Latinoamérica, una región que huye

El último informe sobre desplazamientos forzados de ACNUR pone el foco en el éxodo de Venezuela y Nicaragua y revela un continente asediado por la violencia

Ciudadano venezolano caminan por una autopista cercana a Cúcuta, con el fin de establecerse en Colombia.
Ciudadano venezolano caminan por una autopista cercana a Cúcuta, con el fin de establecerse en Colombia.Mario Caicedo (EFE)

El 20% de los desplazamientos forzados en todo el mundo en 2021 ocurrieron en la región de las Américas. El último informe de ACNUR, la agencia de la ONU de atención al refugiado, revela un continente de gente que huye bajo el asedio de la violencia y la persecución. Al persistente éxodo venezolano se ha unido con fuerza el de Nicaragua, y ambas crisis agravan un mapa fragmentado donde conviven por un lado el segundo país de todo el globo que más población expulsa, como es Venezuela, y, por otro, algunos de los que más solicitudes de asilo reciben a nivel mundial: Estados Unidos, México o Costa Rica.

El informe Tendencias Globales 2021 del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados es categórico. El número de desplazados forzados en el mundo no deja de aumentar. En 2021 se alcanzaron los 89,3 millones de personas, un 8% más que el año anterior, el doble de lo que era hace una década. La violencia, las guerras, el hambre o los devastadores efectos del cambio climático están detrás de este gigantesco movimiento. El máximo responsable de ACNUR, Filippo Grandi, pide a los Gobiernos aunar fuerzas para evitar los conflictos y encontrar soluciones duraderas: “Cada año de los últimos 10, las cifras han aumentado”.

En el documento de 2021 no se incluyen los datos de la guerra en Ucrania, causada tras la invasión rusa en febrero de este año, que ha provocado el éxodo de refugiados más rápido desde la II Guerra Mundial. “Nunca se han registrado números tan altos de desplazamiento en el mundo. El año pasado dijimos que si las tendencias seguían así, probablemente se alcanzarían las 100 millones de personas desplazadas al nivel mundial, y, trágicamente, ya se ha superado esa cifra”, apunta a EL PAÍS Jenny Barchfield, portavoz de ACNUR en Latinoamérica. Sin embargo, Barchfield demanda que las otras crisis mundiales no opaquen la difícil situación que vive el continente en términos de desplazados.

La crisis perpetua de Venezuela

Venezuela es el segundo país del mundo con más desplazados, solo por detrás de Siria. Para una nación con menos de 30 millones de habitantes, la agencia para la ONU calcula que en 2021 había 6,1 millones de venezolanos fuera de sus fronteras: entre refugiados, solicitantes de asilo y migrantes. Esto son 570.000 más que el año pasado, y el 42% de los desplazados son menores de edad.

El país latinoamericano es un caso singular para ACNUR, porque sus habitantes han dejado su casa por un sinnúmero de razones —que van desde la inseguridad hasta la falta de acceso a comida, medicamentos o servicios básicos—, pero no todos ellos han tramitado visas humanitarias, sino que muchos se han incorporado por otros procesos migratorios. El 72% de ellos sigue en la región, en países vecinos. Solo en 2021 llegaron 102.000 desplazados forzados a Ecuador y 113.000 a Colombia. La crisis en la que está sumida Venezuela bajo el Gobierno de Nicolás Maduro ha convertido a Colombia es el segundo país del mundo que más refugiados ha recibido: 1,8 millones. Solo está por detrás de Turquía, donde residen 3,8 millones de desplazados.

Además Colombia lidia también con una inmensa crisis interna de desplazados. El conflicto armado ha sido el principal responsable de los 6,8 millones de personas que tuvieron que dejar su hogar y mudarse a otra parte del país. Pero, incluso después del desarme de las FARC, este 2021, Colombia registró 124.000 nuevos desplazados internos, principalmente de las empobrecidas zonas rurales. Los números son tan abismales que solo están superados por Siria, donde hace 11 años que estalló la guerra.

La persecución política de Nicaragua

La represión del régimen de Daniel Ortega sobre la población de Nicaragua se puede medir: solo en 2021, 111.600 nicaragüenses han solicitado asilo fuera del país. Esta cifra, que es cinco veces más alta que el año anterior, coloca al país centroamericano como el segundo país del mundo que más ha pedido asilo, por detrás de Afganistán y por delante de Siria, naciones inmersas en interminables conflictos. “En el caso de Nicaragua es un movimiento que no para: la crisis comenzó a mitad del 2018 y realmente continúa de una forma significativa. Hasta el punto que ha posicionado a Costa Rica en el cuarto lugar del mundo en recepción de solicitudes de asilo”, explica Barchfield. Costa Rica, con cinco millones de habitantes, recibió solo en 2021 88.000 solicitudes. De ese tamaño es la crisis.

Porque en las Américas están también tres de los cinco países que más peticiones de asilo reciben. En primer lugar, está, por supuesto, Estados Unidos con un total de 189.000 (la mayoría de Venezuela, Guatemala, Honduras, El Salvador y Cuba). Le sigue Alemania y después está México, donde se han ha roto todos los registros anteriores. Más de 132.000 solicitudes de asilo en solo un año, el triple que en 2020. Casi el 40% son de haitianos y el 30% de hondureños. “Esto consolida a México no solo como país de paso, sino como país de destino”, apunta la portavoz de ACNUR en Latinoamérica, que señala como causa la creciente dificultad de cruzar hacia Estados Unidos.

Barchfield pone de ejemplo que su programa de reubicación ha ayudado desde 2016 a 21.000 personas a asentarse en México, en lugares, como por ejemplo, Saltillo o Monterrey. “Hay muchas personas de Centroamérica que quieren rehacer sus vidas en México, donde no ven la violencia de las maras, que les ofrece la comodidad de un país de habla hispana y culturalmente parecido. Además es un país muy dinámico con una n gran tradición de acogida, desde la Guerra Civil Española”, detalla la portavoz. Sin embargo, este nuevo papel no es fácil para México: con un sistema burocrático colapsado y sin recursos, con la feroz entrada de los carteles al tráfico de migrantes y las condiciones cada vez más peligrosas para los recién llegados. Este mismo jueves, más de 2.000 migrantes —abandonados por los coyotes— deambulaban en la central de autobuses de Monterrey aguardando para cruzar a EE UU. Incluso en el nuevo país de destino se vive una crisis migratoria sin precedentes.

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Sobre la firma

Beatriz Guillén

Redactora de EL PAÍS en México. Trabaja en la mesa digital y suele cubrir temas sociales. Antes estaba en la sección de Materia, especializada en temas de Tecnología. Es graduada en Periodismo por la Universidad de Valencia y Máster de Periodismo en EL PAÍS. Vive en Ciudad de México.

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