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Rajoy insta a los militares a anticiparse a los problemas

"Llegar un minuto tarde es no llegar", advierte en el principal centro de estudios de Defensa

“La gestión del tiempo es un factor enormemente importante. Para ustedes, llegar tarde posiblemente sea no llegar. El análisis más espléndido, entregado un minuto más tarde, no vale para nada”. No se sabe si el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pensaba en sí mismo o en su auditorio cuando  pronunció estas palabras. Pero el martes por la mañana, en el Centro Superior de Estudios para la Defensa (Ceseden), adviritó a los los alumnos del curso de Estado Mayor sobre la necesidad de adelantarse a los acontecimientos, echarle imaginación y arriesgarse, a pesar de que “el riesgo implica la posibilidad de fracasar”.

El político al que se acusa de dejar pudrirse los problemas, de aplazar la toma de decisiones hasta que no queda otro remedio, admitió que "ya no se puede esperar, con una solución en la mano, a que se presente el momento oportuno para aplicarla; por el contrario, hay que encontrar una solución para que el ahora sea el momento oportuno".

"España es una patria común por la que vale la pena sacrificarse"

La primera conferencia de Rajoy en el más importante centro de estudios militares de España, que acaba de cumplir medio siglo, tenía carácter académico, pero era imposible no comparar su práctica política con su teoría del liderazgo. "El líder es aquel que se sitúa por delante de los demás y abre camino por lugares intransitados. Este saber dónde se está, hacia dónde se quiere ir y aventurar razonablemente cómo se puede llegar, y por supuesto no aceptar presiones de nadie, son la esencia de las reglas para sobrevivir como líder".

   El presidente adviritó a varios cientos de oficiales, españoles y de otros 23 países, que "las situaciones requieren soluciones que no están en los manuales" y les instó a “reconsiderar una otra vez lo que ayer pensaron y aceptar el cambio necesario", porque las soluciones se basan en “una innovación que no es improvisación”, una mezcla de “imaginación, experiencia y sentido común”.

A los militares les ha agradecido su espíritu de servicio: les ha dicho “España es una patria común por la que vale la pena sacrificarse” y que sus obligaciones son “vencer y sobrevivir, por este orden”. El siglo que acaba de comenzar, ha pronosticado, no será un siglo americano, “pero tampoco pertenecerá a China" ni a ningún otro país. Será "interdependiente, sin un centro de gravedad ni un guardián mundial”, con un enemigo que se ha vuelto “difuso, ilocalizable e impredecible” y un riesgo que solo se presenta como amenaza “cuando se materializa”. A la estabilidad de este mundo, ha subrayado, debe contribuir España, especialmente en el Mediterráneo occidental y África. Entre otros instrumentos, con unas Fuerzas Armadas “creíbles”.

Rajoy ha recordado que España está viviendo “momentos históricos”, en alusión al relevo en la Jefatura del Estado. Los militares eran plenamente conscientes de ellos. Por primera vez en 39 años ayer no celebraron con un brindis la onomástica del Rey cuyo retrato aún preidía la sala. Habrá que esperar a San Felipe.

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