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México busca la última pieza del rompecabezas en el asesinato de Adolfo Lagos

La fiscalía niega que los principales sospechosos del atraco que acabó en el homicidio del vicepresidente de Televisa sean dos hermanos con antecedentes por robo agravado

Adolfo Lagos
Adolfo Lagos, en una imagen de archivo. Cuartoscuro

Las autoridades mexicanas buscan la pieza que falta en el asesinato de Adolfo Lagos, el vicepresidente de Televisa que murió el domingo pasado. Lagos falleció después de pasear por la carretera Tulancingo-Pirámides por una bala que disparó su escolta al intentar frustrar un asalto, de acuerdo con la reconstrucción de hechos de la fiscalía. Las autoridades ya conocen la versión de su cuerpo de seguridad y la versión del acompañante del ejecutivo, pero aún no han encontrado a los presuntos asaltantes. La prensa mexicana ha dado a conocer que se sigue el rastro de dos hermanos con antecedentes, pero con las pesquisas en curso la fiscalía ha desmentido este jueves esa versión a la que "no puede dar alguna validez". 

Tanto El Universal, La Razón y Reforma dieron a conocer que los principales sospechosos del atraco han sido identificados como Celso y Daniel Ferrer, de 46 y 30 años. Los hermanos pertenecían supuestamente a una banda que se dedicaba a robar a turistas y ciclistas en las inmediaciones de la zona arqueológica de Teotihuacan, donde asesinaron a Lagos. Se dijo también que ambos ladrones eran originarios de San Felipe Teotitlán, una pequeña comunidad del municipio de Nopaltepec, y que eran buscados en el Estado de México y en la capital del país.

Las publicaciones, que citaban fuentes de la fiscalía, sostenían que se han realizado operativos desde la noche del domingo, que han permitido a las autoridades obtener fotografías de los presuntos asaltantes que coinciden con los retratos hablados que se elaboraron. De acuerdo con esta versión, ellos habrían interceptado a Lagos y a su acompañante en la carretera y se habrían enfrascado en un enfrentamiento con los escoltas, en el que el directivo murió en el fuego cruzado. Pero en las primeras 24 horas de la investigación solo se encontraron casquillos de las armas que portaban los escoltas y ninguno de los presuntos asaltantes, lo que se ha afianzado como uno de los puntos ciegos de esa teoría. 

"La información publicada este día en algunos medios de comunicación, respecto a dos personas que presuntamente estarían involucradas en el homicidio (...) no tiene carácter oficial", ha afirmado la Fiscalía del Estado de México en un comunicado. La fiscalía sigue tras el rastro de los supuestos asaltantes, que escaparon después del enfrentamiento con los escoltas de Lagos, según el relato de los testigos. De momento, no hay detenidos. "Se desconoce la identidad de las dos personas a las que se hace mención en diversas notas informativas", agregan los fiscales y aclaran que la única información oficial es la que se distribuya en canales institucionales, en un intento por frenar posibles filtraciones. 

Otra veta del caso es cuáles cargos van a enfrentar los presuntos asaltantes. Si se comprueba que la bala que mató a Lagos salió de una de las armas de sus elementos de seguridad, es probable que los supuestos asaltantes sean imputados por tentativa de robo, un delito que no es considerado como grave y podrían ser liberados de inmediato, según lo publicado por El Universal. El escolta que hirió a Lagos puede ser juzgado, de acuerdo con esta versión, por homicidio culposo.

El asesinato de Lagos causó conmoción en México y fue condenado por gran parte de los empresarios del país, que han presionado al Gobierno federal para que el crimen no quede impune. Las investigaciones del caso se han desarrollado a una velocidad poco habitual para el Estado de México, que tan solo en octubre atendió 10 homicidios diarios, siete de ellos dolosos.

La muerte del vicepresidente se produjo, además, un par de días antes de que se diera a conocer que México había roto en octubre todos los récords de asesinatos. Fueron 2.764 asesinatos, el peor mes desde que se tienen registros. En los primeros 10 meses de 2017 se contaron 23.968 homicidios dolosos, una cifra que puede superar los niveles de violencia de los peores años de guerra contra el narco.

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