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Nueve libros de esta semana

Marguerite Vallette-Eymer, Félix de Azúa, Erich Hackl, Betina González y Esther García Llovet, entre los autores destacados

  • "Este libro es bastante abominable, sin embargo, no puedo decir que me disguste”. Con este cínico ademán, abría el muy conservador Maurice Barrès su prólogo a la edición francesa de 'Monsieur Venus', donde contrastaba la vida virginal de la autora con su perturbadora imagen del mundo. Y eso que el libro venía ya censurado, pues cuando, en 1884, se publicó por primera vez en Bruselas, había terminado ante los tribunales belgas, que condenaron en rebeldía a la escritora a dos años de prisión bajo la acusación de pornografía y escándalo público. Era la consecuencia de una voluntad expresamente desafiante desde el título mismo, que se presentaba como la suma paradójica de lo masculino y lo femenino, para apuntalarse en el subtítulo no menos provocador de 'Novela materialista', entendiendo materialismo como el rechazo moral y filosófico de cualquier orden burgués". Por LUIS GÓMEZ CANSECO
    1La palabra se hace carne "Este libro es bastante abominable, sin embargo, no puedo decir que me disguste”. Con este cínico ademán, abría el muy conservador Maurice Barrès su prólogo a la edición francesa de 'Monsieur Venus', donde contrastaba la vida virginal de la autora con su perturbadora imagen del mundo. Y eso que el libro venía ya censurado, pues cuando, en 1884, se publicó por primera vez en Bruselas, había terminado ante los tribunales belgas, que condenaron en rebeldía a la escritora a dos años de prisión bajo la acusación de pornografía y escándalo público. Era la consecuencia de una voluntad expresamente desafiante desde el título mismo, que se presentaba como la suma paradójica de lo masculino y lo femenino, para apuntalarse en el subtítulo no menos provocador de 'Novela materialista', entendiendo materialismo como el rechazo moral y filosófico de cualquier orden burgués". Por LUIS GÓMEZ CANSECO KRK Ediciones Ir a noticia
  • "Es natural que los decibelios del columnista hayan espantado a muchos lectores (jóvenes) que no sepan quién es Félix de Azúa o que solo sepan que es una firma a menudo estridente y rompetechos en las páginas de EL PAÍS. La providencia de los ateos acaba de auxiliarlos para que no cometan el error que algunos han cometido ya con el mismo Azúa o incluso con Fernando Savater, otro escritor que cuando baja a la trinchera de la columna puede dejar temblando al cristo de los clavos, si existe el cristo de los clavos o de los pablos, los íñigos y las bescansas. No habrá suficiente gratitud para que Azúa pueda alguna vez recompensar a Andreu Jaume por su trabajo como antólogo y escrupuloso anotador de estas 'Nuevas lecturas compulsivas'. Aunque parece una reedición ampliada de sus primeras y también adictivas 'Lecturas compulsivas' (Anagrama, 1998), es en realidad un libro nuevo que agrupa sus lecturas pasionales de los últimos 20 años. Jaume quiere a Azúa, pero sobre todo quiere a la mejor versión de Azúa, irreemplazable y fastuoso para el lector culto, medio, curioso, ocioso y dispuesto a disfrutar de la otra cara del apocalíptico desatado, lejos del tuit de la columna y de los truenos del capitán del fin de la alta cultura". Por JORDI GRACIA
    2Por fin, Félix de Azúa "Es natural que los decibelios del columnista hayan espantado a muchos lectores (jóvenes) que no sepan quién es Félix de Azúa o que solo sepan que es una firma a menudo estridente y rompetechos en las páginas de EL PAÍS. La providencia de los ateos acaba de auxiliarlos para que no cometan el error que algunos han cometido ya con el mismo Azúa o incluso con Fernando Savater, otro escritor que cuando baja a la trinchera de la columna puede dejar temblando al cristo de los clavos, si existe el cristo de los clavos o de los pablos, los íñigos y las bescansas. No habrá suficiente gratitud para que Azúa pueda alguna vez recompensar a Andreu Jaume por su trabajo como antólogo y escrupuloso anotador de estas 'Nuevas lecturas compulsivas'. Aunque parece una reedición ampliada de sus primeras y también adictivas 'Lecturas compulsivas' (Anagrama, 1998), es en realidad un libro nuevo que agrupa sus lecturas pasionales de los últimos 20 años. Jaume quiere a Azúa, pero sobre todo quiere a la mejor versión de Azúa, irreemplazable y fastuoso para el lector culto, medio, curioso, ocioso y dispuesto a disfrutar de la otra cara del apocalíptico desatado, lejos del tuit de la columna y de los truenos del capitán del fin de la alta cultura". Por JORDI GRACIA CÍRCULO DE TIZA Ir a noticia
