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Seis libros de esta semana

De la vuelta de Kirmen Uribe al debut de José Andrés Rojo, pasando por la biografía de Montserrat Roig

  • "Esta es la historia más triste que he oído jamás. Habíamos tratado íntimamente a los Ashburnham durante nueve temporadas en la ciudad de Nauheim... O, para ser más exactos, habíamos tenido con ellos un trato tan holgado, cómodo y, al mismo tiempo, tan estrecho como un buen guante en nuestra mano. Mi mujer y yo conocíamos tan bien al capitán Ashburn­ham y a su esposa como es posible conocer a alguien y, a pesar de todo, en cierto sentido, no sabíamos nada de ellos. Esta es, supongo, una situación que sólo puede darse cuando se trata con ingleses, de quienes, hasta hoy mismo, si me paro a pensar en lo que sé de este triste asunto, sigo sin saber nada en absoluto. Hasta hace seis meses, jamás había estado en Inglaterra y, desde luego, jamás había sondado las profundidades de un corazón inglés. Sólo había conocido su superficie”. ¿Quién es esta persona que habla? ¿Conoce o no conoce bien a los tales Ashburnham?". Por JOSÉ MARÍA GUELBENZU
    1La tragedia de la vida "Esta es la historia más triste que he oído jamás. Habíamos tratado íntimamente a los Ashburnham durante nueve temporadas en la ciudad de Nauheim... O, para ser más exactos, habíamos tenido con ellos un trato tan holgado, cómodo y, al mismo tiempo, tan estrecho como un buen guante en nuestra mano. Mi mujer y yo conocíamos tan bien al capitán Ashburn­ham y a su esposa como es posible conocer a alguien y, a pesar de todo, en cierto sentido, no sabíamos nada de ellos. Esta es, supongo, una situación que sólo puede darse cuando se trata con ingleses, de quienes, hasta hoy mismo, si me paro a pensar en lo que sé de este triste asunto, sigo sin saber nada en absoluto. Hasta hace seis meses, jamás había estado en Inglaterra y, desde luego, jamás había sondado las profundidades de un corazón inglés. Sólo había conocido su superficie”. ¿Quién es esta persona que habla? ¿Conoce o no conoce bien a los tales Ashburnham?". Por JOSÉ MARÍA GUELBENZU Ir a noticia
  • "A finales de 1967, el PCE, entonces principal fuerza activa de la oposición al Régimen, encargó a la poeta Angelina Ga­tell una antología que diera testimonio de la oposición de la intelectualidad de la época a la política norteamericana en Vietnam y a una guerra convertida en sangría cotidiana y en referente de la violación de los derechos humanos en el mundo. A lo largo de 1968, la barcelonesa trabajó intensamente en su preparación: se carteó con los poetas que conocía, incluyendo algunos exiliados, y acabó conformando un volumen en el que estaban presentes los autores más relevantes de la época. El libro iba a contar con dibujos y grabados de los que se encargó el pintor Julio Álvarez. El proyecto, rechazado por Aguilar y la Alfaguara de Cela, fue acogido por Ciencia Nueva, que, siguiendo la liberal Ley de Prensa e Imprenta de Fraga Iribarne, hizo el depósito previo en septiembre de aquel año. Tras varios dictámenes, fue prohibido por la censura y quedó varado, durante casi medio siglo, en el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares) y en el cajón de Gatell. La editorial fue cerrada en 1969 por orden gubernativa y de las ilustraciones nunca más se supo". Por MANUEL RICO
    2Medio siglo de censura iluminado "A finales de 1967, el PCE, entonces principal fuerza activa de la oposición al Régimen, encargó a la poeta Angelina Ga­tell una antología que diera testimonio de la oposición de la intelectualidad de la época a la política norteamericana en Vietnam y a una guerra convertida en sangría cotidiana y en referente de la violación de los derechos humanos en el mundo. A lo largo de 1968, la barcelonesa trabajó intensamente en su preparación: se carteó con los poetas que conocía, incluyendo algunos exiliados, y acabó conformando un volumen en el que estaban presentes los autores más relevantes de la época. El libro iba a contar con dibujos y grabados de los que se encargó el pintor Julio Álvarez. El proyecto, rechazado por Aguilar y la Alfaguara de Cela, fue acogido por Ciencia Nueva, que, siguiendo la liberal Ley de Prensa e Imprenta de Fraga Iribarne, hizo el depósito previo en septiembre de aquel año. Tras varios dictámenes, fue prohibido por la censura y quedó varado, durante casi medio siglo, en el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares) y en el cajón de Gatell. La editorial fue cerrada en 1969 por orden gubernativa y de las ilustraciones nunca más se supo". Por MANUEL RICO Ir a noticia
