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Los refugiados rohingya en Malasia: Entre cloacas y rascacielos

Los refugiados rohingya en Malasia: Entre cloacas y rascacielos

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Los solicitantes de asilo viven con el temor constante a ser detenidos e incluso deportados, y eso les empuja la clandestinidad. Una cooperante relata sus condiciones de vida

  • En Malasia hay 177.690 refugiados y solicitantes de asilo registrados, de los cuales la gran mayoría provienen de Myanmar. De todos ellos, los rohingyas representan aproximadamente el 60%, lo que les convierte en el grupo de refugiados más grande del país. Beatrice Lau, coordinadora general de Médicos Sin Fronteras en Malasia, explica las precarias condiciones de vida en las que ha encontrado a este colectivo durante su trabajo en el país asiático.
    1En Malasia hay 177.690 refugiados y solicitantes de asilo registrados, de los cuales la gran mayoría provienen de Myanmar. De todos ellos, los rohingyas representan aproximadamente el 60%, lo que les convierte en el grupo de refugiados más grande del país. Beatrice Lau, coordinadora general de Médicos Sin Fronteras en Malasia, explica las precarias condiciones de vida en las que ha encontrado a este colectivo durante su trabajo en el país asiático.
  •  Nur, de 27 años (en el centro), habla con otro trabajador rohingya en el contenedor que comparte con siete trabajadores de la comunidad rohingya. Se encuentran entre muchos trabajadores que construyen un condominio con varios cientos de unidades de alta gama en el distrito Bayan Lepas de Penang, Malasia.
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    Nur, de 27 años (en el centro), habla con otro trabajador rohingya en el contenedor que comparte con siete trabajadores de la comunidad rohingya. Se encuentran entre muchos trabajadores que construyen un condominio con varios cientos de unidades de alta gama en el distrito Bayan Lepas de Penang, Malasia.

  • Los rohingya llevan huyendo a Malasia desde los años noventa del siglo pasado, tratando de dejar atrás la discriminación y la persecución a la que están sometidos en su estado natal de Rakhine. En la imagen, un trabajador rohingya camina por una calle alrededor del mercado Pasar Baru. El mercado Pasar Baru se encuentra en el suburbio de Kuala Lumpur, donde muchos rohingya recolectan desechos todos los días.
    3Los rohingya llevan huyendo a Malasia desde los años noventa del siglo pasado, tratando de dejar atrás la discriminación y la persecución a la que están sometidos en su estado natal de Rakhine. En la imagen, un trabajador rohingya camina por una calle alrededor del mercado Pasar Baru. El mercado Pasar Baru se encuentra en el suburbio de Kuala Lumpur, donde muchos rohingya recolectan desechos todos los días.
  • Esta ruta por tanto no es nueva, pero con casi un millón de refugiados rohingya hacinados en condiciones miserables desde hace dos años en Bangladés, cada vez son más las personas que tratan de encontrar una opción de futuro en este otro país. En la imagen, una familia rohingya de siete personas comparte un pequeño apartamento en un edificio en ruinas en el distrito de Puchong, cerca de Kuala Lumpur.
    4Esta ruta por tanto no es nueva, pero con casi un millón de refugiados rohingya hacinados en condiciones miserables desde hace dos años en Bangladés, cada vez son más las personas que tratan de encontrar una opción de futuro en este otro país. En la imagen, una familia rohingya de siete personas comparte un pequeño apartamento en un edificio en ruinas en el distrito de Puchong, cerca de Kuala Lumpur.
  • Una familia rohingya en el destartalado edificio donde viven, en el distrito de Puchong, cerca de Kuala Lumpur. Para llegar a Malasia, los refugiados se ponen en manos de traficantes sin escrúpulos que les obligan a cruzar el mar en precarias embarcaciones y que no dudan en extorsionarles y en golpearles hasta la muerte con el fin de obtener más dinero de sus familias.
    5Una familia rohingya en el destartalado edificio donde viven, en el distrito de Puchong, cerca de Kuala Lumpur. Para llegar a Malasia, los refugiados se ponen en manos de traficantes sin escrúpulos que les obligan a cruzar el mar en precarias embarcaciones y que no dudan en extorsionarles y en golpearles hasta la muerte con el fin de obtener más dinero de sus familias.
  • Si bien el entorno urbano en Malasia ofrece a los refugiados y solicitantes de asilo cierto anonimato, lo cierto es que a los rohingyas que llegan allí no les espera un panorama fácil. Al igual que muchos otros países de la región, Malasia no ha ratificado la Convención de la ONU sobre los Refugiados de 1951, lo que significa que los solicitantes de asilo y los refugiados están efectivamente criminalizados por la ley nacional. Muhammad K., de 25 años, es un refugiado rohingya que trabaja como albañil en un vasto proyecto de condominios en el distrito de Bayan Lepas de Penang. Como muchos otros trabajadores, él también vive en el lugar y comparte allí un alojamiento muy básico.
