Al loro

Dilemas morales

Paco Bezerra, Premio Nacional de Literatura Dramática, aprovecha el confinamiento para desarrollar ‘Proyecto Camilo’

Paco Bezerra
Paco BezerraCarlos Pina

Escribe sin parar. El confinamiento está sacando lo mejor de sí mismo. Encerrado en su casa cerca de la Puerta del Sol, Paco Bezerra está a punto de terminar la primera versión de una nueva obra de teatro. En estos largos dos meses de reclusión también se ha dedicado a desarrollar Proyecto Camilo. “Al contrario de lo que oigo decir a la mayoría de la gente, yo me encuentro con más poder de concentración que nunca”, dice el autor reconocido con el Premio Nacional de Literatura Dramática. Al cerrar los teatros, grabaciones de obras suyas comenzaron a liberarse online. En todas ellas siempre plantea dilemas morales. “Trato de que el público se haga preguntas. Lanzo cuestiones a las que enfrentarse, sin dar mis respuestas”.

Obras online

En Teatroteca, la plataforma del INAEM, dependiente del Ministerio de Cultura, se pueden ver en streaming de manera gratuita sus obras Grooming y Dentro de la tierra. Durante la cuarentena también se han compartido grabaciones de El señor Ye ama los dragones (en el YouTube del Teatro Español) y Fedra (en el de la productora Pentación). ¿Qué piensa Paco Bezerra del teatro en Internet? “Que no es teatro. El teatro requiere del valor del momento y de que cada uno de esos instantes sea único e irrepetible. Si el teatro tiene que grabarse para, más tarde, verse a través de una pantalla, se convierte en otra cosa, se convierte en audiovisual y el audiovisual tiene códigos distintos. No me parece ni bien ni mal, sólo digo que ya no es teatro”. Las obras en directo, a través de plataformas como Zoom, son una alternativa que se está desarrollando estas semanas. “Son un híbrido. Entiendo que se hagan, pero como idea para seguir en activo por parte de los teatros”.

Autor universal

Sus textos se han estrenado en Argentina, Chipre, Alemania, Uruguay, Puerto Rico, Honduras, Rumanía, Austria, Grecia, México, Reino Unido, China, Italia o Venezuela. Poco antes de la pandemia se estrenaba en Polonia la decimoquinta producción de El pequeño poni. “Nunca se me pasó por la cabeza la posibilidad de que mis obras se estrenaran fuera de nuestras fronteras. Mi máxima aspiración, puestos a soñar, era la de convertirme en un autor importante, pero dentro de mi país”. Continuamente se publican nuevas traducciones de obras suyas, de las que también se realizan lecturas dramatizadas. Esta semana la compañía estadounidense Proud Mary realizaba una lectura de El pequeño poni. Se puede ver en su página de Facebook. “Allí, en el estado de Carolina, sucedieron los hechos que me llevaron a escribir la historia”, recuerda.

Cambio de vida

Nacido en 1978 en Almería, Paco Bezerra, quería ser Camilo Sesto. Él era su modelo a seguir, no Fernando Arrabal o Francisco Nieva. Cuando repitió primero de Bachillerato en El Alquián, una compañera de pupitre le animó a apuntarse a un grupo de teatro. “Fui y cambió mi vida. A partir de aquel momento cada día lo he dedicado a esto del arte dramático. Tanto que nunca acabé el Bachillerato y, con la EGB aprobada por los pelos, abandoné los estudios y me vine a Madrid para formarme”. Primero estudió Interpretación en el Laboratorio de Teatro William Layton y luego se licenció en Dramaturgia en la RESAD. Por su obra Dentro de la tierra le concedieron el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2009. Once años después del reconocimiento, sigue siendo el autor más joven en haberlo recibido. Todas las obras que desde entonces ha publicado se han ido estrenando. “Inédita solo hay una, Ventaquemada, la primera que escribí. Y, bueno, la que estoy a punto de terminar”. Vive de su escritura desde su primer estreno. “A partir de ese momento dejé de conseguir dinero por otros medios y vivo exclusivamente del porcentaje que, como autor, me pertenece de la taquilla”.


Tributo a Camilo

Fotos y vídeos en Instagram, a modo de pistas, han ido señalando el camino para descubrir de qué se trata Proyecto Camilo. “Es un disco tributo a Camilo Sesto compuesto por duetos de gente del mundo entero que admira su figura, pero que tiene, podríamos decir, poquitas dotes para la lírica”, explica. Él también canta. “Habitualmente en los discos homenaje aparecen cantantes famosos, que tienen recursos vocales, pero a los que les importa un pimiento el artista al que homenajean. Están ahí por una estrategia comercial de la discográfica. En Proyecto Camilo no cantamos tan bien, pero lo hacemos desde lo más profundo del corazón”. Octavio Terol ya ha hecho la portada del disco. “El resto de la historia está en mi cabeza. De momento, Camilo es una especie de vampiro, que se parece mucho a mí, y que vive en el interior de un castillo, rodeado por una serie de admiradores, prodigios todos de la naturaleza, que él ha convertido en su séquito”. Le gustaría desarrollarlo de la mano de alguna galería o centro de arte contemporáneo.

Futuro incierto

El coronavirus frustró el estreno de su última obra, una versión de Las criadas. En el texto de Jean Genet, Claire y Solange son dos hermanas que trabajan como criadas de una dama de la alta burguesía francesa. Cada noche realizan una especie de ritual de cambio de identidades donde una ejerce de señora, otra de sierva y viceversa. Ana Torrent, María Pujalte y Jorge Calvo iban a ser sus protagonistas en Las Naves del Español, bajo la dirección de Luis Luque. “No sabemos cuándo se podrá estrenar”. Una obra que en los 70 representaron Núria Espert, Julieta Serrano y Marisa Paredes y, a principios de los 2000, Aitana Sánchez-Gijón, Emma Suárez y Maru Valdivielso. Paco Bezerra también está pendiente de si podrá desarrollarse el rodaje de La desconocida, adaptación cinematográfica de Grooming a cargo del director Pablo Maqueda. “Han sido años de escritura y reescritura de guión, de lucha suya por encontrar financiación”. Eva Llorach, Laia Manzanares, Manuel Solo y Blanca Parés integran el reparto.

Vida interior

La reclusión obligada le ha ayudado a ordenar su vida. “Estoy comiendo más saludable que antes, hago yoga diariamente, he abandonado los vicios que tenía y he conseguido corregir los desórdenes del sueño, que me traían de cabeza. Duermo, me alimento y trabajo mejor que nunca. Estoy feliz”, se sincera el dramaturgo. “Madrid es una ciudad que es capaz de ofrecerme la gloria y el infierno en el mismo día. Y eso es muy gratificante y peligroso a la vez. Ahora me da un miedo espantoso salir. Lo que quiero es hacer de mi casa un convento, crear mi propia orden y no volver a salir de aquí nunca más. Me he dado cuenta de que el exterior no me interesa en absoluto, que no lo necesito, y que todo lo que deseo es vida interior”. Piensa seguir encerrado. “No recuerdo haber pasado por una etapa tan feliz en toda mi vida. Curioso que justo a través de esta prisión física es por donde haya terminado encontrando esa libertad con la que llevaba años soñando”.


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