Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Indiferencia con indiferencia se paga

Esta mañana me he levantado y no he visto trikitrixas ni sonidos lejanos de txalapartas, ni irrintzis ni dantzaris.Por no ver, no he visto ni una sola mirada de complicidad ni de alegría, que por cierto sí vi con la muerte del dictador. La sociedad vasca, el pueblo vasco, como “ellos” lo llaman y en nombre de quienes querían hablar, hace mucho que desconectó de ellos y de sus pretensiones. Hace mucho que desconectó de quienes reiteradamente han despreciado los llamamientos de basta ya, que masivament les enviaban y ellos desoían. Las sociedades no odian, pero no olvidan, y en la retina colectiva está el horror de tanta sangre derramada inútilmente, de tanta frustración y sinrazón, de tantos niños, ancianos, mujeres, hombres, empresarios, obreros, funcionarios, policías, políticos, jueces, sindicalistas, etcétera, juzgados sin ley, ejecutados por su decisión unilateral. El pueblo vasco hoy se ha levantado como un día más y no tiene nada que celebrar, por la disolución de quien ha dejado de actuar porque ha sido derrotado y que no ha tenido el valor de pedir perdón.— José Antonio Roldán Diéguez. Basauri (Vizcaya).

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_