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Mariam, médico y madre de una niña, en el salón de su casa, en Madrid.
Mariam, médico y madre de una niña, en el salón de su casa, en Madrid.
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Más allá del piso turístico: la vida en un bloque típico de vecinos madrileño

Tras las puertas de las casas se viven muchas historias que reflejan la diversidad de una ciudad. Estos son algunos de los residentes de un mismo edificio situado en la almendra central de Madrid, la zona más afectada por el 'modelo Airbnb', donde el Ayuntamiento prohibirá esta práctica casi por completo

  • Yolanda Martínez, de 48 años, llegó a España hace 20 años proveniente de Colombia. “Al principio estaba indocumentada, pero en uno de los procesos de regularización de Aznar conseguí los papeles”, cuenta. Casi desde el principio, se alojó en esta casa por la que han ido pasando diferentes compatriotas. Fue la primera inmigrante de este bloque de vecinos. “En esos primeros años, cada vez que pasaba algo malo en el edificio, el portero nos echaba la culpa. Nos decía que el perro ensuciaba todo y nosotros ni siquiera teníamos perro”, recuerda con una sonrisa. Tras 17 años residiendo en este piso, tuvo que abandonarlo a finales de abril de este año porque su propietario va a convertirlo en una vivienda de alquiler turístico. Cuando Yolanda llegó a Madrid, en la ciudad había 69.089 extranjeros y ahora son 423.875, según datos del Ayuntamiento. “A pesar de eso, nunca me he sentido rechazada, el inmigrante siempre ha tenido oportunidades aquí. Yo he cotizado aquí y me quiero jubilar aquí, Madrid es un buen sitio para vivir”, asegura. Tiene el título de ingeniera industria y aquí trabaja en una empresa importadora de productos latinoanericanos, aunque durante dos años regentó un bar. Su hija María Luisa nació ya en España hace 13 años. La pequeña no quiere oír hablar de vivir en Colombia, pero le gusta ir para ver a sus familiares en vacaciones. El distrito que más extranjeros aglutina es el centro, con un 21% del total. El 13% de la población de Madrid es extranjera. Los colombianos son la quinta nacionalidad más común, por detrás de rumanos, chinos, ecuatorianos y marroquíes.
    1Yolanda Martínez, de 48 años, llegó a España hace 20 años proveniente de Colombia. “Al principio estaba indocumentada, pero en uno de los procesos de regularización de Aznar conseguí los papeles”, cuenta. Casi desde el principio, se alojó en esta casa por la que han ido pasando diferentes compatriotas. Fue la primera inmigrante de este bloque de vecinos. “En esos primeros años, cada vez que pasaba algo malo en el edificio, el portero nos echaba la culpa. Nos decía que el perro ensuciaba todo y nosotros ni siquiera teníamos perro”, recuerda con una sonrisa. Tras 17 años residiendo en este piso, tuvo que abandonarlo a finales de abril de este año porque su propietario va a convertirlo en una vivienda de alquiler turístico. Cuando Yolanda llegó a Madrid, en la ciudad había 69.089 extranjeros y ahora son 423.875, según datos del Ayuntamiento. “A pesar de eso, nunca me he sentido rechazada, el inmigrante siempre ha tenido oportunidades aquí. Yo he cotizado aquí y me quiero jubilar aquí, Madrid es un buen sitio para vivir”, asegura. Tiene el título de ingeniera industria y aquí trabaja en una empresa importadora de productos latinoanericanos, aunque durante dos años regentó un bar. Su hija María Luisa nació ya en España hace 13 años. La pequeña no quiere oír hablar de vivir en Colombia, pero le gusta ir para ver a sus familiares en vacaciones. El distrito que más extranjeros aglutina es el centro, con un 21% del total. El 13% de la población de Madrid es extranjera. Los colombianos son la quinta nacionalidad más común, por detrás de rumanos, chinos, ecuatorianos y marroquíes.