  • "Hay un narrador en la primera novela de José Andrés Rojo, Camino a Trinidad, que de alguna manera nos representa y nos interpela. Es el narrador que no solo nos conduce por una parte crucial de su vida, también lo hace por nuestra propia historia contemporánea. Nuestra historia son muchas historias que a veces, desde Europa, ignoramos. Incluso lo que ocurrió en la misma luctuosa Europa. Escribo esto porque es de lo que nos habla, si mucho no me equivoco, José Andrés Rojo, periodista de EL PAÍS. De cómo encajar una experiencia histórica (desde la experiencia privada) en otra lejana en el tiempo y en el espacio, pero no en el imaginario cultural que nos alimentó y todavía lo sigue haciendo como un milagro o una adicción del intelecto". Por J. ERNESTO AYALA-DIP
    3El fin de las utopías "Hay un narrador en la primera novela de José Andrés Rojo, Camino a Trinidad, que de alguna manera nos representa y nos interpela. Es el narrador que no solo nos conduce por una parte crucial de su vida, también lo hace por nuestra propia historia contemporánea. Nuestra historia son muchas historias que a veces, desde Europa, ignoramos. Incluso lo que ocurrió en la misma luctuosa Europa. Escribo esto porque es de lo que nos habla, si mucho no me equivoco, José Andrés Rojo, periodista de EL PAÍS. De cómo encajar una experiencia histórica (desde la experiencia privada) en otra lejana en el tiempo y en el espacio, pero no en el imaginario cultural que nos alimentó y todavía lo sigue haciendo como un milagro o una adicción del intelecto". Por J. ERNESTO AYALA-DIP Ir a noticia
  • "En una obra de lectura fluida y magnética, Wolfgang y las fotografías de Stanislav Krupar no solo consiguen ponerle rostro a las consecuencias humanas del conflicto sirio, sino que explican al detalle cómo las restricciones de la política de asilo europea hacen aún peor esta travesía por la supervivencia. En la primera parte del libro, periodista y fotógrafo logran, bajo identidades falsas, integrarse en un grupo de refugiados que desde Egipto desean llegar a Italia. Un grupo heterogéneo de nacionalidades, todas convertidas en vulnerables por la burocracia europea, que se expone a un viaje controlado por las mafias, contrabandistas, guardacostas corruptos, falsificadores y secuestros. Interceptado en el mar, el grupo es enviado de vuelta a Egipto y recluido en un campo de internamiento de refugiados sirios donde más de 200 personas conviven en una celda comunitaria sin comida ni agua limpia". Por KATTYA CASCANTE
    4La penúltima oportunidad "En una obra de lectura fluida y magnética, Wolfgang y las fotografías de Stanislav Krupar no solo consiguen ponerle rostro a las consecuencias humanas del conflicto sirio, sino que explican al detalle cómo las restricciones de la política de asilo europea hacen aún peor esta travesía por la supervivencia. En la primera parte del libro, periodista y fotógrafo logran, bajo identidades falsas, integrarse en un grupo de refugiados que desde Egipto desean llegar a Italia. Un grupo heterogéneo de nacionalidades, todas convertidas en vulnerables por la burocracia europea, que se expone a un viaje controlado por las mafias, contrabandistas, guardacostas corruptos, falsificadores y secuestros. Interceptado en el mar, el grupo es enviado de vuelta a Egipto y recluido en un campo de internamiento de refugiados sirios donde más de 200 personas conviven en una celda comunitaria sin comida ni agua limpia". Por KATTYA CASCANTE La penúltima oportunidad Ir a noticia
  • "Recuerdo a Montserrat Roig en un almuerzo, diría que en 1990. Cuando llegué, ella ya estaba sentada a la mesa junto al poeta Álex Susanna. Iba con una pequeña pamela y me sorprendió que no se desprendiera de ella en ningún momento. Alguien me dijo que estaba recibiendo quimioterapia y entonces la observé con más detalle. Me pareció ver una inmensa tristeza contenida. Es inevitable pensar en su muerte al año siguiente, a los 45 años, porque Roig se hallaba en pleno proceso de maduración personal y creativo. No todos los escritores hacen de su oficio un ejercicio de pensamiento. Ella sí porque fue una intelectual que se buscó permanentemente a sí misma y empleó a fondo sus recursos: escribió novelas que desarrollaban una mirada feminista, coqueteó con la interpretación, fue una gran entrevistadora, ejerció como periodista, como docente y como historiadora de la cultura en un libro que se convertiría en referente, Els catalans als camps nazis (1977). Por último, supo tejer una red de amistades que la convirtió en cap i casal del progresismo catalán". Por ANNA CABALLÉ
