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Poppy Delevingne: “Socialité’ es un término peyorativo que mina mi trabajo duro”

La hermana mayor de Cara es imagen de varias firmas, trabajo que compagina con la actuación. Uno de sus últimos trabajos fue 'Genius' con Antonio Banderas

La modelo y actriz Poppy Delevingne en la campaña de la firma Roger Vivier.
La modelo y actriz Poppy Delevingne en la campaña de la firma Roger Vivier.

Poppy, a sus 32 años, es mucho más que la hermana mayor de la modelo Cara Delevingne. Y desde luego, mucho más que la etiqueta de socialité con la que se refieren a ella desde hace años. Una especie de sambenito del que se sabe defender con suma elegancia: “Socialité es un término peyorativo que mina mi trabajo duro. Nunca he dejado de trabajar desde que tenía 18 años”, sostiene a través del teléfono.

Su marcado acento revela su procedencia londinense. Poppy, como Cara, son de alta cuna inglesa. De esa florinata aristocrática que se codea con la realeza británica: su abuela Janie fue dama de compañía de la princesa Margarita, hermana de la monarca Isabel II de Inglaterra; su tía, íntima de Churchill y su bisabuelo, vizconde de Greenwood. De su madre, Pandora, antigua modelo que trabaja como personal shopper en los lujosos almacenes de Selfridges, les viene a las dos sus inicios en la moda.

La trayectoria profesional de ambas hermanas parece cortada por el mismo patrón, pero con tejidos diferentes: Cara se convirtió en imagen de Chanel o Burberry, mientras que Poppy hizo lo propio para el diseñador Matthew Williamson, Chloé o Louis Vuitton. Ambas fueron descubiertas por Sarah Doukas, la agente de modelos responsable de la leyenda de Kate Moss. Los pinitos para Hogan o Laura Ashley quedaron atrás, aunque a sus 32 años la mayor de las Delevingne sigue acaparando portadas y campañas de moda. La última es la de Roger Vivier, con una colección que define como “moderna”. Se trata de una marca ligada al pasado de Poppy: “Mi madre siempre ha sido una gran fan. Recuerdo mi primer par de zapatos de Roger Vivier, que me regaló mi abuela, con la icónica hebilla de cristal. Todavía los conservo en mi tocador”, evoca con cariño.

La modelo Poppy Delevingne en la campaña de la firma francesa Roger Vivier, de la que es nueva imagen.
La modelo Poppy Delevingne en la campaña de la firma francesa Roger Vivier, de la que es nueva imagen.

Para Poppy su época de modelo fue “un sueño hecho realidad” por el que se siente profundamente agradecida. Pero al igual que sucedió con Cara, lo de actuar es una vocación que palpitaba más fuerte que las pasarelas: “En este momento de mi vida lo que está en mi corazón es interpretar” comenta para EL PAÍS en unas declaraciones similares a las que dio su hermana pequeña para la revista Tentaciones el año pasado. Incluso comparten papel idílico: meterse en la piel de mujeres fuertes “que se salgan de mi zona de confort” dice.

La relación de ambas hermanas es muy estrecha, y no pasa un solo día en que no hablen por teléfono. En lo que respecta al cine, Poppy comenta que leen “guiones y libros juntas”, hablan sobre directores y otros actores y siempre tienen buenos consejos la una para con la otra: “Es maravilloso poder trabajar en una industria en la que podamos estar unidas. Me siento afortunada de poder hacer esto juntas”.

La mayor de las Delevingne apunta alto. Gracias a su elegancia y su capacidad camaleónica -Meryl Streep es su principal referente- va paso a paso. Por el momento se ha podido verla en pequeños papeles históricos como Igraine, la madre del rey Arturo, en la cinta que grabó Guy Ritchie el año pasado. Uno de sus últimos trabajos es la serie Genius (2018) que ha hecho junto a Antonio Banderas, para quien tiene solo buenas palabras: “Es uno de los hombres más amables que he conocido. Cuando hice el rodaje era muy nueva en el mundo de la interpretación, y él siempre se aseguraba de que estuviese cómoda. Me daba consejos y siempre tenía una sonrisa en la cara”.

Mientras Banderas interpreta a Picasso, Delevingne da vida a Marie-Thérèse Walter, musa y amante francesa del artista que aparece en cuadros como El sueño (casualmente, la pintura favorita de Poppy en su época de escuela que llevaba como salvapantallas del móvil cuando hizo el casting para la serie). Para ella, el papel supuso todo un desafío, ya que los nietos de Picasso (como Olivier) siguen vivos, al igual que su madre Maya, fruto de la relación que tuvo el pintor y escultor con Walter: “Quería que se sintiesen orgullosos”. comenta Poppy al respecto de la descendencia del artista. Siendo británica, su otro reto -aunque bienvenido- fue el acento francés que marcaba la dicción de la musa.

Su siguiente proyecto será la adaptación a la gran pantalla de Los papeles de Aspern, una novela corta del escritor Henry James. El reparto también incluye a otro modelo, el español Jon Kortajarena, al que ya conoce del pasado. Sin embargo, no los veremos juntos: “Nuestros personajes no coinciden”, apunta Poppy, quien se meterá en la piel de la signora Colonna.