoy en la sede de Podemos, en la que Iglesias ha rechazado un acuerdo electoral con IU, llega tras un tira y afloja entre ambas formaciones las últimas semanas: el coordinador de IU, Cayo Lara, llegó a pedir "respeto" a Podemos ante las duras declaraciones de Iglesias contra su partido. El líder de Podemos ha asegurado en público que no iba a ser su tabla de salvamento y que su proyecto político está agotado. En privado ha habido contactos, aunque son muy pocos los miembros de la coalición de izquierdas que aún mantienen relación con su excompañero.

Iglesias y Garzón se conocen desde hace algunos años, cuando el secretario general de Podemos colaboraba como asesor en IU, y son amigos, aunque su relación se había enfriado los últimos meses. Tras el encuentro, de algo más de una hora, los dos han reconocido su sintonía. “Me entiendo bien con Alberto”, ha admitido Iglesias. Ambos comparten el diagnóstico del momento político, incluso amplias propuestas programáticas. Pero la estrategia de Iglesias choca con la de Garzón: Podemos quiere concurrir a las elecciones con su marca y liderazgo, y eso implica decir que no a su amigo.

Una vez lanzado su llamamiento a una candidatura de unidad popular para las generales, Garzón y su equipo trazaron un calendario de citas con dirigentes de otras fuerzas políticas y sociales. El candidato de IU a La Moncloa comenzó sus encuentros con el líder de Equo, Juan López de Uralde, a principios de mes, y este pasado fin de semana ha viajado tres días a Galicia, donde se ha reunido con los representantes de las mareas. El encuentro con el líder de Podemos es el que más atención informativa ha despertado, por su pasado común y por las expectativas electorales de la formación emergente. Garzón se encargó personalmente de negociar la cita con Iglesias, y el líder de Podemos ha tenido al final el gesto de recibirle y en la sede de su partido, lo que ha conferido a la cita un aire de seriedad. Al principio Iglesias amagó incluso con desairarle sin ni siquiera ser él mismo quien se reuniera el político de IU —puedo acudir yo u otro compañero, dijo—.

Sentados en un sofá en la sede de Podemos en Madrid, los dos dirigentes han dedicado la mayor parte del tiempo al análisis de la situación política, en el que han coincidido. La admiración intelectual es mutua. “Estoy esperanzado, porque veo en Pablo no solo a un compañero con un diagnóstico similar, sino un análisis lúcido por su parte”, ha destacado el dirigente de IU. Iglesias enfrió después el optimismo de Garzón. La clave es la línea que traza entre el diputado y la organización a la que pertenece: “A pesar de que a mí me encantaría contar con gente como Alberto no puedo decir lo mismo con IU”, ha concluido Iglesias. La diferencia entre ser amigos a convertirse en aliados.

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