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El régimen de Maduro y la oposición miden fuerzas en las elecciones a gobernadores

Unos 18 millones de venezolanos están convocados a las urnas para elegir a las máximas autoridades de las 23 provincias del país

Nicolás Maduro y la oposición de Venezuela vuelven a medir fuerzas este domingo para elegir a los gobernadores de 23 Estados del país con dos propósitos distintos. El chavismo busca retener la mayor parte de las 20 provincias que hoy controla. Y la oposición, dividida entre los entusiastas del voto y una minoría muy ruidosa que ha llamado a la abstención porque considera que las elecciones legitimarían el régimen, busca convertirse por primera vez en casi dos décadas en la mayoría que pronostican las encuestas.

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Delcy Rodriguez, la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, y Vladimir Padrino, este viernes en una rueda de prensa. EFE

En un país golpeado por cuatro meses de violentas protestas y hundido en una severa crisis económica y política, sin visos de pronta solución, unos 18 millones de venezolanos están llamados a escoger, para un periodo de cuatro años, a las máximas autoridades regionales, entre denuncias de irregularidades y la frustración de muchos que exigieron en las calles comicios generales con la expectativa de dejar atrás cuanto antes la etapa de Maduro.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición de partidos opositores al régimen, considera que las elecciones del domingo son un paso en el camino hacia las presidenciales, que, de acuerdo con la Constitución, deberían celebrarse a finales de 2018. Los dirigentes políticos le están dando a la votación la connotación de una lucha épica debido a las dificultades que están enfrentando para superar los obstáculos impuestos por el Consejo Nacional Electoral (CNE), que responde a los intereses de Maduro. Ya lo ha dicho el saliente gobernador del Estado de Miranda, Henrique Capriles Radonski, quien no se presentará a la reelección porque está inhabilitado por la Contraloría General de la República: "Vamos hacia un proceso electoral en las peores condiciones".

En esa batalla contra la adversidad denunciada por Capriles se incluye el cierre de varios colegios electorales, que implica la reubicación de unos 715.000 electores a 72 horas de los comicios, y el operativo diseñado por el Gobierno para informar a los votantes. Casi todos esos centros están ubicados en zonas donde la oposición podría lograr la mayoría. El CNE ha decidido cerrarlos, porque en esos sectores se desarrollaron buena parte de las protestas que entre abril y agosto mantuvieron en jaque al régimen y que dejaron al menos 135 muertos y centenares de heridos. Algunos analistas consideran que esa decisión podría provocar que los candidatos de la MUD obtengan menos votos de los que podrían sacar en condiciones normales.

Esta es la última de las dificultades que ha enfrentado la oposición desde que decidió inscribir sus candidaturas. La decisión ha sido ampliamente criticada por sectores que consideran que se ha traicionado el resultado de la consulta convocada el 16 de julio pasado, en la que más de siete millones de personas aprobaron el rechazo a la elección de Asamblea Nacional Constituyente, el parlamento que 14 días después hizo escoger Maduro para sustituir al Poder Legislativo que controla la oposición; exigieron a las fuerzas armadas que defendieran la Constitución vigente y que respaldaran las decisiones de la Asamblea Nacional; y solicitaron la formación de un Gobierno de unidad nacional después de la celebración de elecciones nacionales. Estas voces, entre las que se incluyen los partidos de la exdiputada María Corina Machado y del encarcelado alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, no han llamado a la abstención, pero han reiterado que no votarán.

La grieta entre la oposición partidaria de llegar a la presidencia aprovechando las pocas oportunidades que concede el régimen y aquella que demanda la salida inmediata de Maduro se ha ensanchado cada día. Maduro ha advertido estas diferencias y se encarga de agitarlas cada día con un discurso provocador. El gobernante ha advertido que los ganadores deberán juramentarse ante la Constituyente, formada solo por diputados chavistas, y que todos aquellos que participen en las elecciones están subordinados a su égida. Dos meses y medio después de su elección, la Constituyente no ha podido cumplir con los planes del oficialismo, porque no es reconocida por los países más importantes de América y Europa

La MUD ha descartado que sus gobernadores se presenten ante la Constituyente. Se trata de una declaración que busca pasar de largo del desánimo que provoca entre sus votantes los planes de Maduro. Todas las encuestas han señalado que cuanto más baja sea la abstención, mayores posibilidades tendrá la oposición de controlar un mayor número de gobernaciones. Los cálculos más optimistas indican que podrían imponerse en 18 de las 23 provincias, aunque esto supondría una abstención menor al 48% registrado en diciembre de 2012, cuando se celebraron los últimos comicios de este tipo. Otros cálculos le dan al chavismo un máximo de 10 gobernaciones. En cualquier caso, la oposición sería la nueva mayoría. Para ellos no es cualquier cosa.

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