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Pakistán, un año después de sus peores lluvias

  • Pakistán vivió el verano pasado las peores lluvias de su historia. Más de 700.000 kilómetros cuadrados quedaron anegados por el agua. La cifra de muertos superó los 2.000. Un año después, el fotógrafo Adrees Latif, de la agencia Reuters, ha vuelto a los mismos lugares donde tomó impactantes fotografías. En la primera imagen, tomada el 1 de agosto de 2010, los residentes de Nowshera, al oeste del país, se agarran a un helicóptero, el único medio de transporte para salir de las zonas afectadas y para hacer llegar la ayuda; en la otra, los residentes de la misma localidad un año más tarde.
    1Pakistán vivió el verano pasado las peores lluvias de su historia. Más de 700.000 kilómetros cuadrados quedaron anegados por el agua. La cifra de muertos superó los 2.000. Un año después, el fotógrafo Adrees Latif, de la agencia Reuters, ha vuelto a los mismos lugares donde tomó impactantes fotografías. En la primera imagen, tomada el 1 de agosto de 2010, los residentes de Nowshera, al oeste del país, se agarran a un helicóptero, el único medio de transporte para salir de las zonas afectadas y para hacer llegar la ayuda; en la otra, los residentes de la misma localidad un año más tarde. ADREES LATIF (REUTERS)
  • Los gemelos Mohammad Usman y Muhammed Ruhman nacieron en un hospital militar, en medio de la devastación por las lluvias. "Yo estaba tan feliz, lloraba de emoción cuando vi que eran dos niños", contaba en agosto de 2010  Parveen, de 25 años, y madre hasta el nacimiento de los gemelos de tres hijas. "Ha habido menos trabajo después de las inundaciones y ahora hay dos bocas más que alimentar", se queja un año más tarde su marido Javed en la localidad de Kot Adu.
    2Los gemelos Mohammad Usman y Muhammed Ruhman nacieron en un hospital militar, en medio de la devastación por las lluvias. "Yo estaba tan feliz, lloraba de emoción cuando vi que eran dos niños", contaba en agosto de 2010 Parveen, de 25 años, y madre hasta el nacimiento de los gemelos de tres hijas. "Ha habido menos trabajo después de las inundaciones y ahora hay dos bocas más que alimentar", se queja un año más tarde su marido Javed en la localidad de Kot Adu. ADREES LATIF (REUTERS)
  • Inamullah, con 4 años, permanece subido en una cama, entre los muebles rescatados en agosto de 2010 del interior de su casa de Nowshera, en el noroeste de Pakistán. "Recuerdo que el agua se llevo mis juguetes. Perdí la mayoría de ellos", recuerda un año más tarde el pequeño. "Es el más seguro de sus hermanos, pero cuando empieza a llover, llora por miedo a unas nuevas inundaciones", dice su padre.
    3Inamullah, con 4 años, permanece subido en una cama, entre los muebles rescatados en agosto de 2010 del interior de su casa de Nowshera, en el noroeste de Pakistán. "Recuerdo que el agua se llevo mis juguetes. Perdí la mayoría de ellos", recuerda un año más tarde el pequeño. "Es el más seguro de sus hermanos, pero cuando empieza a llover, llora por miedo a unas nuevas inundaciones", dice su padre. ADREES LATIF (REUTERS)
  • Kareen Bkhush, de unos 75 años, posa en la localidad de Khan Ghar, en el sur del Punjab, durante y un año después de las inundaciones.  "No había visto tanta lluvia en toda mi vida. El agua llegó y se llevó todo", dice este padre de diez hijos. "Tuve que vender las joyas de mis hijas para sobrevivir", se lamenta. Toda la familia de Bkhsush sobrevivió a las peores lluvias que nunca antes había visto en Pakistán.