  • Cristian Martín, de 22 años, es de Palencia y llegó a Madrid en 2015 persiguiendo su sueño de ser bailarín. "Empecé a bailar hace cinco años porque me afición viendo 'Fama, a bailar'. Me apunté a clase y me di cuenta de que el baile me llenaba de verdad. Cuando quise seguir adelante, me mudé a Burgos, pero al final allí tampoco hay muchas salidas. Aquí en Madrid está todo el mundo que hace danza, es donde hay que estar", cuenta. Vive con dos compañeros de piso, un chico y una chica, que fueron los que encontraron esta casa. "Es una ciudad muy abierta a todo. Hay siempre algo que hacer. Palencia es más pequeña y más cerrada de mente. Si tengo que destacar algo negativo es que cuesta mucho tiempo desplazarse en la ciudad", relata. El aspirante a bailarín aventura que probablmente tendrá que acabar mudándose a otra ciudad fuera de España, "porque aquí no se respeta mucho la danza". Madrid y Barcelona se reparten principalmente el sector cultural en España. Según los últimos datos recogidos por el anuario de la SGAE, en 2016 se representaron 46.430 funciones de teatro en España, 344 menos que un año antes. La gran mayoría, el 33,2% de estas, fueron en Madrid (15.394 funciones, 0,8% más que en 2015). 4,3 millones de personas van a alguna función en la comunidad (sobre todo en la capital) a las salas teatrales. La misma situación se da en el sector de la danza: la comunidad madrileña acogió 516 obras en 2016, el 25% del total de todo el país. Casi 150.000 personas acudieron en 2016 a ver algún espectáculo de danza, pero no es un buen dato, pues supone un 3,6% menos que el año precedente. Por comparar, en la región de Lombardía (con capital en Milán) acogió ese mismo año 1.237 espectáculos solo de danza clásica, según el anuario de espectáculos de Italia.
    2Cristian Martín, de 22 años, es de Palencia y llegó a Madrid en 2015 persiguiendo su sueño de ser bailarín. "Empecé a bailar hace cinco años porque me afición viendo 'Fama, a bailar'. Me apunté a clase y me di cuenta de que el baile me llenaba de verdad. Cuando quise seguir adelante, me mudé a Burgos, pero al final allí tampoco hay muchas salidas. Aquí en Madrid está todo el mundo que hace danza, es donde hay que estar", cuenta. Vive con dos compañeros de piso, un chico y una chica, que fueron los que encontraron esta casa. "Es una ciudad muy abierta a todo. Hay siempre algo que hacer. Palencia es más pequeña y más cerrada de mente. Si tengo que destacar algo negativo es que cuesta mucho tiempo desplazarse en la ciudad", relata. El aspirante a bailarín aventura que probablmente tendrá que acabar mudándose a otra ciudad fuera de España, "porque aquí no se respeta mucho la danza". Madrid y Barcelona se reparten principalmente el sector cultural en España. Según los últimos datos recogidos por el anuario de la SGAE, en 2016 se representaron 46.430 funciones de teatro en España, 344 menos que un año antes. La gran mayoría, el 33,2% de estas, fueron en Madrid (15.394 funciones, 0,8% más que en 2015). 4,3 millones de personas van a alguna función en la comunidad (sobre todo en la capital) a las salas teatrales. La misma situación se da en el sector de la danza: la comunidad madrileña acogió 516 obras en 2016, el 25% del total de todo el país. Casi 150.000 personas acudieron en 2016 a ver algún espectáculo de danza, pero no es un buen dato, pues supone un 3,6% menos que el año precedente. Por comparar, en la región de Lombardía (con capital en Milán) acogió ese mismo año 1.237 espectáculos solo de danza clásica, según el anuario de espectáculos de Italia.
  • Irene Iniesta (19 años) Esther Roco (20 años) María del Olivar Tordera (17 años) y Sofía Cipoletta (19 años) conforman este piso de estudiantes. Dos de ellas, llegaron procedentes de Valencia para estudiar danza, otra está en la carrera de Administración y Finanzas y otra, Psicología. La ubicación, la amplia oferta de estudios y la condición de capital, hace que Madrid sea una de las ciudades españolas que más alumnos atrae, tanto de otras ciudades del país, como de extranjeros. En la Comunidad de Madrid hay 15 universidades en los que estudian 310.433 alumnos. Entre las 20 universidades europeas para hacer el Erasmus, 10 son españolas, y la Complutense de Madrid ocupa el cuarto lugar. Estas estudiantes creen que lo mejor de Madrid es que hay mucha gente de todas partes, aunque a veces el centro les agobie un poco. "La juventud es Madrid es genial pero para cuando sea más mayor, me gustaría irme a una ciudad menos agobiante", asegura María. Tienen un plan de limpieza que no siempre cumplen, cuentan riéndose, pero en general se complementan muy bien: "Tenemos una convivencia genial, nos quedamos muchos días hasta tarde hablando de nuestras cosas".
