La Fiscalía pide repetir el juicio contra Otegi anulado tras una sentencia de Estrasburgo

El Supremo invalidó la condena de cárcel, que el dirigente abertzale ya había cumplido, tras un fallo que ponía en duda la imparcialidad del tribunal

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, el pasado septiembre.
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, el pasado septiembre.Juan Herrero / EFE

La Fiscalía ha pedido al Tribunal Supremo que ordene repetir el juicio contra Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu, y otros cuatro dirigentes abertzales por el caso Bateragune, sobre el intento de reconstruir la Mesa Nacional de la ilegalizada Herri Batasuna. El ministerio público ha planteado esta solución al alto tribunal después de que este anulase en julio la condena a los cinco procesados. El Supremo aplicó una sentencia previa del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que falló que la Audiencia Nacional había vulnerado el derecho de los acusados a un juicio justo. La Audiencia los había condenado en 2011 a penas de hasta 10 años de cárcel por pertenencia a ETA.

Esta decisión abre un nuevo frente a Otegi en un intrincado y largo caso. Tras la sentencia inicial de la Audiencia, el Supremo decidió en 2012 rebajar la pena del dirigente abertzale a seis años y medio. De hecho, el actual líder de EH Bildu cumplió íntegra la condena mientras se tramitaba su recurso en Estrasburgo y no salió de prisión hasta 2016. Dos años después, llegaría el rapapolvo a España. En un fallo de 2018, el TEDH resolvió que el juicio contra los cinco implicados no había cumplido con todas las garantías.

Estrasburgo cuestionó la presencia de la juez Ángela Murillo en el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuició el caso Bateragune. La magistrada había protagonizado un polémico episodio en otra vista oral por enaltecimiento del terrorismo celebrada con anterioridad contra Otegi, que provocó que fuera apartada por falta de imparcialidad. Murillo le preguntó en una de las sesiones al dirigente abertzale si condenaba a ETA, pero este se negó a responder acogiéndose a su derecho a no declarar. Entonces, esta le reprochó: “Ya sabía yo que no me iba a contestar a esa pregunta”. Estas palabras provocaron que el Supremo apreciara un prejuicio en la magistrada y anulara ese juicio, que se repitió y que acabó con la absolución de Otegi.

El TEDH, que no entró en el fondo de la cuestión, consideró que el tribunal que se formó tras ese incidente para el juicio del caso Bateragune pudo estar “contaminado” por la presencia de Murillo, por lo que existe un “temor legítimo sobre la falta de imparcialidad”. Ese contundente falló provocó que el Supremo anulase el pasado julio su sentencia, como le solicitaba la Fiscalía, que ahora le pide que devuelva el proceso hasta el paso previo al juicio y ordene a la Audiencia Nacional repetir la vista oral con magistrados distintos. “Un defecto procesal no puede convertirse en una exención penal”, apunta el ministerio público en su escrito, fechado el 11 de noviembre.

Constante división

Antes de llegar a Estrasburgo, la presencia de Murillo en el caso Bateragune generó una constante división en las instancias que tuvieron que pronunciarse sobre ella. Tras recusarla Otegi, una Sala de la Audiencia Nacional descartó apartarla de este segundo juicio al considerar que se trataba de un asunto distinto al primero —este versaba sobre pertenencia a organización terrorista y el otro, sobre enaltecimiento—, pero dos magistrados ya votaron entonces a favor de la recusación. En 2012, la historia se repitió en el Supremo, cuando se rebajaron las penas, pero otros dos de los cinco jueces se opusieron (uno argumentó que se debía haber designado otro tribunal distinto sin Murillo, y otro que debían haber sido absueltos). En el Constitucional, también hubo división: por siete votos contra cinco se rechazó el recurso de amparo de Otegi y resto de dirigentes abertzales condenados, Rafael Díez Usabiaga, Arkaitz Rodríguez Torres, Sonia Jacinto Garcia y Miren Zabaleta.

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