Marina López Franco: “Sumergirse en el agua es como volver a entrar en el vientre materno”

La directora del área de salud del balneario de Las Caldas Villa Termal (Oviedo) destaca las propiedades del agua para los que quieren relajarse o retomar la actividad deportiva

Marina López Franco podría haber llegado a ser bailarina, tenista o nadadora, estuvo cerca de todas esas metas, pero distintos azares hicieron que esta asturiana de adopción que se licenció en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte terminara convirtiéndose en una gran experta en terapias a través del agua. Es su medio, en el agua diseña programas para la recuperación física tras una lesión, entrenamientos de bajo impacto y hasta tratamientos para adelgazar o dejar de fumar. “Por las distintas cualidades que aporta adentrarse en agua salada o mineromedicinal, por los beneficios para la musculatura del ejercicio acuático o de someterse a contrastes frío-calor, y porque sumergirte te provoca la sensación tranquilizante de una regresión al vientre materno, el agua es la forma ideal hoy para alcanzar el bienestar”, explica López Franco.

Santa Eulalia de Oscos

Hasta la caída de agua de 30 metros lleva un hermoso camino a pie del río en el que el paseante puede encontrarse maravillas como el pueblo abandonado de A Ancadeira o el valle Desterrado.

Oviedo

En un entorno natural deslumbrante y a pocos kilómetros de Oviedo, en este centro de bienestar uno puede someterse a tratamientos con agua que ayudan a la recuperación física, contra el estrés e incluso sirven para adelgazar o dejar de fumar.

Villanueva de Oscos

El sendero transcurre por un bosque frondoso hasta llegar al cauce de un arroyo. Apenas un centenar de metros más allá está la cascada, que forma una poza de aguas cristalinas.

Villayón

Cerca del pueblo de Oneta y tras cruzar tierras de prados, el río ha excavado un canal en la roca que se precipita en una cascada, la primera de las que se hallan en el interior de ese bosque que en primavera reluce amarillo por los narcisos.

Aller

Apenas un kilómetro separa el pueblo de Murias (en el concejo de Aller) de una de las cascadas más bonitas de Asturias, recogida en un pequeño rincón en la ladera del valle excavado por el río Negro.

Castropol

En el occidente asturiano, un recorrido a través de un bosque tan frondoso que el visitante puede creerse en medio de una selva lleva hasta esta cascada. La senda presenta tramos dificultosos, pero un baño en el destino los compensa.

Las Regueras

Vestigio de otro tiempo, unas excavaciones recientes revelaron la existencia de unas termas romanas de finales del siglo I compuestas por, al menos, un caldarium y un tepidarium (cuartos calentados por un hipocausto).

Cangas de Onís

El río, que pasea su caudal a los pies del monasterio de San Pedro de Villanueva, se convierte en una piscina fluvial bajo la Cruz de la Victoria que pende del Puente Romano de Cangas de Onís.

Gijón

Tratamientos con aguas del mar Cantábrico disponibles durante todo el año para recobrar la salud, además de tener disponible un complejo deportivo y un parque lúdico.

Cangas de Onís

Covadonga es un símbolo por lo que representa histórica y espiritualmente y, por ello, la cascada bajo el risco en el que se levanta la basílica es una de las más emblemáticas de Asturias.

Navia y Valdés

Una playa salvaje de arena oscura frecuentada por naturistas para disfrutar de los beneficios del agua fría típica del Cantábrico en un entorno privilegiado y protegido.

López Franco dirige desde hace casi una década el área de salud del balneario Las Caldas Villa Termal, enclavado en un entorno natural de excepción a tan solo ocho kilómetros de Oviedo, ciudad de acogida de la gallega, donde ya se siente en casa. Ella, de hecho, diseñó buena parte de sus programas. “Nuestro cuerpo nos manda mensajes, a veces los escuchamos y otras tendemos a prestarle atención solo cuando es demasiado tarde”. Dice López Franco que en periodos donde la incertidumbre es más severa hemos de aumentar la dosis de esos cuidados que dedicamos al cuerpo, una cuestión fundamental para, de esa manera, mantener “las pilas cargadas” y estar en las mejores condiciones para afrontar rigores cotidianos y aquellos excepcionales que están haciendo mella en estos tiempos y que han provocado confinamientos, aumentos del sedentarismo, de la ansiedad... toda una serie de consecuencias de las que López Franco estima importante recobrarse. Lo psicológico suele dejar algún reflejo físico e, incluso cuando se trata de desconectar, hay unas formas mejores que otras.

“Una de las mejores opciones para cuidarnos es retomar un contacto directo con la naturaleza y, si hablamos de naturaleza, siempre hablaremos de agua”. El aire libre, el mero hecho de contemplar un paisaje, está demostrado que aumenta la capacidad de concentrarse en el momento presente, de olvidarse de remordimientos pasados o ansiedades por el mañana. Es por tanto el marco idóneo para llevar a cabo la clase de descanso activo que Marina López Franco propondría en la tesitura actual.

“Para aquellos que se mantuvieron inactivos durante la cuarentena, la mejor forma de regresar a la práctica deportiva, por sus casi nulas posibilidades de lesión, es hacerlo en el agua”. López Franco hace hincapié en que no se trata tan solo de nadar, que basta caminar dentro del agua o realizar en ella una rutina de ejercicios. Los efectos positivos son tantos o más que afuera, limitando los riesgos.

También recalca el poder relajante de sumergir cabeza y cuerpo bajo el agua, el efecto que provoca en los sentidos. “Dicen que sumergirse en el agua es como volver a entrar en el vientre materno. Es una sensación única”, asegura. “El agua nos ayuda a mantener esa calma, ese saber estar, ese ser conscientes de lo que hacemos en cada momento”.

Descubrir un nuevo mundo de deporte y naturaleza

En una tierra moldeada por ríos, rías, cascadas, estanques y lagos, el agua no es solo un vehículo para encontrar esa calma que muchas personas buscan en vacaciones. También es una puerta hacia un mundo de naturaleza y deporte. “Asturias está llena de posibilidades para las actividades acuáticas. En el mar tienes el kayak, el surf y el paddle surf. Y en ríos como el Navia, el Nalón, el Sella o el Deva, cortos y caudalosos, se puede practicar descenso en canoa, rafting o barranquismo. Eso sin contar los baños en piscinas naturales o embalses como el de Arbón, con una longitud de costa de más de 30 kilómetros”, cuenta Julio Bobes, presidente de la Asociación Asturiana de Empresas de Turismo Activo (ATAYA), que agrupa a 190 empresas de la región.

Bobes, que acaba de cumplir los cuarenta, empezó en el sector hace 18 años. Su padre, al ver que mucha gente en verano le pedía la canoa en la playa, decidió montarle a él y sus tres hermanos un negocio de alquiler. Ahora ya lleva una década al frente de Planeta Palombina, su propio proyecto fundado con un grupo de amigos en el que además de actividades acuáticas ofrece partidas de paintball y rutas en bicicleta y caballo en plena naturaleza en la zona de Llanes.”En los últimos años ha habido un boom. Esta temporada, en julio, por ejemplo, nos ha ido mejor que el año pasado. Ha venido gente de Cataluña y la zona de Levante que antes no lo hacían y hemos notado un aumento de la demanda de clases particulares”, asegura.