    6Si bien el entorno urbano en Malasia ofrece a los refugiados y solicitantes de asilo cierto anonimato, lo cierto es que a los rohingyas que llegan allí no les espera un panorama fácil. Al igual que muchos otros países de la región, Malasia no ha ratificado la Convención de la ONU sobre los Refugiados de 1951, lo que significa que los solicitantes de asilo y los refugiados están efectivamente criminalizados por la ley nacional. Muhammad K., de 25 años, es un refugiado rohingya que trabaja como albañil en un vasto proyecto de condominios en el distrito de Bayan Lepas de Penang. Como muchos otros trabajadores, él también vive en el lugar y comparte allí un alojamiento muy básico.
  • Viven con el temor constante a ser detenidos e incluso deportados, y eso les empuja a la clandestinidad. La mayoría apenas sale de los lugares donde se ocultan, ni siquiera cuando tienen que acudir en busca de atención médica de urgencia. Tienen miedo de que el personal de los hospitales informe de su paradero a los servicios de inmigración y no se fían de nadie.
    7Viven con el temor constante a ser detenidos e incluso deportados, y eso les empuja a la clandestinidad. La mayoría apenas sale de los lugares donde se ocultan, ni siquiera cuando tienen que acudir en busca de atención médica de urgencia. Tienen miedo de que el personal de los hospitales informe de su paradero a los servicios de inmigración y no se fían de nadie.
  • Para sobrevivir, muchos refugiados se ven obligados a recurrir a trabajos informales dentro del sector de la construcción o de la agricultura en los que no cuentan con ningún tipo de protección legal y donde llevan a cabo labores peligrosísimas. En la imagen, un trabajador rohingya colocado peligrosamente en una repisa en un sitio de construcción en Penang.
    8Para sobrevivir, muchos refugiados se ven obligados a recurrir a trabajos informales dentro del sector de la construcción o de la agricultura en los que no cuentan con ningún tipo de protección legal y donde llevan a cabo labores peligrosísimas. En la imagen, un trabajador rohingya colocado peligrosamente en una repisa en un sitio de construcción en Penang.
  • Trabajadores rohingya colocados peligrosamente en una repisa en un sitio de construcción en Penang. Sufren explotación y extorsiones y reciben salarios ínfimos. Además, las condiciones de seguridad en las que desempeñan estos trabajos son inexistentes, por lo que los accidentes laborales están a la orden del día. Están atrapados en un círculo vicioso del que les resulta muy difícil escapar y al final lo pagan con su salud física y mental. A veces hasta con su propia vida.
    9Trabajadores rohingya colocados peligrosamente en una repisa en un sitio de construcción en Penang. Sufren explotación y extorsiones y reciben salarios ínfimos. Además, las condiciones de seguridad en las que desempeñan estos trabajos son inexistentes, por lo que los accidentes laborales están a la orden del día. Están atrapados en un círculo vicioso del que les resulta muy difícil escapar y al final lo pagan con su salud física y mental. A veces hasta con su propia vida.
  • Kairul tiene 50 años y trabajaba en la construcción. Era carpintero y no tuvo demasiadas dificultades para encontrar trabajo. Pero en mayo de 2017 cayó desde una altura de dos pisos. No llevaba puesto el casco. En el hospital le diagnosticaron una lesión en la cabeza con hemorragia interna. Le operaron de urgencia y fue dado de alta 11 días después. Su recuperación parecía estar yendo bien hasta que sus facultades se deterioraron tres meses después.
    10Kairul tiene 50 años y trabajaba en la construcción. Era carpintero y no tuvo demasiadas dificultades para encontrar trabajo. Pero en mayo de 2017 cayó desde una altura de dos pisos. No llevaba puesto el casco. En el hospital le diagnosticaron una lesión en la cabeza con hemorragia interna. Le operaron de urgencia y fue dado de alta 11 días después. Su recuperación parecía estar yendo bien hasta que sus facultades se deterioraron tres meses después.
  • Ahora Kairul ya no puede hablar ni reconocer a nadie. No puede moverse, comer, ir al baño o vestirse. Su esposa Habiayah lo cuida todo el día. Como la pareja ya no tiene ingresos, se encuentra en una situación económica muy difícil. Comparten una pequeña casa con otras tres familias que los ayudan tanto como pueden, pero Habiayah comienza a sentirse cada vez más angustiada. A ella le gustaría llevar a su esposo a la clínica, pero el transporte es demasiado costoso y su esposo no puede viajar. Tienen un hijo de 20 años que podría ayudarlos económicamente, pero actualmente se encuentra en un campo de refugiados en Cox’s Bazar. Sin dinero, es imposible para él llegar a Malasia. En la imagen, Habiayah con su esposo, a quien cuida las 24 horas del día.
