Campaña contra la antipolítica

Los partidos reproducen los mensajes europeos contra un populismo que no domina en España El alemán Schulz promete que luchará “para equilibrar recuperar el equilibro Norte-Sur” González Pons visita la sede atacada de Calpe: “La democracia no se defiende a martillazos”

Martin Shulz, candidato socialdemócrata a presidir la UE, se mostró ayer como un gran mitinero en castellano. El alemán, con muchas posibilidades de suceder al conservador José Manuel Durao Barroso, según las encuestas, logró encender al público más que sus colegas españoles. Y eligió Málaga, en Andalucía, el último bastión del PSOE, para levantar los ánimos de los socialistas con la promesa de que él, desde la Comisión, dará un giro para que los recortes no sean la única política europea. Pero enseguida llegó el PP desde Alicante para recordar que en Europa las cosas están muy mezcladas. “Elena Valenciano intenta atacarnos por Merkel, pero hace mítines con Schulz, cuyo partido está en el Gobierno con Merkel en Alemania. Schultz felicitó a Rajoy por las reformas. Schulz tendría que explicar a Valenciano que le conviene votar a Arias Cañete”, ironizó Esteban González Pons.

El PSOE le da la vuelta y asegura que a España, y no al PP o al PSOE, le conviene que gane la socialdemocracia las elecciones europeas para que se relaje más la política de austeridad. Y Schulz aseguró desde Málaga que si logra ser presidente de la Comisión Europea hará que no todo esté centrado en la austeridad. “Lucharé para cerrar los paraísos fiscales y para recuperar el equilibrio dentro de la UE entre Norte y Sur, entre países ricos y menos ricos. La gente no tiene que pagar los platos rotos por los banqueros”.

El PP está convencido de que quien más sufre con la idea de que todos son iguales es el PSOE. “El debate sobre bipartidismo sí o no está en la izquierda. En la derecha no hay problema, Vox es muy pequeño y UPyD ya no les quita más votos”, sentencia un dirigente socialista. Y los populares siguen haciendo mella por ahí. Miguel Arias Cañete fue incluso más lejos en una entrevista con la agencia Colpisa publicada por varios medios. “No descarto una gran coalición PP-PSOE en el futuro si el interés general lo exige”, asegura. Los socialistas insisten en que es un despropósito, un imposible, que nunca un líder del PSOE podrá proponer ese suicidio para el partido, pero el PP hace crecer esa idea demoledora. Y el expresidente Felipe González remató la jugada al asegurar en La Sexta sobre ese posible pacto: “Si el país lo necesita, lo deben hacer”.

En España se da además una circunstancia especial. Los dos grandes partidos reproducen estos días el debate que se vive en Europa: europeísmo frente a populismo. Y sin embargo, en España este último no está ni de lejos al nivel europeo. Schulz viaja estos días por toda Europa –también Juncker, el candidato del PPE, visitará hoy Madrid-. En Italia habla de Beppe Grillo, al que ayer comparaba en Corriere della Sera con Stalin y Hugo Chávez por su tratamiento de las discrepancias internas. En Francia habla de Marine Le Pen. En el Reino Unido de Ukip. Pero en España habla de “populismos” y de “ira contra Europa” sin poder poner nombres. Baste un dato: la alianza de la extrema derecha anti-UE tiene miembros de Francia, Reino Unido, Holanda, Alemania, Austria, Suecia o Malta, pero no de España. Porque no hay ninguno con esa fuerza.

En España sí hay partidos muy críticos, cada uno a su manera, con la forma en que se han hecho las cosas en Europa, que tienen cada vez más fuerza: IU, UPyD, Equo o el recién llegado Podemos, al que el CIS da un escaño. Pero no hay nada parecido a los grupos que están protagonizando la campaña en otros países. No hay un enemigo común claro de los dos grandes partidos, pero sí hay, o eso creen los partidos, mucha antipolítica. Tanta que González Pons centró su discurso en ella. El número dos de los populares visitó la sede del PP de Calpe, destrozada la noche anterior, y después en el mitin en Alicante pidió a la gente que vote contra los violentos. “La democracia no se defiende a martillazos, sino con votos, a votazos. Si no votáis será el triunfo de la antipolítica”.

Los grandes partidos saben que están en horas bajas y por eso en los mítines se ven momentos de humildad, algo poco frecuente en la política española. “Sé que hay mucha gente enfadada con el PP, y muchos más con los políticos. Pero el PP está limpio, no tiene nada que ocultar. Somos un partido que no hace escraches, que no insulta, que cree en la democracia. Nunca pediremos que no se vote a otro", aseguró González Pons. “No todo lo hemos hecho bien, aunque somos un partido honrado”, clamó Susana Díaz. “Los socialistas renunciamos en su momento a que en Europa la izquierda marcara el rumbo”, admitió Elena Valenciano. Por eso ella ahora trata de convencer a todos de que esta vez será diferente, se trae a Schulz para demostrarlo y pide “plantar cara a la derecha del austericidio”.

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