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Sánchez trata de captar a la oposición para abrir el debate constitucional

El PSOE se disgusta con Posada por hacer un discurso de “militante del PP”

Pedro Sánchez saluda al ministro de Justicia, Rafael Catalá.
Pedro Sánchez saluda al ministro de Justicia, Rafael Catalá.

El PSOE no pasará página en su demanda de abrir el debate de la reforma de la Constitución de 1978 a pesar del portazo del Gobierno. Los socialistas demandan que se explore y estudie qué cambios podrían mejorar la Ley Fundamental y en los próximos días tratarán de atraer a esa causa al resto de los grupos de oposición. Esta es la decisión del secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, que traducirá el portavoz parlamentario, Antonio Hernando.

El próximo martes la Mesa del Congreso evaluará si admite la petición de los socialistas de crear una subcomisión dentro de la comisión constitucional para el estudio de la reforma. En principio, no debe haber objeciones desde la perspectiva reglamentaria, por lo que pasará a la Comisión Constitucional y ahí morirá, dada la mayoría parlamentaria del PP. Al tiempo, Hernando habrá empezado a comunicarse con los grupos parlamentarios, de menor a mayor, para que, si lo ven oportuno, se sumen a la petición. “Permítanos el Gobierno que abramos el diálogo, solo pedimos eso”, clamó de nuevo Pedro Sánchez. Los documentos que han aprobado los socialistas en los dos últimos años —Declaración de Granada, Conferencia Política y Declaración de Zaragoza— componen un cuerpo de textos políticos en los que se avanza por dónde podrían ir los cambios constitucionales en materia territorial, sobre nuevos derechos y en transparencia y apertura política. “Rajoy ha optado por el bloqueo político en vez de apostar por resolver la crisis institucional de España”, lamentó Sánchez que, aun así, continuará con la propuesta.

No tuvo ocasión ayer de hablar con él de este asunto ya que en el Congreso solo se estrecharon la mano e intercambiaron unas frases. El no ya se lo dio Rajoy el pasado jueves por teléfono. El acto de ayer discurrió sin tensión alguna aunque a la dirección del PSOE no le gustó una parte del discurso del presidente del Congreso, Jesús Posada. “El presidente del Congreso no puede actuar como militante del PP y leer la guía de campaña del partido”, dijo el secretario de Organización, César Luena. Se refería a la parte del discurso en la que Posada mencionó las reformas del Gobierno que han producido “las mejores cifras de paro en muchos años, la reacción de los mercados y las palabras de elogio a España en a Cumbre del G-20”. Posada defendió “la ecuanimidad” de su discurso. Y Luena reconoció el buen hacer, en general, del presidente.