El embajador de EE UU anuncia que México reforzará la seguridad en el Istmo para frenar la migración

Ken Salazar reitera la importancia de la presencia del Gobierno mexicano en la Cumbre de las Américas: “Ojalá sí vaya López Obrador”, ha dicho

El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, durante una conferencia de prensa.
El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, durante una conferencia de prensa.JORGE DUENES (REUTERS)

El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha adelantado un plan del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador para paliar la migración en la frontera sur. El diplomático aseguró que el presidente, que en las últimas semanas ha mantenido contactos con su homólogo estadounidense, Joe Biden, y miembros de su gabinete, blindará el Istmo de Tehuantepec, la región que separa el Pacífico y el Caribe. “Es parte de la solución de la migración y también es parte de la solución de la seguridad”, afirmó en declaraciones a los medios. El anuncio coincide con el pulso entre las dos Administraciones a propósito de la participación de México en la Cumbre de las Américas que se celebrará del 6 al 10 de junio en Los Ángeles.

“En el sur, por el Istmo: es importante que pongamos la vista ahí. Como lo dice el presidente López Obrador, es un rincón olvidado. Como lo digo yo, nosotros en los EE UU estamos poniendo la mirada al sur. Porque si se puede invertir, desarrollar ese lugar por el Istmo, con el [corredor] Transoceánico, ahí están las llaves para resolver los problemas que tenemos ahora sobre el flujo de la migración al norte”, ha afirmado Salazar, quien en los últimos días ha multiplicado las actividades centradas en ese territorio. El jueves, la agencia de cooperación estadounidense, USAID, destinó 30 millones de dólares para la creación de empleo en los siete Estados del sur y el sureste del país.

El argumento de Washington es sencillo. Todo lo que ocurre en la frontera acaba repercutiendo en la frontera norte. Y la crisis migratoria no para de crecer. “En el Istmo, por 300 kilómetros, 180 millas, es más fácil ver lo que está pasando”, ha proseguido Salazar, que en los más de 3.000 kilómetros entre México y Texas, Nuevo México, Arizona y California. Mientras el embajador abundaba en esta estrategia, que los equipos del canciller Marcelo Ebrard y el secretario de Estado, Antony Blinken, llevan meses debatiendo, una corte dictó una sentencia que aboca a Biden a continuar con las expulsiones rápidas de migrantes. Esta medida, conocida como Título 42, fue aprobada por el expresidente Donald Trump para endurecer los controles en medio de la pandemia de covid-19 bajo pretextos sanitarios. La Casa Blanca planteaba levantarla a finales de mayo, pero un juez de Luisiana frustró el viernes esos planes.

Estados Unidos y México buscan definir una política migratoria a largo plazo y la Administración estadounidense quiere dejar atrás el método de la imposición utilizado por Trump y abrir una negociación el Gobierno de López Obrador. Ese también era uno de los objetivos de la Cumbre de las Américas. Pero el mandatario mexicano supeditó su presencia a la invitación formal de los 35 países del continente, incluidos los representantes de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Así se lo trasladó al enviado especial de Biden para la organización del cónclave, el exsenador Christopher Dodd. Washington aún no ha tomado oficialmente una decisión, aunque declaraciones de altos funcionarios sugieren que se inclina por excluir a “países que no respetan la democracia”, como señaló el subsecretario de Estado, Brian Nichols a EL PAÍS.

Con estas premisas, Salazar insistió en que “la esperanza” de su Gobierno es que finalmente México tenga una participación plena en la cumbre. En cualquier caso, viajará el secretario de Relaciones Exteriores y su equipo. Pero la posible ausencia de López Obrador tiene un impacto simbólico que el país vecino quiere evitar. “Ojalá que sí vaya, pero eso es algo que están discutiendo “, indicó el diplomático.

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Sobre la firma

Francesco Manetto

Estudió Filosofía y Letras y en 2006 empezó a trabajar en EL PAÍS tras cursar el Máster de Periodismo del diario. En Madrid se ha ocupado principalmente de información política y, como corresponsal en la Región Andina, se ha centrado en el posconflicto colombiano y en la crisis venezolana. Actualmente trabaja en la redacción de Ciudad de México

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