    4Kareen Bkhush, de unos 75 años, posa en la localidad de Khan Ghar, en el sur del Punjab, durante y un año después de las inundaciones. "No había visto tanta lluvia en toda mi vida. El agua llegó y se llevó todo", dice este padre de diez hijos. "Tuve que vender las joyas de mis hijas para sobrevivir", se lamenta. Toda la familia de Bkhsush sobrevivió a las peores lluvias que nunca antes había visto en Pakistán. ADREES LATIF (REUTERS)
  • Ikramullah, de 37 años, posa en agosto de 2010 junto a una de sus reses ahogada durante las inundaciones en Nowshera. "Mirad mis manos callosas, me he visto obligado a trabajos [manuales]", dice un año después. "Las empresas han cerrado, ya no hay trabajo aquí", continúa. Los 25 miembros de la familia de Ikramullah sobrevivieron gracias a que pudieron refugiarse en lo alto de una colina.
    5Ikramullah, de 37 años, posa en agosto de 2010 junto a una de sus reses ahogada durante las inundaciones en Nowshera. "Mirad mis manos callosas, me he visto obligado a trabajos [manuales]", dice un año después. "Las empresas han cerrado, ya no hay trabajo aquí", continúa. Los 25 miembros de la familia de Ikramullah sobrevivieron gracias a que pudieron refugiarse en lo alto de una colina. ADREES LATIF (REUTERS)
  • Los vecinos de Nowshera, al noroeste de Pakistán, vuelven a sus casas en agosto de 2010, cuando las aguas empiezan a retirarse; la carretera solo se adivina en la fotografía tomada un año más tarde. "Las donaciones no han llegado a Nowshera debida a la corrupción. Los funcionarios del Gobierno y las ONG de aquí son todas corrupta. Los paquistaníes han dejado de quererse por el dinero", se queja Umar Durrani, un vendedor de 24 años.
    6Los vecinos de Nowshera, al noroeste de Pakistán, vuelven a sus casas en agosto de 2010, cuando las aguas empiezan a retirarse; la carretera solo se adivina en la fotografía tomada un año más tarde. "Las donaciones no han llegado a Nowshera debida a la corrupción. Los funcionarios del Gobierno y las ONG de aquí son todas corrupta. Los paquistaníes han dejado de quererse por el dinero", se queja Umar Durrani, un vendedor de 24 años. ADREES LATIF (REUTERS)
  • Una familia mira el campo inundado cerca de la localidad de Nowshera, el 31 de julio de 2010; un año después, en el mismo lugar, aún se puede ver algún resto de agua en el valle.
    7Una familia mira el campo inundado cerca de la localidad de Nowshera, el 31 de julio de 2010; un año después, en el mismo lugar, aún se puede ver algún resto de agua en el valle. ADREES LATIF (REUTERS)
  • Los habitantes de Daya Chokha Gharbi levantan sus manos para hacerse con algo de comida lanzada desde un helicóptero militar. Un año más tarde, los vecinos de esta localidad situada en el sur del Punjab gritan "Dios es grande", en la misma elevación donde esperaban la llegada de ayuda. "Nunca había imaginado una inundación así. Yo llevaba 48 horas atrapado en el cementerio antes de que llegara el Ejército con la comida. Había caos y desorden, porque los aldeanos peleaban por las raciones. Los paquetes de arroz iban cayendo al suelo. Me quedé allí, viéndolo con incredulidad. No podía imaginar que algo cómo eso estuviera pasando", cuenta Nadir Khan, el pie agricultor de 34 años de edad, que en las dos imágenes está situado a la derecha, fuera del tumulto.
    8Los habitantes de Daya Chokha Gharbi levantan sus manos para hacerse con algo de comida lanzada desde un helicóptero militar. Un año más tarde, los vecinos de esta localidad situada en el sur del Punjab gritan "Dios es grande", en la misma elevación donde esperaban la llegada de ayuda. "Nunca había imaginado una inundación así. Yo llevaba 48 horas atrapado en el cementerio antes de que llegara el Ejército con la comida. Había caos y desorden, porque los aldeanos peleaban por las raciones. Los paquetes de arroz iban cayendo al suelo. Me quedé allí, viéndolo con incredulidad. No podía imaginar que algo cómo eso estuviera pasando", cuenta Nadir Khan, el pie agricultor de 34 años de edad, que en las dos imágenes está situado a la derecha, fuera del tumulto. ADREES LATIF (REUTERS)