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Los mitos sobre el cobro de impuestos con la ‘4T’

López Obrador prometió aumentar la recaudación reduciendo la evasión y elusión fiscal. A cuatro años del sexenio, los datos muestran otra cosa

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) en Ciudad de México.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) en Ciudad de México.Mario Jasso (CUARTOSCURO)

López Obrador ha vendido la idea de que su Gobierno recauda muchos más impuestos. No es así. De acuerdo con el Sistema de Administración Tributaria (SAT), en lo que va del sexenio, López Obrador ha logrado aumentar la recaudación en tan solo 2,8% en términos reales. Esto es un aumento minúsculo comparado con el incremento de 84% que se dio durante el sexenio de Peña Nieto. De hecho, no ha habido un solo presidente, en dos décadas, que haya aumentado tan poco los ingresos tributarios como López Obrador.

Esto no va a cambiar en los últimos dos años del sexenio. Como ha pronosticado el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, hasta 2024 no habrá cambios importantes en el tamaño de la recaudación. Así, se estima que, durante su sexenio, López Obrador haya aumentado la recaudación en solo 1,2% del PIB, una cuarta parte de los aumentos logrados por Peña Nieto.

Los datos tampoco muestran que la poca recaudación nueva que López Obrador ha logrado obtener provenga de cobrarle más a quienes tienen ingresos altos. En lo que va del sexenio, entre los contribuyentes con ingresos anuales de más de 500.000 pesos, la recaudación ha disminuido 7% en términos reales. En cambio, entre quienes reportan ingresos de 100.000 pesos o menos la recaudación aumentó 6%, de acuerdo con los informes trimestrales sobre las finanzas públicas entregados al congreso.

Esto probablemente se debe a que los impuestos que más han aumentado su poder recaudatorio en este sexenio son los que más afectan a los más pobres, como el impuesto al valor agregado (IVA), y no los que pagan los mexicanos con más dinero, como el impuesto sobre la renta (ISR). Por ejemplo, la recaudación del IVA, que es pagado en un 68% por estratos medios y bajos de ingreso, aumentó en 7,7%. En cambio, el ISR, que es pagado mayormente por los estratos altos de ingreso, solo aumentó 1,7%.

Tampoco es cierto que los aumentos en recaudación vengan sobre todo de empresas, vienen principalmente de personas físicas. De hecho, en lo que va del sexenio la recaudación ha aumentado 4,5 veces más entre las personas físicas que entre las morales. Mientras que los individuos han aumentado su recaudación en 18,8%, las empresas solo lo han hecho en 4,2%. Las empresas pagan la mayor cantidad de los impuestos en México por lo que el porcentaje, aun así, resulta muy significativo.

Lo que sí es muy cierto de la narrativa de López Obrador es que las empresas más grandes están pagando más impuestos que nunca. En términos reales, los grandes contribuyentes pagaban aproximadamente 134.000 millones de pesos al mes en 2018, ahora pagan 156.000 millones, esto es 17% más dinero.

El problema es que esto no se debe a que haya más revisiones sistémicas a los grandes contribuyentes que terminen en un pago. De hecho, la proporción de revisiones profundas hechas por el SAT que han terminado en pagos de más de 100.000 pesos ha disminuido con respecto al sexenio previo. De hecho, mientras que Peña lograba que se pagara en el 70% de los casos, López Obrador solo lo logra en el 64%.

Lo que realmente está cambiando es que ahora López Obrador ha conseguido ganar algunos juicios importantes y eso ha atemorizado a muchos. En el sexenio pasado solo se ganaba en promedio el 54% de los juicios, ahora el dato llega al 61%. Este es un cambio importante y se traduce en que varias empresas hayan tenido que hacer pagos millonarios, ya sea por perder un juicio o por miedo a perderlo. Tal es el caso de Televisa que pagó 15.000 millones de pesos al fusionarse con Univisión, FEMSA que pagó 9.000 y Walmart otros 8.000.

Es decir, López Obrador no está logrando aumentar la recaudación porque tenga un mejor sistema de recaudación y vigilancia, sino simplemente porque es más bueno en los tribunales. Ahora existe el temor de que, en caso de juicio, los grandes contribuyentes enfrenten consecuencias. Ante la expectativa de ser fiscalizado, los grandes contribuyentes están llevando a cabo sus pagos.

El que el Gobierno federal sea más duro con los grandes contribuyentes es loable pero no es suficiente. López Obrador recauda prácticamente lo mismo que Peña Nieto. Si el Gobierno actual ha podido mantener un gasto social relativamente elevado ha sido porque ha hecho recortes importantes en el gasto público de algunas áreas de la Administración para transferir a programas sociales. No hay más dinero, solo hay dinero que ha cambiado de lugar.

La narrativa de que López Obrador es un gran recaudador de impuestos debe erradicarse porque ello impide que veamos sus retos. Hoy en día lo único que estamos viendo es que un puñado de 11.000 grandes contribuyentes está pagando un poquito más, mayormente por voluntad propia, ante el temor de perder un juicio fiscal. Hace falta mucho más que eso.

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