PP y PSOE convocan sus congresos en Sevilla con una semana de diferencia

Los dos partidos se preparan para las elecciones autonómicas andaluzas de marzo

Arenas, ovacionado en la junta directiva regional del PP en Andalucía.
Arenas, ovacionado en la junta directiva regional del PP en Andalucía.ALEJANDRO RUESGA

Las elecciones autonómicas que celebrará Andalucía a finales de marzo serán la próxima batalla que libren a cara de perro PP y PSOE. La primera después del desplome socialista del 20-N y la subida a las más altas cotas del poder de Mariano Rajoy. Y la última de la cadena de comicios en los que comenzó la vertiginosa caída del PSOE. Ambos partidos van a echar el resto, y en esta clave han decidido convocar sus congresos en el mismo lugar: Sevilla. El cónclave socialista —que renovará líder, equipo y proyecto— está previsto los días 10, 11 y 12 de febrero, y el de los populares —en el que no se prevé convulsión alguna, sino todo lo contrario—, para una semana después, los días 17, 18 y 19.

La secuencia de encuestas de los últimos meses predice que el PP de Javier Arenas conseguiría la presidencia de la Junta andaluza después de intentarlo tres veces sin éxito, y el PSOE se quedaría sin una hegemonía que dura ya 30 años (desde que se inició la autonomía). Los socialistas sufrieron el domingo una sangría de 751.433 votos y 11 diputados. El PP ha ganado en siete de las ocho provincias y les saca a sus adversarios una distancia de nueve puntos, dos más que en las elecciones municipales del 22 de mayo. Además, la extrapolación de los resultados daría a Arenas la mayoría absoluta, con 58 escaños (tres por encima de lo necesario).

Por tanto, uno y otro partido sitúan sus congresos como una plataforma para sus respectivas campañas, si bien los socialistas arriesgan más, ya que previsiblemente habrá disputa entre varios candidatos. Los populares, sin embargo, están en disposición de convertir la asamblea en un vistoso y triunfal acto electoral.

En una reunión de la junta directiva regional del PP, Javier Arenas presentó ayer la elección de Sevilla como una muestra de deferencia de Mariano Rajoy hacia Andalucía, una tierra que "mira permanentemente y siente como algo propio". El líder del PP nacional ha prometido varias veces poner todo su empeño en colocar a Arenas a las puertas del Palacio de San Telmo [sede de la presidencia de la Junta]. En el mitin celebrado en Sevilla en el penúltimo día de la campaña, Rajoy recurrió a uno de sus habituales juegos de palabras, en los que sugiere mucho sin terminar de mojarse y al final le queda un galimatías enigmático: "Yo haré lo que pueda, pero si puedo, haré más de lo que pueda, para que seas el nuevo presidente de la Junta".

Arenas está convencido de que en esta ocasión la organización nacional del PP y el próximo Gobierno no harán nada que perjudique sus intereses electorales, incluso en el espinoso capítulo de los recortes sociales. En última instancia, está persuadido de que los ciudadanos son conscientes de que el momento económico es muy difícil, y entre los andaluces será más fuerte el deseo de cambio que cualquier otra circunstancia.

Reconocido como uno de los hombres fuertes de Rajoy en la organización nacional, Javier Arenas ha contado en este tiempo con el respaldo del presidente del partido, quien no ha faltado a ningún acto relevante y ha sido más que prolijo en gestos de confianza y guiños cómplices. Entre ellos, la ubicación de convención programática del PP en Málaga, en octubre pasado, y la municipal de principios de año, en Sevilla.

Rajoy ha prometido a Arenas que se volcará para que presida la junta

La capital andaluza se ha convertido en una especie de icono para el PP. Después de 12 años de alcaldía socialista, Juan Ignacio Zoido consiguió batir una marca legendaria en las elecciones municipales: 20 concejales de 33. La provincia, sin embargo, se ha resistido el 20-N, pese a que la ventaja de los socialistas ha pasado de 26,9 puntos a solo tres. Junto a Barcelona, la excepción socialista en el mapa azul. La ubicación del congreso de febrero en Sevilla pretende reforzar el objetivo de teñir con el color popular también este territorio, el único que le falta a Mariano Rajoy.

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