  • "La historia de Europa se puede contar más fácilmente a través de sus ciudades que de sus Estados. Las fronteras y los países han mutado, en algunos casos se trata de creaciones muy recientes, sin embargo Roma, París, Londres o Berlín llevan siglos marcando nuestra vida social, cultural y comercial. En el centro de Europa se encuentra una urbe sin la que no se puede comprender la evolución del continente hacia la libertad de la que disfrutamos ahora: Ámsterdam. El periodista estadounidense Russell Shorto ha dedicado un libro apasionante a la metrópoli holandesa titulado 'Ámsterdam. Historia de la ciudad más liberal del mundo'. El ensayo es una mina de datos, relatos y personajes, pero, sobre todo, esconde una reflexión sobre lo que hace grande a una ciudad: en este caso fue la tolerancia lo que acabó por convertir a Ámsterdam en una potencia. Shorto, también autor de una biografía de Nueva York, 'La isla en el centro del mundo', relata la construcción de los canales —“un prodigio de la ingeniería hidráulica que tendría una profunda influencia en Inglaterra o Suecia”—, la guerra de Independencia de España, pero sobre todo se centra en la enorme ventaja que Ámsterdam adquirió con respecto a otras urbes europeas, la libertad, que se tradujo en figuras como Spinoza, el gran filósofo materialista, pero también en su capacidad para el comercio". Por GUILLERMO ALTARES
    3La ciudad de la libertad "La historia de Europa se puede contar más fácilmente a través de sus ciudades que de sus Estados. Las fronteras y los países han mutado, en algunos casos se trata de creaciones muy recientes, sin embargo Roma, París, Londres o Berlín llevan siglos marcando nuestra vida social, cultural y comercial. En el centro de Europa se encuentra una urbe sin la que no se puede comprender la evolución del continente hacia la libertad de la que disfrutamos ahora: Ámsterdam. El periodista estadounidense Russell Shorto ha dedicado un libro apasionante a la metrópoli holandesa titulado 'Ámsterdam. Historia de la ciudad más liberal del mundo'. El ensayo es una mina de datos, relatos y personajes, pero, sobre todo, esconde una reflexión sobre lo que hace grande a una ciudad: en este caso fue la tolerancia lo que acabó por convertir a Ámsterdam en una potencia. Shorto, también autor de una biografía de Nueva York, 'La isla en el centro del mundo', relata la construcción de los canales —“un prodigio de la ingeniería hidráulica que tendría una profunda influencia en Inglaterra o Suecia”—, la guerra de Independencia de España, pero sobre todo se centra en la enorme ventaja que Ámsterdam adquirió con respecto a otras urbes europeas, la libertad, que se tradujo en figuras como Spinoza, el gran filósofo materialista, pero también en su capacidad para el comercio". Por GUILLERMO ALTARES KATZ Ir a noticia
  • "Posiblemente la ciudadanía española sepa muy poco de una batalla librada en Irak por soldados españoles en abril de 2004. Casi un mes después de los atentados de Atocha. El Gobierno que presidía Aznar había perdido las elecciones y España estaba en un periodo de transitoriedad, incluida su política exterior. El presidente electo había ganado las elecciones con una promesa en su programa, retirar inmediatamente las tropas españolas de territorio iraquí, enviadas por el Gobierno en funciones. Las fuerzas internacionales acantonadas en la ciudad santa de Najaf estaban, por ese entonces, bajo la supervisión de la Brigada Plus Ultra II del Ejército español. Las otras fuerzas eran un batallón norteamericano, otro salvadoreño y un grupo de mercenarios contratados por compañías militares privadas para prestar apoyo. Un proclamado Ejército iraquí contra los ocupantes hostiga día y noche a las fuerzas internacionales, hasta que el 4 de abril se desencadena un ataque en toda regla". Por J. ERNESTO AYALA-DIP
