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“Gamonal es sinónimo de resistencia”

El barrio fue pueblo hasta 1955

Durante siglos rechazó su anexión a Burgos

Protesta de los vecinos de Gamonal. Ampliar foto
Protesta de los vecinos de Gamonal.

Cada noche, durante la batalla que libra la policía en las calles del barrio de Gamonal, se pueden escuchar las voces de los vecinos desde sus ventanas. Por alguna razón inexplicable, son mayoría los gritos de las mujeres, más afilados, más parecidos a un lamento, que llaman cobardes a los policías. Y acompañan su voz del sonido metálico de los cubiertos golpeando las cacerolas. Esa es la sinfonía que persigue cada movimiento de los agentes antidisturbios, que buscan en la noche a jóvenes violentos venidos de fuera y no los encuentran. Cuarenta detenidos, 40 vecinos, ese es el balance de los primeros días.

Durante la mañana del martes, la voz de la revuelta se extendió por vez primera por los colegios e institutos. Se formaron piquetes informativos y los profesores daban cuenta de que, en las clases de bachillerato, había faltado mucha gente. “Podría decirse que casi la mitad de los alumnos no han ido a clase”, manifestaba un jefe de estudios. Burgos amaneció con lluvia, así que fueron los jóvenes quienes custodiaron durante todo el día y bajo una carpa de plástico, la llamada zona cero.

Basta entrar en cualquier abastecimiento para advertir que la notoriedad adquirida por el Gamonal es el comentario inevitable. “Le hemos quitado tiempo a Rajoy y al Obama”, decía un anciano ante las imágenes de televisión en una cafetería. Hay un sentimiento de satisfacción por el retraso de las obras y por haber colocado al barrio en el mapa de la actualidad. Ese orgullo de pertenencia al barrio es un sentimiento que viene de lejos: “Gamonal es sinónimo de resistencia”, explica Begoña Bernal, profesora de Geografía Humana de la Universidad de Burgos y autora de un libro sobre los antecedentes de este barrio (De Gamonal a Burgos, editorial Aldecoa). ”Mucha gente ya no se acuerda, pero cuando el secuestro de Ortega Lara, había cada lunes una manifestación en la Plaza Mayor, pero cada jueves había otra en el Gamonal, un barrio que ha tenido una vocación de resistencia que no existe en otros distritos de Burgos”.

Conocido es que, hasta 1955, Gamonal fue un pueblo que bordeaba el camino de Santiago. En tiempos lejanos, sede del monasterio de San Juan de Ortega, cuyos monjes jerónimos se dedicaban a recoger los cadáveres del camino para darles sepultura. Llegado el siglo XVII, esta orden decidió donar a los 14 vecinos de Gamonal el uso y disfrute de sus pertenencias y todas sus tierras, a ellos y a sus herederos, por un complejo sistema conocido como enfiutesis, de tal manera que al morir el heredero o su viuda, el alcalde hacía pública la vacante y realizaba la adjudicación por turno entre los vecinos más antiguos. Era una especie de herencia colectiva o gestionada colectivamente.

Situado en el camino que se dirige a Irún por un lado y a Logroño por el otro, el municipio de Gamonal sirvió también de lugar donde se comenzaron a instalar empresas, entre otras cosas porque no pagaban impuestos. Al tiempo que Gamonal disponía de tierras y de una salida natural hacia el norte, carecía de agua, abastecimiento para el que dependía del Ayuntamiento de Burgos. Los intentos de Burgos por anexionarse Gamonal y los de este pequeño pueblo por retrasar la anexión duraron varios siglos.

“La burguesía no quería obreros en el centro de Burgos, así que la construcción de un polo industrial significó la definitiva expansión de Gamonal a finales de los años 50”, explica Begoña Bernal, “donde se concentró una tipo de urbanismo intensivo con pocas dotaciones”. Una sucesión desordenada de bloques altos terminó sembrando la salida de Burgos por la nacional de Irún y determinando el perfil de la calle Vitoria, la principal avenida de la ciudad. “Nadie planificó aparcamientos porque nadie se imaginaba que los obreros llegaran algún día a tener coches”, significa Bernal. “Por el contrario, Gamonal se desarrolló siempre como un barrio cohesionado y con tendencia al asociacionismo”.

A diferencia de cualquier otro distrito de Burgos, cuanto sucede en Gamonal es posible seguirlo a través de las redes sociales, acompañado de fotos e imágenes en movimiento. Hay representantes de diferentes asociaciones, pero no un único líder. Esa imagen de ausencia de portavoces en medio de un conflicto, de espíritu asambleario recuerda a lo conocido a partir del Movimiento 15-M. Manejar la notoriedad adquirida será un problema. Expertos policiales reconocen que las palabras de Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad, acusando a “turistas radicales” de ser los provocadores del conflicto, no han sido muy afortunadas. “Casi supone una invitación a radicales de otras ciudades”, señala un mando policial. Las noticias sobre el incremento de dotación policial van acompañadas de los preparativos de la fiesta de los titos, a celebrar este viernes en el centro de lo que fue el antiguo pueblo de Gamonal. Los vecinos cruzan apuestas sobre la presencia del alcalde.