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El Rey protagoniza la Pascua más austera

Don Juan Carlos insta a los militares a aprovechar al máximo fondos escasos

Morenés elogia el “silencio” de la jerarquía castrense ante el soberanismo

El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy (izquierda), y los ministros de Defensa, Pedro Morenés, e Interior, Alberto Fernández Díaz.
El jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy (izquierda), y los ministros de Defensa, Pedro Morenés, e Interior, Alberto Fernández Díaz. EFE

La Pascua Militar es el día en que se escenifica el papel del Rey como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas. Aunque los militares celebran otras conmemoraciones al cabo del año —como el Día de las Fuerzas Armadas, a finales de mayo; o la Fiesta Nacional, con un desfile en Madrid, el 12 de octubre— solo el 6 de enero —aniversario de la recuperación de Menorca por Carlos III— dirige el Rey un discurso a todos los uniformados y recibe novedades del ministro de Defensa, que hace balance del año recién acabado y expone los proyectos del que acaba de arrancar.

La ocasión de ayer era especial. Don Juan Carlos hacía su primer discurso en directo desde su último paso por el quirófano, el 21 de noviembre, y lo hacía, además, en un contexto especialmente delicado para los Ejércitos: de cara adentro, porque los persistentes recortes del presupuesto de Defensa han puesto en riesgo la operatividad de las Fuerzas Armadas; de cara afuera, porque el reto soberanista de la Generalitat de Cataluña suscita inquietud en muchos ámbitos y en particular, debido a su formación, en los castrenses.

Del estado de salud del Rey se habló mucho entre los asistentes al acto; pues, aún convaleciente, don Juan Carlos prescindió de pasar revista a las tropas que le rindieron honores en la plaza de la Armería, entró apoyado en dos muletas en el Salón del Trono y siguió sentado el discurso del ministro de Defensa, Pedro Morenés (igual que el año pasado, cuando también se reponía de otra operación de cadera); pero, sobre todo, porque tuvo dificultades para leer un discurso de apenas folio y medio.

De austeridad se habló aún más, pues tanto el Rey como Morenés aludieron en sus intervenciones a los recortes que ha sufrido el presupuesto de Defensa. Aunque en tono muy diferente.

En presencia de casi 200 uniformados —miembros de la cúpula militar y representantes de los cuerpos y escalas de los tres Ejércitos y la Guardia Civil— el Rey aseguró ser consciente del “enorme esfuerzo” realizado por los miembros de las Fuerzas Armadas “por mantener las capacidades que se requieren para garantizar la seguridad y la defensa de nuestra patria, en un horizonte económico de gran complejidad”. De cara al futuro, les advirtió, “resulta imprescindible continuar avanzando por la senda que nos permita obtener el máximo rendimiento de los recursos y mantener la operatividad de nuestras unidades”.

Si del discurso del Rey cabía deducir que los militares deberán seguir apretándose el cinturón en los próximos años, Morenés abrió la puerta a un aumento del presupuesto a medio plazo. Tras asegurar que las Fuerzas Armadas han hecho un “enorme esfuerzo” para asumir “solidariamente” las restricciones presupuestarias, agregó que “resultaría difícil que los militares pudieran alcanzar un excelente nivel de eficacia sin la dotación material que les permita estar en el estado del arte [entre los más avanzados] que les demanda la propia sociedad”.

E insistió: “Los militares españoles han sido solidarios con los sacrificios y esfuerzos de sus conciudadanos en los momentos más duros. Han sido los primeros en adaptar su actividad a unos presupuestos muy limitados y lo han hecho manteniendo en lo más alto su capacidad y nivel de preparación. Estoy convencido de que seguirán siendo solidarios en el futuro y de que la sociedad española sabrá responder a ese esfuerzo dotándoles de los medios acordes a las necesidades de una defensa que en este inestable mundo adquiere si cabe más importancia”.

El ministro dirigió su petición de más medios a la sociedad española, aunque hubiera sido más eficaz hacerlo a quien puede atenderla: el presidente Mariano Rajoy; que fue, con el titular de Interior, Jorge Fernández, y el propio Morenés, el único miembro del Gobierno que acudió al acto.

La cuestión es si, como dio por sentado el ministro, las Fuerzas Armadas mantienen sus capacidades pese a que su presupuesto se ha reducido el 30% en los últimos seis años. Para asegurarse de que cuenta con un núcleo operativo, el Estado Mayor de la Defensa ha decidido concentrar sus escasos recursos en una Fuerza Conjunta de unos 10.000 militares, en torno al 10% del total.

Las alusiones al reto soberanista fueron mucho más veladas. El Rey instó a los militares “a seguir transmitiendo confianza y serenidad” a la sociedad española y elogió su contribución “a la mayor fortaleza de nuestro Estado de derecho”. Morenés alabó “la fortaleza de una jerarquía [militar] que, siendo una cadena consistente, garantiza, en el silencio de su comportamiento ejemplar por responsable, y con el resto de poderes públicos, el bien común de toda la nación española, que se sustenta en los principios de la soberanía nacional, la unidad y la solidaridad entre todos los españoles”.

Sus palabras recordaban las que pronunció en el mismo acto el año pasado, cuando dijo, en alusión al independentismo catalán, que los militares “mantienen el ánimo firme y sereno, sin atender a absurdas provocaciones”. Ayer no fue tan lejos pero, para dejar claro a qué se refería, cambió el término “sociedad española”, que llevaba escrito es su discurso, por “nación española”. Más propio de un acto castrense.