    3Irene Iniesta (19 años) Esther Roco (20 años) María del Olivar Tordera (17 años) y Sofía Cipoletta (19 años) conforman este piso de estudiantes. Dos de ellas, llegaron procedentes de Valencia para estudiar danza, otra está en la carrera de Administración y Finanzas y otra, Psicología. La ubicación, la amplia oferta de estudios y la condición de capital, hace que Madrid sea una de las ciudades españolas que más alumnos atrae, tanto de otras ciudades del país, como de extranjeros. En la Comunidad de Madrid hay 15 universidades en los que estudian 310.433 alumnos. Entre las 20 universidades europeas para hacer el Erasmus, 10 son españolas, y la Complutense de Madrid ocupa el cuarto lugar. Estas estudiantes creen que lo mejor de Madrid es que hay mucha gente de todas partes, aunque a veces el centro les agobie un poco. "La juventud es Madrid es genial pero para cuando sea más mayor, me gustaría irme a una ciudad menos agobiante", asegura María. Tienen un plan de limpieza que no siempre cumplen, cuentan riéndose, pero en general se complementan muy bien: "Tenemos una convivencia genial, nos quedamos muchos días hasta tarde hablando de nuestras cosas".
  • Aunque parece que la precariedad es algo de nuestros días, la generación nacida en el 'baby boom' (años 60), también la sufrió. "Es cierto que nosotros incluso antes de acabar la carrera ya teníamos trabajo, pero nos endeudamos igual que ahora para comprar esta casa, los muebles y el coche", explica José Pedro. Su mujer, a su lado prefiere no salir en el reportaje. "Nos casamos en el 91, tuvimos a nuestro hijo en el 96 y un año después cerraron el banco de divisas en el que yo estaba empleada. Tuve que marcharme a Ciudad Real, primero y a Cuenca después, y 16 años más tarde conseguí volver a Madrid y nos reunimos de nuevo los tres en esta casa", explica ella. En Madrid hay 856.500 hogares de parejas con hijos (en toda España son 6.349.800), según la Encuesta Continua de Hogares que elabora el INE. "Madrid te da sello de ser mas abierto, aquí conoces a alguien y a lo mejor al año te enteras de que no es nacido aquí". En la foto, José posa con su labrador. En la ciudad hay 281.339 perros y 73.430 gatos registrados por el Colegio de Veterinarios en 2017, el distrito que más mascotas tiene es Puente de Vallecas, con casi 28.000 animales.
    4Aunque parece que la precariedad es algo de nuestros días, la generación nacida en el 'baby boom' (años 60), también la sufrió. "Es cierto que nosotros incluso antes de acabar la carrera ya teníamos trabajo, pero nos endeudamos igual que ahora para comprar esta casa, los muebles y el coche", explica José Pedro. Su mujer, a su lado prefiere no salir en el reportaje. "Nos casamos en el 91, tuvimos a nuestro hijo en el 96 y un año después cerraron el banco de divisas en el que yo estaba empleada. Tuve que marcharme a Ciudad Real, primero y a Cuenca después, y 16 años más tarde conseguí volver a Madrid y nos reunimos de nuevo los tres en esta casa", explica ella. En Madrid hay 856.500 hogares de parejas con hijos (en toda España son 6.349.800), según la Encuesta Continua de Hogares que elabora el INE. "Madrid te da sello de ser mas abierto, aquí conoces a alguien y a lo mejor al año te enteras de que no es nacido aquí". En la foto, José posa con su labrador. En la ciudad hay 281.339 perros y 73.430 gatos registrados por el Colegio de Veterinarios en 2017, el distrito que más mascotas tiene es Puente de Vallecas, con casi 28.000 animales.
