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La encuesta alimenta las dudas sobre la continuidad de González y Botella

El resultado de las europeas en Madrid será la primera brújula para el plan de Rajoy

De izquierda a derecha: Botella, Gallardón, González, Echevarría, Cifuentes y un mando del Ejército en la parada del Dos de Mayo. Ampliar foto
De izquierda a derecha: Botella, Gallardón, González, Echevarría, Cifuentes y un mando del Ejército en la parada del Dos de Mayo.

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, rebajó ayer el pronóstico electoral a la “foto de un momento determinado” que puede cambiar, pero todos en el PP asumen que la imagen, muy nítida, reflejada en la encuesta de Metroscopia publicada por EL PAÍS tendría consecuencias políticas y simbólicas desastrosas. Los populares, según la intención de voto que recoge el sondeo, caerían 15 puntos respecto a las elecciones de 2011 (suben un punto y medio en comparación con 2013), perderían la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid y dependerían de UPyD para seguir en el poder. La izquierda (PSOE más IU) arrebataría la alcaldía al PP en la capital tras 24 años de mandato con mayorías absolutas. A un año de las elecciones autonómicas y municipales de 2015, este escenario alimenta las especulaciones y las dudas sobre la continuidad de González, presidente regional, y de la alcaldesa Ana Botella. Al margen de la letra pequeña del sondeo —el PP perdería 19 diputados autonómicos y 10 concejales—, en Génova 13 son conscientes de que los datos son muy malos y, si no se produce un giro, Mariano Rajoy tendrá que decidir qué hacer para tratar de remontar y mantener dos de sus plazas principales.

Los socialistas tienen un problema

La mitad de los votantes del PSOE de Madrid no está satisfecha con la gestión que hace su partido en la oposición, tendencia que aumenta entre el conjunto de la ciudadanía. La posibilidad de un Gobierno de coalición entre PSOE e IU (contando con la abstención de UPyD) que desbancase al PP tras 20 años consecutivos en el poder se puede producir, con la gran paradoja de que Tomás Gómez, secretario general de los socialistas madrileños, podría presidir la Comunidad empeorando los resultados de 2011 (26,2%), que ya fueron los peores del PSOE en su historia.

La ligera tendencia al alza en la encuesta de Metroscopia, con una intención de voto del 21,3% frente al 20,1% de 2013, fue celebrada con entusiasmo por la Ejecutiva del PSM. Gómez declaró: “Tengo una opinión sobre las encuestas: marcan una foto y la vida es una película… Pero hay algo que queda claro, un denominador común: la inmensa mayoría de la gente quiere un cambio. Hay un fin de ciclo, estamos en la primera hora de un amanecer”.

Gómez obvió que, al igual que el año pasado, es el líder con peor valoración en el conjunto de votantes, con un global de 49 puntos en contra, ligeramente mejor que el de 2013 (menos 51). Donde sí remonta de forma considerable es en el frente interno, donde mejora 18 puntos. Aun así, sigue suspendiendo, con 13 puntos negativos. La contestación en el partido se antoja crucial, sobre todo si se celebran primarias con vistas a 2015.

Las elecciones europeas del 25 de mayo, en las que Pedro Arriola, sociólogo de cabecera del presidente del Gobierno, medirá la fidelización de los votantes, serán la primera brújula para un posible relevo de González y Botella.

El temor a perder la mayoría en Madrid y en Valencia, graneros inmensos del voto popular desde hace 20 años, está instalado en el PP desde hace meses. Pero todos se preguntan si Rajoy sustituirá finalmente a los candidatos. “Lo tendrá que decidir el partido en su momento, pero, desde luego, a mí me gustaría ser el candidato”, repitió ayer el presidente de la Comunidad que, al igual que la regidora de Madrid, no fue elegido para ese cargo sino que lo heredó tras la renuncia de Esperanza Aguirre a mitad de mandato. La alcaldesa Ana Botella nunca lo ha expresado con tanta claridad, y ayer aseguró que tratará de trabajar “para que la realidad sea mejor que la encuesta”. De alguna forma, a la esposa de José María Aznar le gustaría que se dieran las condiciones para poder repetir. Pero la cuestión es, en realidad, si Rajoy puede permitirse ese cambio, corriendo el riesgo de alentar un nuevo conflicto con el expresidente del Gobierno y del partido.

En el PP está instalada la idea de que si después del verano las previsiones siguen siendo tan malas, será la propia Botella quien dé un paso atrás. ¿En favor de quién? Desde hace meses en el PP circulan los nombres de Esperanza Aguirre, que ayer no acudió a los actos de celebración del Dos de Mayo, y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, quien cuenta con el apoyo de la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, y volvió a asegurar ayer que no está centrada “en ninguna carrera electoral”.

A falta de que Rajoy aclare quiénes serán los cabezas de cartel del PP en la capital y la Comunidad de Madrid, González se aferra al respaldo que le otorgan desde el electorado conservador, con un balance de 36 puntos favorables (10 puntos más que el año pasado) tras obtener una aprobación de 64 puntos frente a un rechazo de 28. González también tendría a su favor que, pese a una gestión marcada por los recortes y a tropiezos tan sonoros como el de Eurovegas o la renuncia a la privatización de seis hospitales tras un año de mareas blancas, el líder político peor valorado no es él sino el socialista Tomás Gómez.

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