Análisis
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Una fuerza bisagra en Navarra y Euskadi

El impacto de Podemos en el País Vasco es sensiblemente inferior al de otras comunidades Puede ser decisivo se alía con EH-Bildu en las Juntas Generales de Gipuzkoa y Alava

El impacto de Podemos en la Comunidad Autónoma Vasca es sensiblemente inferior al de otras comunidades, pero su papel puede ser decisivo como partido bisagra, si se alía con EH-Bildu, en la conformación de las Juntas Generales de Gipuzkoa y Álava, de las que surgen los Gobiernos forales, tras las elecciones del próximo mes de mayo. En Navarra, comunidad con presencia, también de fuerzas nacionalistas vascas, no solo puede ser decisivo como partido bisagra, sino que aspira a disputar la primera fuerza política a UPN. Así lo creen representantes de los partidos vascos, tras las últimas encuestas —la publicada el 5 de noviembre por el Gobierno vasco y el Navarrómetro, del pasado 21 del mismo mes— que han empezado a generar movimientos políticos en el ámbito de la izquierda abertzale.

La clave radica en que los nacionalismos, el PNV y la izquierda 'abertzale', son prácticamente impermeables al impacto de Podemos

Mientras en el conjunto de España las encuestas otorgan a Podemos entre el 20% y el 28% de media, en la Comunidad Autónoma Vasca la nueva fuerza política consigue en torno al 9%, casi una tercera parte de la media nacional. La clave radica en que los nacionalismos, el PNV y la izquierda abertzale, son prácticamente impermeables al impacto de Podemos, según coinciden representantes de todos los partidos.

La última encuesta del País Vasco, la del 5 de noviembre, es reveladora al respecto: la izquierda abertzale, incluso, crece en Álava, permanece igual en Bizkaia y baja muy poco en Gipuzkoa. El PNV crece más de un punto en Gipuzkoa y lo pierde en Bizkaia y Álava. Abunda en la tesis de la impermeabilidad del nacionalismo hacia Podemos el dato de que obtiene su peor resultado en la provincia más nacionalista, Gipuzkoa: 8,5%.

Quienes sufren el impacto de Podemos son los partidos no nacionalistas, especialmente Izquierda Unida y UPyD, que son engullidos por la nueva fuerza. El PSE pierde en torno a los tres puntos en Gipuzkoa y Bizkaia, apenas en Álava, mientras el PP llega a alcanzar una pérdida de cinco puntos en Álava y cuatro en Bizkaia. En todo caso, pérdidas mucho menores a las de la media nacional de ambos partidos.

Quienes sufren el impacto de Podemos son los partidos no nacionalistas, especialmente Izquierda Unida y UPyD

Sin embargo, la irrupción de Podemos puede tener un impacto decisivo en la conformación de los Gobiernos forales de las tres provincias, en que previsiblemente se presentará, así como en el Ayuntamiento de San Sebastián, donde ha anunciado su participación a través de candidatura Irabazi (Ganemos en vasco). Un análisis en el que coinciden representantes tanto de partidos nacionalistas como no nacionalistas.

La izquierda abertzale que hoy gobierna Gipuzkoa, así como el Ayuntamiento de San Sebastián, y que está en un puño, con PNV y PP, disputando Álava —hoy la gobierna el PP—, puede tener en Podemos el aliado decisivo para consolidar sus ejecutivos si PNV y PSE no suman mayoría.

La izquierda abertzale sigue con interés los movimientos de Podemos y su actual líder, Hasier Arraiz, de Sortu, ya se ha pronunciado por su acercamiento: “Vemos con cierta ilusión y optimismo la irrupción de una fuerza rupturista en el panorama estatal. No sabemos su traslación a Euskal Herria, pero si se atiene a lo que han dicho respecto al derecho a decidir o el momento económico y social, seguramente podremos hablar de futuros espacios de colaboración”.

Más allá de la irrupción de Podemos en las encuestas, otra clave no menor es la de sus candidatos en el País Vasco, que hasta el momento se desconocen

De esta declaración se desprende que la izquierda abertzale y Podemos coinciden en la defensa del modelo económico y social. La cercanía no es tanta en la cuestión territorial porque Pablo Iglesias ha señalado que no desea que catalanes y vascos se vayan de España. No obstante, tienen una base común, que es la defensa del llamado derecho a decidir, recuerda Arraiz.

La izquierda abertzale y Podemos ya han tenido contactos. Fue con motivo de la cadena humana organizada por Esku Dago, la pasada primavera en el País Vasco en favor del derecho a decidir. Podemos participó en la movilización, pero aclaró que esperaba que la izquierda abertzale respetaría la decisión de los vascos si decidían mayoritariamente permanecer en España.

No obstante, más allá de la irrupción de Podemos en las encuestas, otra clave no menor es la de sus candidatos en el País Vasco, que hasta el momento se desconocen. Este extremo es aún más relevante en Navarra, en la que el Navarrómetro del 21 de noviembre le otorgaba la primera posición, muy por delante de UPN, la segunda y actual gobernante de la comunidad, y de los demás partidos. El aspirante de EH-Bildu, la segunda fuerza hoy en Navarra, Adolfo Araiz, destacaba la contradicción del auge de una fuerza “sin líder en Navarra ni programa”.

En Navarra, con una UPN y un PSN muy desgastados, la suma de Podemos y EH-Bildu, las dos primeras fuerzas según las encuestas, hace muy posible un Gobierno de coalición. La irrupción de Podemos corta las expectativas de Geroa Bai, el partido de Uxue Barkos, una de las políticas más valoradas a escala nacional, que esperaba capitalizar el desgaste de UPN y PSN.

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