Andrés Roemer

Orden de aprehensión contra Andrés Roemer, acusado de dos violaciones

La policía busca al comunicador para llevarlo ante el juez y la Unidad de Investigación Fiscal le ha congelado las cuentas. Las últimas noticias lo sitúan en Israel, donde una nueva víctima lo ha acusado de abusos

Andrés Roemer, en el Festival Ciudad de las Ideas, en Puebla, en 2017.
Andrés Roemer, en el Festival Ciudad de las Ideas, en Puebla, en 2017.Hilda Ríos / CUARTOSCURO

Un juez ha ordenado a la policía que busque a Andrés Roemer para que comparezca ante él por el delito de violación. Así lo había solicitado la Fiscalía de Ciudad de México, que además lo investiga por varias acusaciones de abusos y acosos sexuales. Llevarlo ante el juez quizá no sea tarea tan sencilla, porque las últimas noticias que se tienen del comunicador lo sitúan en Israel, un país con el que mantiene vínculos y donde una nueva víctima ha confesado también conductas impropias contra ella. El hombre, al que se ha dado en llamar el “Weinstein mexicano”, extiende, según esta última confesión, su proceder de depredador allá donde va, una actitud por la que ahora la policía sigue sus pasos. México no tiene tratado de extradición con Israel, motivo por el cual algunos perseguidos por la justicia se refugian allí. En paralelo, la Unidad de Investigación Fiscal (UIF) ha congelado sus cuentas tras detectar un posible delito en el manejo de sus recursos económicos.

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Roemer está acusado de violar dos veces a una mujer, pero muchas otras le acusan de delitos sexuales en diferentes grados. La Fiscalía, en estrecho contacto con las agredidas, tiene abiertas ocho carpetas de investigación que se sumarían a este proceso que se quiere llevar “con perspectiva de género, enfoque diferencial y especializado, así como garantizar una nueva manera para investigar los delitos, con especial énfasis en la justicia hacia las mujeres”, aseguran en un comunicado. El caso lo lleva la fiscal María Isabel González Chávez, de la unidad de Delitos Sexuales, pero la fiscal general, Ernestina Godoy está muy pendiente del proceso.

Andrés Roemer gozaba de fama, dinero y reputación hasta que la bailarina Itzel Schnaas publicó un vídeo en las redes sociales en el que detallaba aquella noche en el sótano del Weinstein mexicano. De inmediato y en cascada, otras mujeres se atrevieron entonces a dar sus versiones, hasta sumar decenas de desagradables experiencias ocurridas siempre bajo un patrón similar: el hombre las contactaba y las invitaba a su casa para hablar de posibles empleos bien pagados y con futuro. Comoquiera que el divulgador y antaño diplomático contaba con prestigio público, ellas veían factible su ayuda. Pero lo que se encontraron en aquel sótano con pantalla cinematográfica poco tenía que ver con las posibilidades laborales sino con abusos de toda clase a puerta cerrada de los que unas salieron mejor paradas que otras.

El remolino informativo se le vino encima entre finales de febrero y principios de marzo. Casi a diario, la asociación Periodistas Unidas recibía nuevas confesiones de mujeres agredidas y las iba recopilando hasta sumar más de 60. El comunicador seguía conduciendo un programa en ADN 40, una emisora de TV Azteca, del grupo empresarial de Ricardo Salinas Pliego, su socio en el festival Ciudad de las Ideas, un semillero de talentos juveniles donde Roemer contactó a varias de sus víctimas. Abandonó el programa en silencio, sin que la cadena emitiera un solo comunicado, pero probablemente presionada por otras instituciones que rompieron los lazos que les unían a Roemer.

La Unesco informó el 23 de febrero de que el diplomático ya no era Embajador de Buena Voluntad en ese organismo y, también en cascada, se fueron desvinculando de él científicos de prestigio que habían formado parte del patronato de la Ciudad de las Ideas así como universidades con las que colaboraba. Ya nadie quería mancharse con ese asunto. Roemer habló con este periódico y se declaró inocente de las violaciones, Justificó su comportamiento con las mujeres en un patriarcado que había educado mal a generaciones de hombres como él. Se dijo víctima de acusaciones, en las que no se reconocía (“ahora te linchan igual si echas un piropo que si descuartizas a una persona”) y que encuadraba en un complot empresarial. No volvió a hablar. El 8 de marzo la policía tuvo que proteger su casa a donde las feministas fueron a hacer pintas y manifestarse.

Algunos medios de comunicación han emitido un comunicado atribuido a él mismo en el que afirma que se ha enterado por los medios de comunicación de su orden de aprehensión y que se ha respetado su derecho a una adecuada defensa. “Jamás he violado, agredido, amenazado ni usado ningún tipo de violencia en contra de ninguna mujer”, afirma dicho comunicado, sin firmar. Y se declara de nuevo víctima de un linchamiento público.

La orden de aprehensión llega 70 días después de que se registrara la primera denuncia contra él en la Fiscalía General de la Ciudad de México y cuando ya se tiene una carpeta robusta que demuestra un modus operandi en los delitos por los que ha sido acusado. Fernanda Lascurain fue la primera que se acercó a denunciar y hoy dice “estar tranquila tras este primer paso para hacer justicia” y hace un reconocimiento a tantas mujeres que lograron escapar de su silencio. “Sin la valentía de todas esto no se habría logrado. Y ha habido también una gran apertura por parte de las autoridades que nos han escuchado”, afirma en conversación telefónica. La abogada que ha llevado el caso se llama Diana Murrieta, preside la ONG Nosotras para ellas y trabaja codo con codo con Ernestina Godoy. “Estas denuncias deberían dejar de ser un acto de valentía”, afirma Murrieta.

El delito de violación es grave y como tal exige seguir el proceso en prisión preventiva aunque ahora Roemer es todavía un ciudadano inocente hasta que jurídicamente se demuestre lo contrario. Además, hay una “prisión preventiva justificada para aquellos casos en que se sospecha que el acusado tiene medios y quiza la voluntad para salir del país”, dice Murrieta. Romer cumple las dos condiciones. La orden de aprehensión ya ha sido cursada y transmitida. “Es un caso suficientemente público como para que el juez entienda que Roemer está enterado de ello, de tal forma que si en un plazo por determinar no se reporta se le considerará prófugo”, afirma la abogada.

Cuando la fiscalía abrió la carpeta de investigación, el comunicador podría haberse presentado allí para conocer del caso y ponerse a disposición de la investigación, pero no lo hizo. Ahora la policía lo está buscando. Pronto llegará la alerta internacional.

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