    4Batalla moral "Posiblemente la ciudadanía española sepa muy poco de una batalla librada en Irak por soldados españoles en abril de 2004. Casi un mes después de los atentados de Atocha. El Gobierno que presidía Aznar había perdido las elecciones y España estaba en un periodo de transitoriedad, incluida su política exterior. El presidente electo había ganado las elecciones con una promesa en su programa, retirar inmediatamente las tropas españolas de territorio iraquí, enviadas por el Gobierno en funciones. Las fuerzas internacionales acantonadas en la ciudad santa de Najaf estaban, por ese entonces, bajo la supervisión de la Brigada Plus Ultra II del Ejército español. Las otras fuerzas eran un batallón norteamericano, otro salvadoreño y un grupo de mercenarios contratados por compañías militares privadas para prestar apoyo. Un proclamado Ejército iraquí contra los ocupantes hostiga día y noche a las fuerzas internacionales, hasta que el 4 de abril se desencadena un ataque en toda regla". Por J. ERNESTO AYALA-DIP LITERATURA RANDOM HOUSE Ir a noticia
  • "Un hijo hace un ejercicio de ventriloquía extrayendo de su ADN el hilo de voz materna para escribir la historia de esa madre. Leemos la voz de María sabiendo que es el descendiente quien escribetrascribe un relato en el que narraciones y memorias no solo construyen la identidad, sino también el consenso y el espacio de la conciencia colectiva. La escritura no es usurpación en Hackl: él retrata el peso de la historia en la gente común, trabajos, castigos, un amor que consiste en gustarse y quererse. La II Guerra Mundial, sucias y heroicas experiencias de refugiados, prisioneros, violaciones, el silencio connivente de los pueblos invadidos se contraponen a la vida que resiste entre la cicatriz del paisaje físico y moral. Los cuerpos de las mujeres muestran sus quelomas: los residuos especiales de esa violencia. Hackl subraya la verdad del verso con fotografías de su álbum: María tiene los ojos transparentes y una boca lineal de la que emanan recuerdos que, sin aparente afectación, mezclan crueldad y ternura. Las dos emociones se naturalizan, pero no nos inmunizamos: nos rehacemos, contamos, y en el cuento —como en Lenz, Grass o Johnson— hay un factor de salvación personal y pública". Por MARTA SANZ
    5La historia de mamá "Un hijo hace un ejercicio de ventriloquía extrayendo de su ADN el hilo de voz materna para escribir la historia de esa madre. Leemos la voz de María sabiendo que es el descendiente quien escribe/trascribe un relato en el que narraciones y memorias no solo construyen la identidad, sino también el consenso y el espacio de la conciencia colectiva. La escritura no es usurpación en Hackl: él retrata el peso de la historia en la gente común, trabajos, castigos, un amor que consiste en gustarse y quererse. La II Guerra Mundial, sucias y heroicas experiencias de refugiados, prisioneros, violaciones, el silencio connivente de los pueblos invadidos se contraponen a la vida que resiste entre la cicatriz del paisaje físico y moral. Los cuerpos de las mujeres muestran sus quelomas: los residuos especiales de esa violencia. Hackl subraya la verdad del verso con fotografías de su álbum: María tiene los ojos transparentes y una boca lineal de la que emanan recuerdos que, sin aparente afectación, mezclan crueldad y ternura. Las dos emociones se naturalizan, pero no nos inmunizamos: nos rehacemos, contamos, y en el cuento —como en Lenz, Grass o Johnson— hay un factor de salvación personal y pública". Por MARTA SANZ PAPELES MÍNIMOS Ir a noticia
