Ayuso y Almeida intentan evitar el cisma por el control del PP de Madrid

Los dos líderes intentan limar asperezas, aunque el regidor defiende la tercera vía para el partido

Isabel Díaz Ayuso, Pablo Casado y José Luis Martínez-Almeida, durante un desayuno informativo, en septiembreFoto: EUROPA PRESS

En mitad de la guerra por controlar el PP de Madrid, un intento de limitar los daños: Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida se sentaron ante la misma mesa la semana pasada, en una comida de dos horas celebrada en la Puerta del Sol el jueves, justo antes de la tormentosa junta directiva autonómica del viernes. El objetivo era limar asperezas pese a que la dirección de Pablo Casado baraja que el regidor se enfrente a la presidenta regional por el liderazgo de la organización. La meta no se alcanzó al completo: el alcalde le dijo a la presidenta que era partidario de elegir a un político sin poder institucional para presidir el partido en la región, lo que implica que ni él ni ella concentren todo el poder en sus manos. O lo que es lo mismo: como Díaz Ayuso es la única que se ha postulado al puesto, Martínez-Almeida vino a decir que es preferible que no lo haga, y que en su lugar haya alguien con dedicación a tiempo completo.

Filtraciones interesadas. Amenazas cruzadas. La insinuación de que todo puede acabar en los tribunales. El choque abierto por controlar el PP de Madrid, cuyo congreso sigue sin fecha, se está viendo jalonado de ataques mutuos que están llevando al límite la relación entre Casado y Díaz Ayuso. En paralelo, el vínculo entre Martínez-Almeida y Díaz Ayuso sufre un desgaste que afecta directamente a los intereses electorales del partido. A los dos referentes del PP en la región llevan meses preguntándoles más por la batalla interna de su formación que por su gestión.

“Sí se han visto en las últimas semanas”, concede una fuente que cuenta con la confianza de la presidenta regional. “Y en los últimos días”, precisa. “Mientras Génova atiza, ellos se ven con normalidad”, remata, culpando a la dirección nacional de Casado, y en concreto al secretario general, Teodoro García-Egea, de la mala situación.

Una afirmación que contrasta con el silencio calculado del regidor capitalino; con el estudio que han hecho en Génova sobre los apoyos que podría recabar este al controlar la mayoría de los distritos de la capital; y con el papel que está jugando Ángel Carromero en la disputa. Director general de coordinación de la alcaldía y presidente del comité electoral del PP de Madrid, pocas personas hay en el PP en las que confíe más Martínez-Almeida. Y Carromero está alineado con los intereses de la dirección nacional.

“Él y Ana Camins [la secretaria general del PP] están defendiendo a Pablo [Casado]. Son dos soldados con el casco azul puesto [intentando que la situación no se descontrole]”, define una fuente que conoce al detalle las cuitas del PP nacional y el de Madrid.

Además, Martínez-Almeida ha pasado de renunciar a la batalla por liderar la organización (“no entra en mis planes presentarme a presidente del PP de Madrid”, dijo en abril) a dejar la puerta abierta (“las decisiones que tenga que tomar serán en el momento que correspondan, que es cuando se convoque el Congreso”, dijo el martes). Este miércoles, por primera vez, el alcalde ha guardado silencio cuando se le ha preguntado por su posición en la batalla interna, aunque ha destacado su sintonía con la presidenta regional. Justo antes, Díaz Ayuso había intentado sacar bandera blanca.

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“Somos el mismo equipo”, ha dicho la baronesa en una rueda de prensa en la Real Casa de Correos, sede del Ejecutivo regional. “Lo que está pasando es complicado, no es fácil, las cuestiones del partido pesan. Me gustaría que las primarias se celebraran pronto para evitar más confrontación”, ha reconocido. “No me preocupa perder poder ninguno, me preocupa no ejercerlo [en la Comunidad], es decir, perder el tiempo ahora que tengo la inmensa oportunidad de ser la presidenta”, ha seguido. Y sobre la posibilidad de formar una lista única con el alcalde, ha contestado: “Ni siquiera me he planteado algo semejante. Queda muchísimo. Somos el mismo equipo. Lo hemos sido siempre. Sé que esto acabará bien”.

En la misma línea se ha expresado el alcalde, que hasta ahora ha mostrado su preferencia porque el próximo presidente del PP de Madrid no tenga un cargo institucional, lo que descarta implícitamente a Díaz Ayuso y a él mismo: “Tengo un contacto muy frecuente con la presidenta de la Comunidad, nuestra relación es muy buena. A mí los entornos ni me van ni me vienen, a mí lo que me va son las personas. Mi relación con Isabel Díaz Ayuso es muy buena y los madrileños perciben que vamos al unísono”.

Esa referencia a los “entornos” no es cosa menor. En el choque abierto entre Díaz Ayuso y Casado todos las miradas se dirigen a dos personas: el poderoso jefe de gabinete de la presidenta, Miguel Ángel Rodríguez, y el secretario general nacional, Teodoro García-Egea. Ambos han protagonizado los encontronazos más sonados. Por eso en el PP juzgan que ha llegado el momento de que los líderes se arremanguen: igual que Díaz Ayuso se ha visto con Martínez-Almeida, se espera una próxima conversación de la presidenta con Casado para llegar a un acuerdo y firmar la paz.

Nadie sabe aún oficialmente cuándo será el congreso regional del PP. Lo que sí se sabe es que la espera está abriendo en canal al partido, provocando el desgaste de sus dos mejores valores en Madrid. Un cisma que los dos protagonistas están intentando evitar aún a sabiendas de que todo puede cambiar en un segundo: frente a Díaz Ayuso, Martínez-Almeida es la mejor baza de Génova.

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