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José María Michavila, de exministro a ‘abogado de famosos’ y ahora novio con siete hijos

El expolítico, con profundas creencias religiosas, se casará con la aristócrata Alejandra Salinas, sobrina de Mercedes Milá el próximo verano

José María Michavila y Alejandra Salinas en el Teatro Real de Madrid, en mayo de 2019.
José María Michavila y Alejandra Salinas en el Teatro Real de Madrid, en mayo de 2019.Oscar Gonzalez / Cordon Press

José María Michavila ha tenido a sus 60 años varias vidas y ahora parece decidido a empezar de nuevo una de ellas. El que fuera ministro de Justicia durante el Gobierno de José María Aznar, entre 2002 y 2004, contraerá nuevo matrimonio con Alejandra Salinas Harnden, con quien sale desde hace tres años. La pareja, que se conoció en un concierto solidario en la iglesia de San Andrés en Madrid, ha decidido dar un paso en su relación e irse a vivir juntos con los hijos de ambos, cinco por parte de Michavila y dos de Alejandra, aunque la mayor de las hijas del exministro, Irene, vive ya independiente desde que se casó el año pasado en Candeleda (Ávila), donde el expolítico tiene una finca.

La nueva familia se instalará próximamente en una casa de la urbanización madrileña Puerta de Hierro, más grande y adecuada para la numerosa familia y, según ha publicado este fin de semana La otra crónica, el novio, de profundas convicciones religiosas, ya habría pedido la mano de Alejandra Salinas con la intención de contraer matrimonio durante el verano de 2021.

José María Michavila consiguió hacer un tránsito discreto y feliz de la vida política al ejercicio privado del Derecho y es uno de los socios de un despacho de abogados en Madrid junto a su amigo Ángel Acebes, que fue alcalde de Ávila entre 1991 y 1995, y ministro de Interior, de Justicia y de Administraciones Públicas durante los gobiernos de José María Aznar. El despacho MA Abogados toca todas las áreas del Derecho, pero la amistad personal de Michavila con el cantante Alejandro Sanz, a quien conoció en un curso de inglés en 1993 en Londres, y haber llevado durante un tiempo los asuntos de Shakira o Pablo Alborán, le han hecho ganarse la fama de ser abogado de famosos. “Una letrada de mi equipo se ocupa de este tipo de temas, pero supone el 1% de la actividad del despacho”, contó a EL PAÍS en una entrevista en 2017.

En ella también se declaró hiperactivo, lector impenitente, amante de la pintura y todo tipo de música y, sobre todo, dispuesto a “disfrutar de cada segundo de la vida” y compartirla con amigos de todas la ideologías aunque la suya haya estado ligada al Partido Popular durante muchos años, desde que empezó en política en 1993, después de la impresión que le produjo el discurso de Adolfo Suárez cuando dimitió como presidente del Gobierno. De aquella etapa recuerda haber “conocido a gente excepcional”, y de la que inició hace 15 años cuando decidió volver a ser un hombre sin otra cartera ni cargo que no sean los que se derivan de su despacho privado y sus actividades solidarias, “seguir recibiendo el cariño de muchas personas y disfrutar del de mi familia y mis muchos amigos, porque me apasiona la gente”.

En su vida también se cruzó la desgracia cuando su esposa, Irene Vázquez, falleció en 2013 a causa de un aneurisma a los pocos días de dar a luz a su quinto hijo. Ella sigue presente en su día a día, como lo hacen sus creencias religiosas que afirma “dan sentido” a su vida. Por eso asegura que siempre saca tiempo para rezar y se compromete con causas solidarias, entre ellas la Fundación Alas, que impulsa programas educativos en Latinoamérica y la Fundación Pablo Horstmann, creada por los padres de uno de los mejores amigos de su hija mayor que murió con 14 años.

Tras el fallecimiento de su esposa, tuvo una relación sentimental con Genoveva Casanova, exmujer de de Cayetano Martínez de Irujo, una etapa de la que no reniega pero de la que reconoce que le molestó la atención mediática que suscitó. Con su actual pareja y futura esposa la relación ha sido radicalmente distinta, discreta y de puertas adentro aunque sin ocultarse en ningún momento.

Alejandra Salinas, de 44 años, proviene de una familia noble, propietaria del Palacio de Salinas, un edificio del siglo XVI ubicado en Sevilla. En su juventud posó para el fotógrafo Mario Testino y desfiló para Balmain y Ungaro y estudió Económicas. Se casó con Diego Mora-Figueroa Iturbe, marqués de Saavedra, que en aquel momento era embajador de España en Londres y dicen que es buena amiga de Felipe VI. De ese matrimonio, que acabó en divorcio en 2014, son sus dos hijos, Gaspar y Dagmar, de 15 y 14 años. Ella es nieta por parte de madre de Marie Vassiltchkov, una princesa rusa emparentada con los Romanov y autora de Diarios de Berlín, una obra que describe los bombardeos sobre la capital alemana y el intento de asesinato de Hitler. Su abuela paterna es Asunción Milá, tía de los periodistas Mercedes y Lorenzo Milá, casada con Manuel Salinas y Benjumea y cuyo hijo, el pintor Manuel Salinas Milá, es el heredero del palacio sevillano referido anteriormente.

De Alejandra se sabe que estuvo ligada profesionalmente al mundo de la banca y que es creadora de la Fundación Contemplare que ayuda a las religiosas de más de un centenar de conventos de España a comercializar sus productos artesanales a través de Internet.

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