  • Mariam Moríñigo es médica desde hace 23 años y desde 2004, una de los más de 700 profesionales que trabaja en el Samur en Madrid. "Tenía claro que a mí me gustaba la acción y la calle", afirma. El servicio de protección civil, cumplió 25 años en 2017 y es el servicio mejor valorado por los madrileños, según una encuesta del Ayuntamiento. Realizan más de 100.000 intervenciones anuales. Está divorciada y vive en este piso con su hija y su perro. Su primera guardia fue el día de la boda de Felipe y Letizia (los actuales Reyes de España) y el peor día sin ninguna duda, el día de los atentados yihadistas del 11 de marzo. "Estaba durmiendo con mi pareja (ambos del Servicio de Emergencias de Madrid) nos levantamos corriendo y fuimos a la estación de El Pozo. Eso nunca se te olvida, cuando llega esa fecha cada año... (se queda en silencio) Dicen que nosotros nos acostumbramos a estas cosas, pero creo que más bien es que aprendes a manejar lo sentimientos", cuenta. Los amplios recortes por la crisis y los planes de privatización de la Sanidad por parte del Gobierno regional sacó a la calle a los profesionales del sector hace cinco años. "En los hospitales sí se notó más, pero en el Samur, no, aunque muchas veces el ciudadano madrileño no lo nota porque nosotros intentamos llegar a todo aunque sea con la lengua fuera", defiende Mariam.
    5Mariam Moríñigo es médica desde hace 23 años y desde 2004, una de los más de 700 profesionales que trabaja en el Samur en Madrid. "Tenía claro que a mí me gustaba la acción y la calle", afirma. El servicio de protección civil, cumplió 25 años en 2017 y es el servicio mejor valorado por los madrileños, según una encuesta del Ayuntamiento. Realizan más de 100.000 intervenciones anuales. Está divorciada y vive en este piso con su hija y su perro. Su primera guardia fue el día de la boda de Felipe y Letizia (los actuales Reyes de España) y el peor día sin ninguna duda, el día de los atentados yihadistas del 11 de marzo. "Estaba durmiendo con mi pareja (ambos del Servicio de Emergencias de Madrid) nos levantamos corriendo y fuimos a la estación de El Pozo. Eso nunca se te olvida, cuando llega esa fecha cada año... (se queda en silencio) Dicen que nosotros nos acostumbramos a estas cosas, pero creo que más bien es que aprendes a manejar lo sentimientos", cuenta. Los amplios recortes por la crisis y los planes de privatización de la Sanidad por parte del Gobierno regional sacó a la calle a los profesionales del sector hace cinco años. "En los hospitales sí se notó más, pero en el Samur, no, aunque muchas veces el ciudadano madrileño no lo nota porque nosotros intentamos llegar a todo aunque sea con la lengua fuera", defiende Mariam.
  • Tirso, que tenía 23 años y estaba en su último año de carrera cuando abrió las puertas de su casa, llegó a Madrid procedente de Tenerife para estudiar una doble licenciatura de Derecho y Ciencias Políticas. La mayoría de estos dobles grados se encuentran en la capital. "El primer año vivimos en una residencia de estudiantes en Getafe, y el segundo vinimos aquí, nos costó mucho encontrar la casa, hay poca cosa y bastante cara y muchas veces nos quitaron un piso literalmente en nuestra cara", cuenta. Convivía en el momento de la entrevista con otros dos compañeros de Baleares y Andalucia. Tirso tenía un trabajo a media jornada que compaginaba con su último año de carrera: "Por ir haciendo currículum y quitar un poco de carga económica a mis padres". Le encanta Madrid pero asegura que acabará marchándose fuera para hacer un máster porque quiere dedicarse a la docencia universitaria. En la comunidad madrileña hay 22.628 docentes universitarios, según el Anuario Estadístico.
    6Tirso, que tenía 23 años y estaba en su último año de carrera cuando abrió las puertas de su casa, llegó a Madrid procedente de Tenerife para estudiar una doble licenciatura de Derecho y Ciencias Políticas. La mayoría de estos dobles grados se encuentran en la capital. "El primer año vivimos en una residencia de estudiantes en Getafe, y el segundo vinimos aquí, nos costó mucho encontrar la casa, hay poca cosa y bastante cara y muchas veces nos quitaron un piso literalmente en nuestra cara", cuenta. Convivía en el momento de la entrevista con otros dos compañeros de Baleares y Andalucia. Tirso tenía un trabajo a media jornada que compaginaba con su último año de carrera: "Por ir haciendo currículum y quitar un poco de carga económica a mis padres". Le encanta Madrid pero asegura que acabará marchándose fuera para hacer un máster porque quiere dedicarse a la docencia universitaria. En la comunidad madrileña hay 22.628 docentes universitarios, según el Anuario Estadístico.