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Bombos, golpes y estruendos: así suena la electrónica de LOYALTY XIX

Pertenece a una nueva generación que está cambiando nuestra idea de los clubes y lo que debe sonar en ellos

Bombos, golpes y estruendos: así suena la electrónica de LOYALTY XIX

LOYALTY XIX forma parte de una nueva generación de artistas electrónicos que no se identifican con ninguna corriente actual; buscan impactar al oyente y procuran que sus producciones no dejen a nadie indiferente. Bombos, golpes y estruendos. Algunos chocan con sequedad sobre nosotros, como descargas de percusión mecánica a las que solo acompañan ruidos siderales. Las producciones de LOYALTY XIX son duras y tienen una musculatura diferente. Suenan a industria, a máquinas, a tecnología.

Su idea de estética difiere de la belleza del house o la funcionalidad del techno. Cualquier coincidencia con las tendencias que han dominado el mundo electrónico en España en las últimas décadas es puramente accidental. Malagueño asentado en Madrid, Ignacio comparte escenario sonoro con otros exponentes como Blastto, Snowy Beatz, Louis Me o Merca Bae, todos ellos proponiendo un mismo concepto y experiencia para el oyente. Lo que importa es el impacto. Lo que importa es “remover algo dentro de ti ya sea positivo o negativo”.

LOYALTY XIX pertenece a una nueva generación que está cambiando nuestra idea de los clubes y lo que debe sonar en ellos, dejando atrás la armonía y elegancia por una actitud y forma más reactiva y agresiva. Lo están haciendo creando un nuevo paradigma que se desconecta de la reciente historia electrónica de nuestro país y se reengancha con géneros y movimientos que en su momento fueron estigmatizados.

Trance, progressive, hard techno o la mákina tienen más que ver con LOYALTY XIX o toda la comunidad de Total Trax® que el deep house o sonidos club de gran popularidad en los últimos años. Ya sea a voluntaria o involuntariamente, en todos ellos reside una intención reivindicativa que está reconciliándonos con la época negra de la música de baile de nuestro país. “No hay que avergonzarse de una época en la que la música fue un hecho marcado en la sociedad, como es la mákina” comenta Ignacio, recalcando su punto de vista y añadiendo que “es un sonido que nos caracteriza por un momento del panorama musical que fue único”.

LOYALTY XIX se crió escuchando rap y metal, comenzó a producir interesándose por el grime británico y de forma natural se ha colocado en paralelo con los otros productores de su generación. Además de su nueva interpretación de este tipo de sonidos, los artistas mencionados comparten un planteamiento visual futurista, relacionado con el mundo de los videojuegos, los gráficos en 3D, las carreras espaciales, la velocidad y la adrenalina. Buscan acelerar nuestro ritmo cardíaco. Quieren convertir la experiencia club en algo más físico. Están creando una forma de éxtasis más propio y nuestro que cualquier tendencia que hayamos podido adoptar o apropiarnos en el pasado. La emoción que buscan despertar en sus producciones actúa de forma simultánea como homenaje histórico y radiante innovación.

Después de editar Orbita con Total Trax® en 2016 y lanzar algunas producciones en el sello internacional TAR regresa con un título conceptual llamado Bosque que edita el sello austríaco AMEN. Es un EP en el que continua con su sonido duro, belicoso y mecánico pero incorpora a su vez nuevos rasgos orquestales y melódicos.

LOYALTY XIX es uno de esos jóvenes productores que sin renegar de los movimientos musicales sometidos durante años en España están creando nuevas vías de expresión sonora. Se mueven hacia el futuro sin romper con sus antepasados. Su música es un producto autóctono en plenas vías de desarrollo. Todavía no sabemos qué es, pero reconocemos su fuerza de inmediato.

El sonido de LOYALTY XIX huye de las clasificaciones. No quiere pertenecer a ningún género concreto. Entonces, ¿cómo definirías tu proyecto y tu sonido?

Mi sonido actualmente podría ser un ambiente de suspense y agresividad. Intento que cada vez suene diferente a lo anterior, por eso no me gusta estancarme en los mismos instrumentos o la misma estructura. Cuando la gente me pregunta que estilo de música hago, me quedo pensando, porque no creo que pertenezca a uno en concreto. No hace falta clasificarlo, es más importante para mi lo que le transmita a una persona que lo que pueda decir yo de ella.

Comenzaste a producir cerca del entorno de Total Trax®, un sello joven e independiente que está renovando el concepto de música de club en nuestro país adaptando géneros olvidados y subestimados como el progressive, el hard techno o la mákina. ¿En qué medida te sientes identificado con esas mismas corrientes?

No puedo decir que he crecido escuchando eso, pero lo conozco y lo respeto. Me crié escuchando rap y metal sobre todo, se puede notar cuando pincho o hago un mix, pero si que utilizo algunos elementos del hardcore o la mákina, tanto en producción como en selección a la hora de tocar. Todo lo que suene duro, es bueno.

Tus primeras canciones respiraban también algo de cercanía a un género muy influyente dentro y fuera de su contexto: el grime británico. ¿Sigues reutilizando algunas de sus características? ¿Qué fue lo primero que te atrajo del estilo?

Empecé a producir temas de grime como un acercamiento a la música. Podríamos decir que fue mi primer contacto con la producción, lo cual siempre ha sido de gran interés desde que era pequeño. Actualmente no tiendo a hacer cosas de ese palo. Tampoco quería que la música que hiciese, fuese parte de una tendencia, por eso quise cambiar y evolucionar en cuanto a sonido y a donde podía llegar con ello. Aunque el rango de tiempo produciendo, fuese relativamente corto.