  • "Desde el título mismo, 'América alucinada' se proyecta como una inmersión en un estrato social no coincidente con una propuesta realista. Sin embargo, la prosa de Betina González (Buenos Aires, 1972) se articula con la formalidad de un informe que enlaza tres historias de muchos meandros con un punto de partida cargado de desasosiego: Vik, un inmigrante enfermo y temeroso que, a raíz de la instalación de cámaras de vigilancia en el interior de su vivienda, descubre que una mujer se ha instalado en su casa; el discurso que Beryl, una anciana interna en un geriátrico, dirige a una doctora sobre su experiencia en una comunidad ­hippy, que la llevó a extraviarse con el sexo libre y las drogas, en la actualidad “fuera de curso desde 1969” y ahora promotora de un club de caza entre los viejos para matar los ciervos que proliferan a lo bravo por la comarca, tocados por una “locura animal”; Berenice, una niña que se despierta en el departamento de su madre con indicios que serán concluyentes de haber sido abandonada. A estas historias hay que añadir la presencia mítica de una flor alucinógena, llamada albaria o Flor de la Conciencia, que propicia por igual la demolición de la realidad y la enajenación. Y, a manera de una errática rebelión, la actuación de los “desadaptados”, individuos y parejas que “predican la vuelta a la naturaleza, la deserción de los deberes cívicos y la vida alucinada en los bosques”. Por FRANCISCO SOLANO
    6Tentativa de demolición "Desde el título mismo, 'América alucinada' se proyecta como una inmersión en un estrato social no coincidente con una propuesta realista. Sin embargo, la prosa de Betina González (Buenos Aires, 1972) se articula con la formalidad de un informe que enlaza tres historias de muchos meandros con un punto de partida cargado de desasosiego: Vik, un inmigrante enfermo y temeroso que, a raíz de la instalación de cámaras de vigilancia en el interior de su vivienda, descubre que una mujer se ha instalado en su casa; el discurso que Beryl, una anciana interna en un geriátrico, dirige a una doctora sobre su experiencia en una comunidad ­hippy, que la llevó a extraviarse con el sexo libre y las drogas, en la actualidad “fuera de curso desde 1969” y ahora promotora de un club de caza entre los viejos para matar los ciervos que proliferan a lo bravo por la comarca, tocados por una “locura animal”; Berenice, una niña que se despierta en el departamento de su madre con indicios que serán concluyentes de haber sido abandonada. A estas historias hay que añadir la presencia mítica de una flor alucinógena, llamada albaria o Flor de la Conciencia, que propicia por igual la demolición de la realidad y la enajenación. Y, a manera de una errática rebelión, la actuación de los “desadaptados”, individuos y parejas que “predican la vuelta a la naturaleza, la deserción de los deberes cívicos y la vida alucinada en los bosques”. Por FRANCISCO SOLANO TUSQUETS Ir a noticia
  • "Esther García Llovet (Málaga, 1963), que hasta ahora había publicado 'Coda' (2003), 'Las crudas' (2009) o 'Mamut' (2013), y que prepara en estos momentos su primera incursión como directora cinematográfica, deslumbró en el último Premio ­Herralde. No ganó ni quedó finalista, pero el jurado recomendó su publicación. Un acierto ya que esta novela —quizá demasiado breve para hacer indiscutible su talento y ganar el certamen— es un cegador primer asalto, primer minuto. García Llovet es una pegadora certera, de buen juego de piernas y golpe preciso cuando dialoga, evoca con imágenes, cruza las calles sin mirar o dobla las esquinas: la sorpresa de quien escribe sin mapa contagia al lector que lee a ciegas. La novelista sabe que si ha de ganarnos con esta historia del joven Renfo, hijo del gran Ronaldo (un barrunto chileno de Bolaño, quizá, como simple espejismo), en un Madrid noctámbulo, de frase corta y casa tomada en Arturo Soria, el combate no puede ser largo. García Llovet gestiona su aliento breve o de poeta a mucha honra y nos lleva entre ceja y ceja. Sabe lo que quiere contar o lo intuye más bien, porque todo parece ser un pretexto para hacernos sentir, para meternos en el túnel de Alicia en el Madrid que no amanece, más verdad que el canallesco. Un lugar donde la gente se busca y se esconde. Como cualquier otra ciudad. Cada palabra utilizada por la escritora parece ser la justa. Cada idea, cada pincelada alrededor de un argumento pero que conforma el misterio que es escribir, acercarse a lo escrito por otro, al Padre, al Mito". Por CARLOS ZANÓN