    5Una escritora sin anteojeras "Recuerdo a Montserrat Roig en un almuerzo, diría que en 1990. Cuando llegué, ella ya estaba sentada a la mesa junto al poeta Álex Susanna. Iba con una pequeña pamela y me sorprendió que no se desprendiera de ella en ningún momento. Alguien me dijo que estaba recibiendo quimioterapia y entonces la observé con más detalle. Me pareció ver una inmensa tristeza contenida. Es inevitable pensar en su muerte al año siguiente, a los 45 años, porque Roig se hallaba en pleno proceso de maduración personal y creativo. No todos los escritores hacen de su oficio un ejercicio de pensamiento. Ella sí porque fue una intelectual que se buscó permanentemente a sí misma y empleó a fondo sus recursos: escribió novelas que desarrollaban una mirada feminista, coqueteó con la interpretación, fue una gran entrevistadora, ejerció como periodista, como docente y como historiadora de la cultura en un libro que se convertiría en referente, Els catalans als camps nazis (1977). Por último, supo tejer una red de amistades que la convirtió en cap i casal del progresismo catalán". Por ANNA CABALLÉ Ir a noticia
  • "En la trama de Bilbao-New York-Bilbao, la novela le dio a Uribe el Premio Nacional de Narrativa de 2009, un cuadro de Aurelio Arteta es punto de arranque de una búsqueda en el pasado de la familia del autor, con aventuras marineras y recuerdos de una guerra perdida. Los exergos de Elias Canetti, W. G. Sebald y Virginia Woolf son una apelación a quienes también fueron exploradores del pasado: pero debemos recordar que la evocación de Canetti estuvo marcada por una tragedia universal, la de Sebald por el desvanecimiento de cualquier identidad reconocible, la de Virginia Woolf por el íntimo desasosiego. La nueva novela de Kirmen Uribe invoca ahora a Carlos Fuentes, otra memoria masoquista en pos del entendimiento del pasado. La hora de despertarnos juntos surge también de un cuadro de Antonio Guezala, Noche de artistas en Ibaigane, pero lo hace sin sensación de culpabilidad, como la reconstrucción de un pasado risueño y feliz, aunque su inocencia esté cercada siempre por la hostilidad ajena. Más que a J. M. Coetzee o a los citados, recuerda a las primeras novelas de Antonio Muñoz Molina —Beatus ille y El jinete polaco—, que también parten de cuadros-emblema o de fotos envejecidas que exorcizan una inocencia o una pasada gallardía que nunca se han perdido del todo". Por JOSÉ-CARLOS MAINER
    6La memoria indulgente "En la trama de Bilbao-New York-Bilbao, la novela le dio a Uribe el Premio Nacional de Narrativa de 2009, un cuadro de Aurelio Arteta es punto de arranque de una búsqueda en el pasado de la familia del autor, con aventuras marineras y recuerdos de una guerra perdida. Los exergos de Elias Canetti, W. G. Sebald y Virginia Woolf son una apelación a quienes también fueron exploradores del pasado: pero debemos recordar que la evocación de Canetti estuvo marcada por una tragedia universal, la de Sebald por el desvanecimiento de cualquier identidad reconocible, la de Virginia Woolf por el íntimo desasosiego. La nueva novela de Kirmen Uribe invoca ahora a Carlos Fuentes, otra memoria masoquista en pos del entendimiento del pasado. La hora de despertarnos juntos surge también de un cuadro de Antonio Guezala, Noche de artistas en Ibaigane, pero lo hace sin sensación de culpabilidad, como la reconstrucción de un pasado risueño y feliz, aunque su inocencia esté cercada siempre por la hostilidad ajena. Más que a J. M. Coetzee o a los citados, recuerda a las primeras novelas de Antonio Muñoz Molina —Beatus ille y El jinete polaco—, que también parten de cuadros-emblema o de fotos envejecidas que exorcizan una inocencia o una pasada gallardía que nunca se han perdido del todo". Por JOSÉ-CARLOS MAINER Ir a noticia