Bombos, golpes y estruendos: así suena la electrónica de LOYALTY XIX

Tu nuevo EP se titula Bosque, explícame el concepto en el que te has inspirado. Al igual que en Cronos, sigues con una línea agresiva y contundente. ¿Qué hay detrás de esta decisión estética y sonora?

En este EP en concreto, he querido darle un enfoque algo más orgánico. Una estética más natural que se aleja un poco de mis otros proyectos, pero sin dejar de lado el sonido belicoso de algunas de mis canciones. Siempre me ha gustado la armonía de lo medieval y la mitología, de ahí el uso de algunas referencias en cada trabajo. Con cada proyecto quiero contar una historia, relatada con elementos con los que he crecido o actualmente convivo, usándolo mediante samples o sonidos, tanto artificiales como hechos por mi.

En tus nuevos tracks también se notan elementos más estridentes y disonantes. Tu música ha ido volviéndose más cruda. Se ha ido cabreando poco a poco. Donde antes había sofisticación ahora hay notas que desafinan, que se desintegran…

Al hacer música, me guío mucho por mi estado de ánimo. Siempre juega un papel importante a la hora de sentarme en el estudio. Depende del día, aprovecho el estar cabreado y me desfogo mediante la música, como medio terapéutico y fructuoso en cuanto a producción se refiere. Hay días en los que no salen cosas tan duras y simplemente creo melodías o beats que son totalmente diferentes a lo demás. Por eso quiero de alguna manera llegar a distintos lugares con la música, tanto para pincharla en el club, como para escucharla en una orquesta.

¿Qué buscas provocar en el oyente al producir estos cortes?

Busco un impacto. Una manera de que el oyente se active. En este caso podría ser bailando en un club, o incluso haciendo deporte. Encuentro afinidad en gente que escucha mi música por que hay gustos en común. Puede haber personas que encuentren algo que no sabía que existía y que llegue a identificarse.

Tracks como Fatal Mentality nos trasladan a un mundo futurista trasladándonos temor y cierta negatividad. La forma en la que juntas los sonidos es mecánica, nos hace pensar en máquinas e industria a gran escala. ¿Tu enfoque sonoro tiene algún fondo extramusical conectado con nuestra realidad o el futuro?

Podría estar conectado más a la fantasía desde un punto de vista artístico. Pero al final la música es para sentirla, que remueva algo dentro de ti ya sea positivo o negativo. Fatal Mentality puede sonar destructivo y mecánico, aunque Land of Saints son sonidos de orquesta, en los que te pueden trasladar a un espacio totalmente diferente.

Tus últimos trabajos se han lanzado en sellos internacionales. ¿La audiencia de nuestro país no está preparada aún para diseños de sonido de este tipo?

Pienso que si lo están, pero no lo han descubierto todavía. Intento sacar proyectos en sellos o plataformas de fuera porque se adaptan o comparten la misma idea, también para que lleguen a un público más amplio. Me encantaría poder sacar más cosas dentro del panorama nacional, para que tuviésemos algo más de eco en otros países.

Tu sonido tiene coincidencias tanto con Bala Club en Londres o con el regreso de Errorsmith en Alemania. ¿Cuáles mencionarías tu?

Honestamente no creo que me fije tanto en como otros producen a la hora de crear. Si puedo mencionar productores/as con los que he trabajado y me gustaría trabajar en un futuro, como: Grań, M.E.S.H, AYYA, x/o, Swan Meat, Ziúr…

Bombos, golpes y estruendos: así suena la electrónica de LOYALTY XIX

¿Cómo imaginas el escenario perfecto para albergar tu música? ¿Cómo te sientes en los clubes más convencionales?

Imagino mi música en BSO's de películas, videojuegos, tocando en un museo, una iglesia o para una orquesta. Son algunas de mis metas y sueños que me gustaría cumplir. Veo que dentro de la escena club hay más oídos que quieren escuchar cosas diferentes y que sigan haciéndote sentir algo. Creo que hay espacios en los que se podrían escuchar más géneros alternativos, pero hay que darles la oportunidad y abrirle las puertas. Tengo la esperanza de que sea cuestión de tiempo.

España es históricamente un país acomplejado culturalmente. La música electrónica no ha sido una excepción y como decíamos antes sellos como el de Blastto y Snowy Beatz se encargan de dar un valor objetivo a géneros estigmatizados y moldearlos para nuevas audiencias. ¿Qué opinas tu de esta labor concreta de reinterpretación?

En mi opinión pienso lo mismo que Snowy y Blastto. No hay que avergonzarse de una época en la que la música fue un hecho marcado en la sociedad, como es la mákina. Es un sonido que nos caracteriza por un momento del panorama musical que fue único. Hay gente que piensa que ese género ya tuvo su momento, que ya pasó y no debería escucharse. Pero no comparto esa idea.

¿Qué otras cosas te inspiran? Cine, literatura futurista, ciencia ficción, nuevas tecnologías…

Desde una película a una imagen, un paseo por el campo, una fotografía o leer una revista. Siendo diseñador tu ojo siempre se nutre de cualquier cosa que te rodee y tiendes a ser más observador. La mínima cosa puede influir en tu perspectiva como creativo.

Crees que la expansión de ciertas tendencias en la música electrónica tienen que ver con una intuición colectiva del presente, situación social o nuestro entorno? Al igual que el techno se extendió cuando el progreso tecnológico se aceleró, ahora muchas de las propuestas más avanzadas tienen relación con Internet, el mundo cibernético, la metarealidad, etc..

Las tendencias siempre unirán masas, está claro. Desde mi punto de vista como dj y productor, lo fácil es subirse a la ola, aunque no sea la música que hagas. Hacerse cinco seudónimos diferentes para descubrir que género pega, es de no tener personalidad. Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero yo prefiero hacer lo que me gusta sin tener en cuenta si se lleva o no.

 

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