    7Primer asalto, primer minuto "Esther García Llovet (Málaga, 1963), que hasta ahora había publicado 'Coda' (2003), 'Las crudas' (2009) o 'Mamut' (2013), y que prepara en estos momentos su primera incursión como directora cinematográfica, deslumbró en el último Premio ­Herralde. No ganó ni quedó finalista, pero el jurado recomendó su publicación. Un acierto ya que esta novela —quizá demasiado breve para hacer indiscutible su talento y ganar el certamen— es un cegador primer asalto, primer minuto. García Llovet es una pegadora certera, de buen juego de piernas y golpe preciso cuando dialoga, evoca con imágenes, cruza las calles sin mirar o dobla las esquinas: la sorpresa de quien escribe sin mapa contagia al lector que lee a ciegas. La novelista sabe que si ha de ganarnos con esta historia del joven Renfo, hijo del gran Ronaldo (un barrunto chileno de Bolaño, quizá, como simple espejismo), en un Madrid noctámbulo, de frase corta y casa tomada en Arturo Soria, el combate no puede ser largo. García Llovet gestiona su aliento breve o de poeta a mucha honra y nos lleva entre ceja y ceja. Sabe lo que quiere contar o lo intuye más bien, porque todo parece ser un pretexto para hacernos sentir, para meternos en el túnel de Alicia en el Madrid que no amanece, más verdad que el canallesco. Un lugar donde la gente se busca y se esconde. Como cualquier otra ciudad. Cada palabra utilizada por la escritora parece ser la justa. Cada idea, cada pincelada alrededor de un argumento pero que conforma el misterio que es escribir, acercarse a lo escrito por otro, al Padre, al Mito". Por CARLOS ZANÓN ANAGRAMA Ir a noticia
  • "Thomas Mann (1875-1955), el escritor alemán que mejor representa aún hoy la faz humanista de Alemania junto con Goethe, admitió que nunca quiso convertir su vida en literatura escribiendo su autobiografía, pues ya se mostraba “entero” en sus obras. Tampoco su vida le parecía “relevante”. En realidad, sólo la consagró a su oficio, que desempeñaba con constancia y meticulosidad. A Mann le obsesionaba la perfección (aunque siempre creyó que no la conseguía), pues la obra de arte debe ser perfecta para perdurar. Desde muy joven sólo anheló dar rienda suelta a sus ansias creadoras, a un irrefrenable impulso literario nacido de lo que él llamó su “manía de fabular”, herencia de su exótica madre, una bella mujer de ascendencia germano-brasileña. Aunque el autor de obras tan geniales como 'Muerte en Venecia' y 'La montaña mágica' nunca escribiera una autobiografía al uso, cuando le llegó la fama se vio obligado a hablar de sí mismo para su público. Tuvo que hacer frente a entrevistas, lo invitaron a dar conferencias sobre su obra y fue objeto de homenajes. De ahí nacieron numerosos textos de circunstancias que, en conjunto, aportan una visión unitaria de su trayectoria vital y las constelaciones intelectuales que la guiaron. “Mi época ha sido rica en contrastes”, escribió, “pero mi vida ha sido una unidad”. Todos ellos muestran el camino recto de un hombre que desde joven fue consciente de tener una “vocación” y un “destino”; y también de su enorme valía como artista". Por L. F. MORENO CLAROS
    8El burgués apasionado "Thomas Mann (1875-1955), el escritor alemán que mejor representa aún hoy la faz humanista de Alemania junto con Goethe, admitió que nunca quiso convertir su vida en literatura escribiendo su autobiografía, pues ya se mostraba “entero” en sus obras. Tampoco su vida le parecía “relevante”. En realidad, sólo la consagró a su oficio, que desempeñaba con constancia y meticulosidad. A Mann le obsesionaba la perfección (aunque siempre creyó que no la conseguía), pues la obra de arte debe ser perfecta para perdurar. Desde muy joven sólo anheló dar rienda suelta a sus ansias creadoras, a un irrefrenable impulso literario nacido de lo que él llamó su “manía de fabular”, herencia de su exótica madre, una