La UNAM gana una batalla legal contra un desarrollo residencial de lujo en Ciudad de México

La Suprema Corte ha concedido un amparo al centro universitario tras resolver que la construcción del complejo habitacional afectará el paisaje del campus de Ciudad Universitaria, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco

La rectoría de la Universidad Autónoma Nacional de México, en una imagen de archivo de 2021.
La rectoría de la Universidad Autónoma Nacional de México, en una imagen de archivo de 2021.Andrea Murcia (Cuartoscuro)

La Suprema Corte de Justicia ha ordenado detener definitivamente las obras del desarrollo inmobiliario Be Grand Universidad. Los trabajos permanecían en suspenso desde febrero de 2018 por una demanda presentada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en contra del megaproyecto habitacional de más de 600 viviendas que, de acuerdo con la universidad más grande de América Latina, afectarían el paisaje urbano del campus de Ciudad Universitario, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Tras un extenso litigio en tribunales de más de cuatro años, los magistrados han dado este jueves la razón a la universidad. Tras el fallo, la empresa declinó hacer declaraciones.

La Sala confirmó, por unanimidad, el amparo que un juez federal concedió a la UNAM en septiembre de 2019. La razón de peso es que el campus universitario está inscrito, desde 2007, en la lista del Patrimonio Mundial de Unesco. El proyecto de sentencia, presentado por el ministro Javier Laynez Potisek, señala que el inmueble que pretende construir Be Grand, diseñado para departamentos de lujo, “se ubica en una zona de amortiguamiento o zona protegida, derivado de la inscripción del Campus de Ciudad Universitaria en la lista del Patrimonio Mundial, lo cual exige que se limiten a dos niveles las construcciones que sean autorizadas en esa zona, a fin de conservar y proteger el referido conjunto arquitectónico, lo cual tienen sustento en evidentes razones de interés público”.

Lejos de los requerimientos citados por la Unesco, el complejo diseñado por Be Grand contemplaba edificar en ese espacio aledaño a Ciudad Universitaria tres torres: dos de 23 niveles y otra de 27 niveles para dar cabida a más de 600 viviendas en una superficie de 115.000 metros cuadrados. El proyecto, ubicado en la avenida Copilco 75, en la alcaldía Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, también prometía a los inversores y futuros inquilinos la edificación de tiendas de autoservicio, gimnasio, cafetería, salón de eventos, centro de negocios, bancos, cine y espacio suficiente para automóviles con, al menos, siete sótanos de estacionamientos.

Ilustración computarizada del edificio residencial planeado para Copilco, en la zona sur de la Ciudad de México.
Ilustración computarizada del edificio residencial planeado para Copilco, en la zona sur de la Ciudad de México.BeGrand

Be Grand, una firma que se promociona experta en el desarrollo y comercialización de proyectos inmobiliarios de alta calidad en zonas exclusivas en México con más de 18 años de experiencia, aseguró ante los magistrados que las zonas de amortiguamiento solo son sugerencias, no mandatos vinculantes cuyo incumplimiento genere alguna sanción, y rechazó que su propiedad en Copilco esté claramente incluida en dichas zonas. La compañía incluso sostuvo que imponerle restricciones al uso de su terreno equivalía a una expropiación.

No obstante, la Corte replicó el argumento de la empresa: “Considerar que las zonas de amortiguamiento únicamente constituyen recomendaciones, implicaría ir en contra del objeto y fin del Convenio para la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural que obliga al Estado mexicano a identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural situado en su territorio, toda vez que dichas zonas son un mecanismo de protección que garantizan la salvaguarda a largo plazo del bien declarado Patrimonio Mundial”.

La Suprema Corte precisó que no se está expropiando el inmueble, que seguirá siendo propiedad de Be Grand, sino que este quedará sometido al límite de construcciones de dos niveles y todos los requisitos que implica la declaratoria de la Unesco.

Debido a la batalla legal que paralizo el complejo inmobiliario, la empresa, que recibió con bombo y platillo las autorizaciones para iniciar la construcción en 2016, tuvo que detenerse dos años más tarde por el amparo que presentó la UNAM. Ahora, sobre el terreno hay escasos trabajos de excavación y mantenimiento. En su reporte anual de 2021, la compañía declaró que dado que el desarrollo estaba en una etapa inicial, no se ha dispuesto ninguna línea de crédito y “la inversión que ha destinado la compañía no es significativa”.

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Sobre la firma

Karina Suárez

Es corresponsal de EL PAÍS en América, principalmente en temas de economía y sociedad. Antes trabajó en Grupo Reforma. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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