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Palestinos españoles hacen el ‘Iftar’

Una decena de gazatíes rompe el ayuno del Ramadán en Madrid entre amigos y malas noticias

  • Hortensia y Rosa, españolas casadas con palestinos, ponen la mesa para el 'Iftar', la ruptura del ayuno en Ramadán. El menú, de Oriente Próximo con influencia española: Ocra guisada con tomate, arroz con ternera, falafel casero, berenjenas y pimientos de Padrón, del huerto de los anfitriones. De postre, té, sandía y dulces árabes orientales -con pistacho, almendras y miel, distintos a los del norte de África-.
    1Hortensia y Rosa, españolas casadas con palestinos, ponen la mesa para el 'Iftar', la ruptura del ayuno en Ramadán. El menú, de Oriente Próximo con influencia española: Ocra guisada con tomate, arroz con ternera, falafel casero, berenjenas y pimientos de Padrón, del huerto de los anfitriones. De postre, té, sandía y dulces árabes orientales -con pistacho, almendras y miel, distintos a los del norte de África-.
  • La conversación varía. No hay especial solemnidad en la ruptura del ayuno. Auni Tanboura, el anfitrión, que no descansa un minuto para que coma todo el mundo antes que él, resume: "Hay que hacer reír al mundo, y que el mundo se ría".
    2La conversación varía. No hay especial solemnidad en la ruptura del ayuno. Auni Tanboura, el anfitrión, que no descansa un minuto para que coma todo el mundo antes que él, resume: "Hay que hacer reír al mundo, y que el mundo se ría".
  • Auni Tanboura, el anfitrión, muestra orgulloso su huerto en su chalé a las afueras de Madrid. "Tengo perejil, apio, anís, hinojo, orégano. Y pepinos, ¿quieres uno?", ofrece a los invitados. Un amigo explica que el pueblo de Tanboura, cerca de Betlaya, al norte de la Franja de Gaza, tiene una gran tradición agrícola. En el jardín delantero, este palestino tiene un árbol macho y otro hembra de pistachos, para que den frutos.
    3Auni Tanboura, el anfitrión, muestra orgulloso su huerto en su chalé a las afueras de Madrid. "Tengo perejil, apio, anís, hinojo, orégano. Y pepinos, ¿quieres uno?", ofrece a los invitados. Un amigo explica que el pueblo de Tanboura, cerca de Betlaya, al norte de la Franja de Gaza, tiene una gran tradición agrícola. En el jardín delantero, este palestino tiene un árbol macho y otro hembra de pistachos, para que den frutos.
  • Los primeros exiliados palestinos llegaron a Canarias en las décadas de los cincuenta y sesenta, después del Desastre de 1948, que expulsó a 700.000 de su país. Tanboura representa la generación que vino a España en los años setenta, tras la Guerra de los Seis Días de 1967, que obligó a otros 300.000 a refugiarse fuera. Volaban desde Jordania, tierra de adopción, a Europa para formarse. Muchos se quedaron como abogados, médicos o profesores.
    4Los primeros exiliados palestinos llegaron a Canarias en las décadas de los cincuenta y sesenta, después del Desastre de 1948, que expulsó a 700.000 de su país. Tanboura representa la generación que vino a España en los años setenta, tras la Guerra de los Seis Días de 1967, que obligó a otros 300.000 a refugiarse fuera. Volaban desde Jordania, tierra de adopción, a Europa para formarse. Muchos se quedaron como abogados, médicos o profesores.
  • "La comunidad en Madrid representa el mosaico político de Palestina", explica uno de los invitados. "Hay gente que simpatiza con todos los partidos: Fatah, Hamás, el izquierdista Frente Popular, el Partido Comunista, el Partido Democrático..." ¿No dificulta eso la convivencia? "Al contrario, la facilita. Al identificarnos con grupos distintos, surgen el encuentro y la coordinación, necesarios dentro de Palestina".
    5"La comunidad en Madrid representa el mosaico político de Palestina", explica uno de los invitados. "Hay gente que simpatiza con todos los partidos: Fatah, Hamás, el izquierdista Frente Popular, el Partido Comunista, el Partido Democrático..." ¿No dificulta eso la convivencia? "Al contrario, la facilita. Al identificarnos con grupos distintos, surgen el encuentro y la coordinación, necesarios dentro de Palestina".
  • Su vida en España es normal, pero muchos gazatíes en Madrid tienen familia en la Franja directamente afectada por los bombardeos. Viven constantemente enganchados al móvil y a las noticias, para no perderse nada, con el alma en vilo por saber si todo el mundo está bien.
    6Su vida en España es normal, pero muchos gazatíes en Madrid tienen familia en la Franja directamente afectada por los bombardeos. Viven constantemente enganchados al móvil y a las noticias, para no perderse nada, con el alma en vilo por saber si todo el mundo está bien.