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Aretha Franklin, perseguida por Hacienda después de su muerte

El fisco reclama a la cantante, que falleció sin haber hecho testamento, algo más de 6,5 millones de euros en concepto de atrasos y multas por los ejercicios que van de 2012 a 2018

Aretha Franklin, durante el 25 aniversario de la fundación Elton John contra el VIH SIDA, en noviembre de 2017.
Aretha Franklin, durante el 25 aniversario de la fundación Elton John contra el VIH SIDA, en noviembre de 2017. AP

La cantante Aretha Franklin no se libera de la presión de Hacienda ni después de muerta. La IRS estadounidense, que se puede traducir al castellano como Servicio de Impuestos Internos, ha comunicado que la cantante que falleció el pasado 16 de agosto a causa de un cáncer de páncreas cuando tenía 76 años, debe 6,3 millones de dólares (casi 5,5 millones de euros) en impuestos atrasados correspondientes a los ejercicios de los años que van de 2012 a 2018. 

Los abogados de Franklin han emitido a su vez un comunicado en el que señalan que la IRS ha presentado su reclamación en el proceso ordinario de sucesión de los bienes de la cantante y que se trata de cantidades que están pleiteando frente al Estado. Según la misma declaración de los letrados "la mayoría de las obligaciones fiscales que tenía la señora Franklin se pagaron antes de su muerta, tal y como ella quería. El Estado está trabajando diligentemente para resolver cualquier problema pendiente", concluye el escrito sin entrar en más especificaciones.  

Estas reclamaciones llegan justo un mes después de que la última propiedad inmobiliaria que Aretha Franklin tenía en Detroit, su ciudad natal, se haya vendido por 300.000 dólares (algo más de 261.000 euros). Esta vivienda ya había sufrido una ejecución hipotecaria en 2008 debido a otro impago menor de impuestos que la cantante atribuyó a un error de un abogado. Los registros públicos demuestran que la famosa intérprete pagó las cantidades atrasadas y recuperó con normalidad el control de la propiedad de la casa.

En el momento de su fallecimiento, Aretha Franklin dejó una fortuna que se ha estimado en 80 millones de dólares (unos 70 millones de euros), pero según confirmó Associated Press en ese momento, la cantante no había dejado hecho un testamento. Don Wilson, un abogado de Los Ángeles que trabajaba para ella dijo entonces: "Traté de convencerla de que debía hacer un testamento y un fideicomiso cuando aún estaba viva. Entendió que era necesario pero nunca lo hizo. Simplemente no le parecía algo a lo que ella tuviera que prestar atención". 

Los cuatro hijos de Franklin, Clarence, Kecalf y Ted White Jr. tiienen intención de dividir su patrimonio a partes iguales. Pocos días después de su muerte comenzaron los rumores sobre las desavenencias familiares en torno a la herencia de la intérprete. Sus cuatro hijos, muy involucrados en la carrera artística de su madre, querían que la fortuna que había dejado quedara en la familia. Un hecho que excluía del reparto a Willie Wilkerson, el compañero de su madre a quien nunca vieron con buenos ojos y con quien la cantante llegó a cancelar su boda en dos ocasiones, según informó The National Enquirer, ante la presión precisamente de sus hijos.

Aretha, que nunca fue muy dada a hablar de su vida personal, fue madre por primera vez a los 12 años y posteriormente a los 14. A ellos — Clarence y a Edward— les dio el apellido de su familia, Franklin, sin entrar en más en detalle sobre sus respectivos padres. Ambos se criaron con su abuela mientras Aretha arrancaba su carrera. Luego llegó Ted, fruto de su primer matrimonio con Ted White, de quien se divorció en 1969 tras una convulsa relación. El más pequeño es Kecalf, el hijo que tuvo de su relación con Ken Cunningham, uno de sus representantes con quien nunca se casó.

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