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El Ejército mexicano decomisa 106 aeronaves del Cártel de Sinaloa

Los aparatos fueron adquiridos presuntamente con dinero de la droga y han violado leyes aeronáuticas

El Ejército mexicano ha decomisado 103 avionetas y tres helicópteros en el aeropuerto de Culiacán, capital del estado norteño de Sinaloa, por presuntamente haber sido adquiridas con dinero de la droga y violar leyes aeronáuticas.

La Procuraduría General de la República (PGR) ha anunciado en un comunicado que suman 205 las aeronaves intervenidas este año en Sinaloa, sede del cártel del Pacífico, liderado por Joaquín El Chapo Guzmán, que se fugó de una cárcel de alta seguridad en el 2001.

La aprehensión de las aeronaves se llevó a cabo en hangares del aeropuerto internacional de Culiacán por carecer de documentación que acredite "la propiedad o posesión de las mismas y su legal procedencia". La PGR ha agregado que las naves quedaron a disposición del Ministerio Público, que continuará con las investigaciones por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero) y violación a las leyes de aeronáutica y de telecomunicacioes. La mayoría de los aparatos son cessnas, avionetas tradicionalmente utilizadas por los cárteles para trasladar drogas, en particular cocaína y que pueden transportar unos 500 kilogramos del alcaloide.

Intensa lucha contra el narcotráfico

A mediados de la década pasada, fue famoso el narcotraficante mexicano Amado Carrillo, capo del cártel de Juárez, quien fue conocido como El señor de los cielos, porque contaba con una flota de aviones Boeing 727 con los que logró pasar grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos.

El Gobierno mexicano mantiene una lucha contra los grupos mafiosos de las drogas, que durante años camparon por zonas del país mediante la corrupción y la violencia y que, ahora, reaccionan con violencia al ver amenazado su negocio, según han dicho fuentes de seguridad.

El año pasado, las autoridades dieron varios golpes en acciones por separado, como los decomisos de 205 millones de dólares (140 millones de euros) en efectivo y de 23 toneladas de cocaína, además de que en los últimos 13 meses han extraditado a un centenar de narcotraficantes a Estados Unidos. La respuesta de los narcotraficantes ha sido virulenta y sádica, con la decapitación de enemigos, el secuestro y posterior asesinato de víctimas, después de ser torturados, y mediante emboscadas a fuerzas federales.

La guerra, desatada por los narcotraficantes en el país, dejó entre el 2006 y el 2007 cerca de 5.000 muertos. En lo que va de este año, suman más de 300 asesinatos en hechos atribuidos al crimen organizado, entre cuyas víctimas están sicarios de grupos rivales, soldados, policías municipales y federales, además de periodistas e integrantes de bandas norteñas de música, que interpretan narcocorridos.