    11Ahora Kairul ya no puede hablar ni reconocer a nadie. No puede moverse, comer, ir al baño o vestirse. Su esposa Habiayah lo cuida todo el día. Como la pareja ya no tiene ingresos, se encuentra en una situación económica muy difícil. Comparten una pequeña casa con otras tres familias que los ayudan tanto como pueden, pero Habiayah comienza a sentirse cada vez más angustiada. A ella le gustaría llevar a su esposo a la clínica, pero el transporte es demasiado costoso y su esposo no puede viajar. Tienen un hijo de 20 años que podría ayudarlos económicamente, pero actualmente se encuentra en un campo de refugiados en Cox’s Bazar. Sin dinero, es imposible para él llegar a Malasia. En la imagen, Habiayah con su esposo, a quien cuida las 24 horas del día.
  • Kairul es examinado por una enfermera antes de la cita con su médico. Sus parientes y otro doctor lo consuelan en la clínica de MSF en Penang. En MSF prestamos servicios médicos a muchas personas como ellos y hemos puesto en marcha varios programas especializados en salud mental, pero tanto en Bangladés como en Malasia, los rohingyas nos dicen que se sienten atrapados en el tiempo, incapaces de pensar en nada que vaya más allá de la simple supervivencia diaria o de la lucha por su identidad.
    12Kairul es examinado por una enfermera antes de la cita con su médico. Sus parientes y otro doctor lo consuelan en la clínica de MSF en Penang. En MSF prestamos servicios médicos a muchas personas como ellos y hemos puesto en marcha varios programas especializados en salud mental, pero tanto en Bangladés como en Malasia, los rohingyas nos dicen que se sienten atrapados en el tiempo, incapaces de pensar en nada que vaya más allá de la simple supervivencia diaria o de la lucha por su identidad.
  • Algunos sueñan con regresar a casa, otros dicen que no se atreverían a volver jamás, pero todos cuentan que a día de hoy no ven ninguna posibilidad de futuro allí. En la imagen, la sombra de una joven rohingya caminando hacia la mezquita para la oración del viernes en el distrito de Bagan Dalam de Penang.
    13Algunos sueñan con regresar a casa, otros dicen que no se atreverían a volver jamás, pero todos cuentan que a día de hoy no ven ninguna posibilidad de futuro allí. En la imagen, la sombra de una joven rohingya caminando hacia la mezquita para la oración del viernes en el distrito de Bagan Dalam de Penang.
  • Un hombre rohingya recoge cartón y plástico en el mercado Pasar Baur, Kuala Lumpur. Todo lo que recolecte será vendido por kilo. El alcance de la crisis de los rohingya ha adquirido una perspectiva regional que los países implicados deberían abordar desde un enfoque inclusivo, teniendo en cuenta las diferentes aristas del problema y enfrentándose a la cuestión desde una posición fuerte y conjunta.
    14Un hombre rohingya recoge cartón y plástico en el mercado Pasar Baur, Kuala Lumpur. Todo lo que recolecte será vendido por kilo. El alcance de la crisis de los rohingya ha adquirido una perspectiva regional que los países implicados deberían abordar desde un enfoque inclusivo, teniendo en cuenta las diferentes aristas del problema y enfrentándose a la cuestión desde una posición fuerte y conjunta.
  • La solución pasa por darles facilidades para integrarse en sus sociedades, ofreciéndoles una oportunidad de futuro, y presionando al mismo tiempo a Myanmar para que ponga fin a la violencia, a la discriminación y a la persecución que ha acabado con dos tercios de los rohingya de Myanmar exiliados en los países vecinos. De no hacer ambas cosas, esta tragedia continuará. En la imagen, un hombre vende verduras cerca del mercado Pasar Baru,en Kuala Lumpur. Muchos rohingya viven o trabajan en el mercado, en empleos informales y mal pagados para enviar dinero a sus familias en Myanmar o en los campos de refugiados en Bangladés.
    15La solución pasa por darles facilidades para integrarse en sus sociedades, ofreciéndoles una oportunidad de futuro, y presionando al mismo tiempo a Myanmar para que ponga fin a la violencia, a la discriminación y a la persecución que ha acabado con dos tercios de los rohingya de Myanmar exiliados en los países vecinos. De no hacer ambas cosas, esta tragedia continuará. En la imagen, un hombre vende verduras cerca del mercado Pasar Baru,en Kuala Lumpur. Muchos rohingya viven o trabajan en el mercado, en empleos informales y mal pagados para enviar dinero a sus familias en Myanmar o en los campos de refugiados en Bangladés.