Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El populismo gobierna Italia

M5S y Liga forman un gobierno que augura un retroceso en derechos sociales

De izquierda a derecha, Luigi di Maio, Matteo Salvini y Giusseppe Conte en el primer consejo de ministros.
De izquierda a derecha, Luigi di Maio, Matteo Salvini y Giusseppe Conte en el primer consejo de ministros. REUTERS

Finalmente, el populista Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la nacionalista Liga han logrado un Gobierno que les permitirá dirigir Italia durante los próximos cinco años formando una coalición sin precedente en Europa.

Tras una semana de enfrentamiento institucional con la presidencia de la República, ambas formaciones aceptaron retirar el nombre del eurófobo Paolo Savona como titular de Economía. El presidente, Sergio Mattarella, dio el jueves el visto bueno para que Giuseppe Conte —un abogado sin experiencia política previa— encabezara un Ejecutivo de partidos extremistas —y de extremos opuestos— unidos por el euroescepticismo, el rechazo a la inmigración y la retórica populista. Ayer, Conte juró su cargo y se convirtió en el primer ministro número 66 de los últimos 72 años.

La incertidumbre que genera esta experiencia política es enorme, aunque por primera vez desde que comenzara la crisis ayer se detuvo la caída libre del índice de la Bolsa y la prima de riesgo quedó en 220 puntos básicos. Lo cierto es que Conte estará en manos de los líderes del M5S y la Liga, Luigi Di Maio y Roberto Salvini. Ambos serán vicepresidentes y se han reservado las carteras de Desarrollo Económico el primero e Interior, el segundo. El polémico Savona estará en el Gobierno pero en Asuntos Europeos.

Parece evidente que Italia se encamina por una senda de retroceso en derechos sociales. El primer anuncio de Salvini ha sido que quiere “dar un bonito recorte” de 5.000 millones a las ayudas a los inmigrantes. Y ha utilizado una frase que es toda una declaración: “Ayudémosles, pero en su casa”. Por su parte, el ministro de Familia, Lorenzo Fontana, es célebre por sostener que el movimiento gay y la inmigración son el verdadero mal de Italia.

Europa deberá vigilar que este Gobierno populista respete los principios de la UE por el bien, sobre todo, de los italianos.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.