bella mujer de ascendencia germano-brasileña. Aunque el autor de obras tan geniales como 'Muerte en Venecia' y 'La montaña mágica' nunca escribiera una autobiografía al uso, cuando le llegó la fama se vio obligado a hablar de sí mismo para su público. Tuvo que hacer frente a entrevistas, lo invitaron a dar conferencias sobre su obra y fue objeto de homenajes. De ahí nacieron numerosos textos de circunstancias que, en conjunto, aportan una visión unitaria de su trayectoria vital y las constelaciones intelectuales que la guiaron. “Mi época ha sido rica en contrastes”, escribió, “pero mi vida ha sido una unidad”. Todos ellos muestran el camino recto de un hombre que desde joven fue consciente de tener una “vocación” y un “destino”; y también de su enorme valía como artista". Por L. F. MORENO CLAROS EDHASA Ir a noticia
  • "John Barth solía hablar de las figuras que tenían el poder de liberarse del lector saltando del plano de la ficción al de la vida. Hamlet, don Quijote, Simbad el Marino se mueven en una órbita más propia de la oralidad que del mundo de los signos. Figuras así son más que personajes mitos, y como tales nos ayudan a entender lo que somos. La cuestión resulta más intrigante cuando quien alcanza la condición de mito es el autor mismo. Uno de los ejemplos más significativos de las últimas décadas es el de David Foster Wallace (1962-2008), cuya capacidad de seducción parece inagotable. La raíz de la fascinación que despierta fue la trágica historia de su suicidio, que tuvo lugar cuando el autor contaba 46 años y estaba en plena posesión de su talento. Doce años antes, en 1996, Wallace había publicado 'La broma infinita', novela de proverbial dificultad cuya influencia sobre millones de lectores de todo el mundo no ha dejado nunca de crecer. El fenómeno empezó muy pronto. Corría el mes de febrero de 1996 y la novela tenía apenas unas semanas de vida cuando los medios más influyentes de Estados Unidos ('Time', 'Newsweek') se hicieron eco de la aparición del extraño artefacto concebido por un “genio” de 33 años. El libro de Wallace era denso, difícil, a tramos cruel, escabroso o cómico y, por encima de todo, de una audacia apabullante. Así las cosas, el redactor jefe de 'Rolling Stone' decidió encargarle a David Lipsky (Nueva York, 1965) que acompañara a la recién nacida celebridad durante los últimos cinco días de la espectacular gira promocional del libro". Por EDUARDO LAGO
    9De viaje con el mito Foster Wallace "John Barth solía hablar de las figuras que tenían el poder de liberarse del lector saltando del plano de la ficción al de la vida. Hamlet, don Quijote, Simbad el Marino se mueven en una órbita más propia de la oralidad que del mundo de los signos. Figuras así son más que personajes mitos, y como tales nos ayudan a entender lo que somos. La cuestión resulta más intrigante cuando quien alcanza la condición de mito es el autor mismo. Uno de los ejemplos más significativos de las últimas décadas es el de David Foster Wallace (1962-2008), cuya capacidad de seducción parece inagotable. La raíz de la fascinación que despierta fue la trágica historia de su suicidio, que tuvo lugar cuando el autor contaba 46 años y estaba en plena posesión de su talento. Doce años antes, en 1996, Wallace había publicado 'La broma infinita', novela de proverbial dificultad cuya influencia sobre millones de lectores de todo el mundo no ha dejado nunca de crecer. El fenómeno empezó muy pronto. Corría el mes de febrero de 1996 y la novela tenía apenas unas semanas de vida cuando los medios más influyentes de Estados Unidos ('Time', 'Newsweek') se hicieron eco de la aparición del extraño artefacto concebido por un “genio” de 33 años. El libro de Wallace era denso, difícil, a tramos cruel, escabroso o cómico y, por encima de todo, de una audacia apabullante. Así las cosas, el redactor jefe de 'Rolling Stone' decidió encargarle a David Lipsky (Nueva York, 1965) que acompañara a la recién nacida celebridad durante los últimos cinco días de la espectacular gira promocional del libro". Por EDUARDO LAGO PÁLIDO FUEGO Ir a noticia