Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

¿Será necesaria una tercera dosis de la vacuna?

Dejamos atrás la pesadilla de hace un año, pero ahora surgen nuevos interrogantes. Uno de los más relevantes es saber cuánto tiempo durará la inmunidad que proporcionan los pinchazos

Primera dosis de la vacuna de Pfizer contra el covid-19 en una  residencia.
Primera dosis de la vacuna de Pfizer contra el covid-19 en una residencia.JOAN SÁNCHEZ

Es evidente que las vacunas contra la covid-19 están funcionando con una elevadísima efectividad. La reducción de los ingresos hospitalarios y de la mortalidad es una realidad incuestionable. No creo que me equivoque al decir que se nota una sensación de alivio, de estar dejando atrás la pandemia, de que lo peor ya ha pasado. Este último viernes se registraron 17 muertes en todo el Estado causadas por el coronavirus, la cifra más baja desde agosto del año pasado. El ritmo de vacunación actual, a pesar de los cambios de criterio de las autoridades en relación con la edad y qué vacuna administrar a las personas menores de 60 años que recibieron una primera dosis de AstraZeneca, permite vaticinar que estos datos seguirán mejorando. Dejamos atrás la pesadilla de hace un año, cuando las muertes diarias se acercaban al millar, o de hace no tantas semanas, cuando el repunte de los casos colocaba de nuevo a las UCI en una situación muy complicada.

Ahora surgen nuevos interrogantes. Uno de los más relevantes es saber cuánto tiempo durará la inmunidad que proporcionan las vacunas. En este sentido, portavoces de las compañías farmacéuticas Pfizer y Moderna han anunciado recientemente que será necesario reforzar la inmunidad con una tercera dosis a los nueve meses de haber recibido la segunda. Ugur Sahin, consejero delegado de BioNTech, aseguraba que será necesaria una tercera dosis de la vacuna a los nueve meses y luego sucesivas dosis de refuerzo a los 12 o a los 18 meses para mantener la inmunidad protectora. Esta afirmación la justificaba en datos aún no publicados según los cuales la protección de la vacuna de Pfizer a los seis meses de completar la pauta de dos dosis ya es un poco inferior al 95% inicial y se observa una caída marcada de anticuerpos a partir de los ocho meses.

La reducción de los ingresos hospitalarios y de la mortalidad es una realidad incuestionable
La reducción de los ingresos hospitalarios y de la mortalidad es una realidad incuestionable


Por su parte, Moderna ha anunciado recientemente resultados de un ensayo clínico en fase 2 que evalúa la respuesta inmune de una tercera dosis administrada al cabo de seis meses de la primovacunación. En el estudio se comparan los resultados obtenidos con la vacuna actual de esta compañía y una nueva vacuna multicomponente en investigación que permitiría ampliar el espectro de protección frente a las nuevas variantes del virus. A los 15 días de la administración de la tercera dosis se observa un incremento importante del título de anticuerpos neutralizantes, no solo frente a la variante original, sino también contra las variantes brasileña y sudafricana, con niveles superiores en las personas que recibieron la vacuna multicomponente.

Esta es otra de las razones que probablemente justificarán la necesidad de una tercera o posteriores dosis de refuerzo: estar protegidos contras las nuevas variantes. Algo similar a lo que ocurre con la vacuna antigripal, que se reformula cada año en función de los subtipos de virus que se prevé que circularán cada invierno.

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Protegerse contras las nuevas variantes es otra de las razones que probablemente justificarán la necesidad de otra inyección
Protegerse contras las nuevas variantes es otra de las razones que probablemente justificarán la necesidad de otra inyección

En los próximos meses dispondremos de nuevas evidencias científicas que nos permitirán dar respuesta con mayor precisión a la pregunta. Las primeras personas que se vacunaron frente al SARS-CoV-2 fueron aquellas que participaron en los ensayos clínicos que han permitido el desarrollo de las mismas, y han transcurrido poco más de 12 meses desde entonces. La evolución de los indicadores epidemiológicos de la pandemia es otro elemento clave en la toma de decisiones sobre la necesidad de administrar dosis de recuerdo.


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