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Ocho libros de esta semana

Ignacio del Valle y la pederastia, Ugo Cornia y la sociedad laboral, Hans Küng y la eutanasia...

  • "Leo otra novela de crímenes que empieza con el hallazgo de una niña muerta, asesinada: si Víctor del Árbol (La víspera de casi todo, premio Nadal 2016) situaba a su cadáver en nuestros días y en un páramo malagueño, Soles negros, de Ignacio del Valle (Oviedo, 1971), nos traslada a 1950, al campo seco de Extremadura. La pederastia infanticida se mezcla con el tráfico de niños procedentes de las cárceles de mujeres y de los hospicios de Falange regentados por monjas. El destino de las víctimas será la adopción irregular o, mucho peor, un prostíbulo o una orgía. La coincidencia entre las dos novelas prueba la solidez del vínculo entre la ficción de crímenes y las noticias de la actualidad más sensacional". Por JUSTO NAVARRO
    1OCHO LIBROS DE ESTA SEMANA / Un capitán justiciero "Leo otra novela de crímenes que empieza con el hallazgo de una niña muerta, asesinada: si Víctor del Árbol (La víspera de casi todo, premio Nadal 2016) situaba a su cadáver en nuestros días y en un páramo malagueño, Soles negros, de Ignacio del Valle (Oviedo, 1971), nos traslada a 1950, al campo seco de Extremadura. La pederastia infanticida se mezcla con el tráfico de niños procedentes de las cárceles de mujeres y de los hospicios de Falange regentados por monjas. El destino de las víctimas será la adopción irregular o, mucho peor, un prostíbulo o una orgía. La coincidencia entre las dos novelas prueba la solidez del vínculo entre la ficción de crímenes y las noticias de la actualidad más sensacional". Por JUSTO NAVARRO Ir a noticia
  • "Es una experiencia particular leer a Ugo Cornia, sus textos del detalle, la divagación libre o el “ejercicio físico-espiritual del vaciamiento”, como lo llama el autor. En sus novelas reemplaza la sofisticación del estilo, el lenguaje demasiado literario, por otro casi oral, utilitario, flexible a las categorías sociales que desea encarnar, la del trabajador obrero, la del desempleado y la del hombre sin horizontes. Es el trabajo el que dignifica la vida de las personas, las vincula, les da sentido y las justifica; entonces, ¿qué hacer en una sociedad con tantos desempleados?". Por PATRICIA DE SOUZA
    2El hombre sin calidades "Es una experiencia particular leer a Ugo Cornia, sus textos del detalle, la divagación libre o el “ejercicio físico-espiritual del vaciamiento”, como lo llama el autor. En sus novelas reemplaza la sofisticación del estilo, el lenguaje demasiado literario, por otro casi oral, utilitario, flexible a las categorías sociales que desea encarnar, la del trabajador obrero, la del desempleado y la del hombre sin horizontes. Es el trabajo el que dignifica la vida de las personas, las vincula, les da sentido y las justifica; entonces, ¿qué hacer en una sociedad con tantos desempleados?". Por PATRICIA DE SOUZA Ir a noticia
  • "Patricio Pron ha escrito en su reciente ensayo El libro tachado una historia de aquella parte de la literatura caracterizada “por la interrupción, la inexistencia, la borradura, el silencio, la negación de sí misma”; unas veces, por designio suicida del autor, y otras, por la pulsión destructiva ajena. Y, sin embargo, resulta patente que Pron está a favor de lo escrito, de su necesario conocimiento y sobrevivencia, quizá porque, como argentino de 1975, proviene de una literatura asombrosamente rica pero también reiteradamente tachada. La novela que le dio a conocer en España, El comienzo de la primavera (2010), fue una deslumbrante parábola sobre el valor de lo escrito y, a la vez, sobre las turbias fuentes de la escritura. Un joven investigador argentino, Martínez, recorre toda la geografía de la Alemania reciente en pos de un filósofo, que fue discípulo de Heidegger. Su propósito es dialogar sobre el libro que quiere traducirle —una reflexión sobre la historia basada en la esencial discontinuidad de los hechos y la importancia de la decisión individual—, pero nunca logra sino conocer a testigos contradictorios y, a la postre, recomponer la ejecutoria vergonzosa de su escurridizo autor". Por JOSÉ-CARLOS MAINER
    3Europa, 1945: literatura tachada "Patricio Pron ha escrito en su reciente ensayo El libro tachado una historia de aquella parte de la literatura caracterizada “por la interrupción, la inexistencia, la borradura, el silencio, la negación de sí misma”; unas veces, por designio suicida del autor, y otras, por la pulsión destructiva ajena. Y, sin embargo, resulta patente que Pron está a favor de lo escrito, de su necesario conocimiento y sobrevivencia, quizá porque, como argentino de 1975, proviene de una literatura asombrosamente rica pero también reiteradamente tachada. La novela que le dio a conocer en España, El comienzo de la primavera (2010), fue una deslumbrante parábola sobre el valor de lo escrito y, a la vez, sobre las turbias fuentes de la escritura. Un joven investigador argentino, Martínez, recorre toda la geografía de la Alemania reciente en pos de un filósofo, que fue discípulo de Heidegger. Su propósito es dialogar sobre el libro que quiere traducirle —una reflexión sobre la historia basada en la esencial discontinuidad de los hechos y la importancia de la decisión individual—, pero nunca logra sino conocer a testigos contradictorios y, a la postre, recomponer la ejecutoria vergonzosa de su escurridizo autor". Por JOSÉ-CARLOS MAINER Ir a noticia
  • "No hay en la historia de la literatura española una generación más activa en la construcción de su biografía que la de los nacidos a finales de los sesenta y principios de los setenta. Dos décadas después de que Ray Loriga (1967), José Ángel Mañas (1972) o Pedro Maestre (1967) dibujaran en sendas novelas una juventud sin esperanza, Pablo Rivero (Gijón, 1972) publica Érase una vez el fin, cuyo protagonista-narrador confirma los peores augurios: aquellos veinteañeros de ayer son hoy “personas partidas por la mitad (…). Anulados sociales que fueron, durante unos instantes, las mentes más brillantes de su generación”. Por ANTONIO OREJUDO
    4Balada rockera "No hay en la historia de la literatura española una generación más activa en la construcción de su biografía que la de los nacidos a finales de los sesenta y principios de los setenta. Dos décadas después de que Ray Loriga (1967), José Ángel Mañas (1972) o Pedro Maestre (1967) dibujaran en sendas novelas una juventud sin esperanza, Pablo Rivero (Gijón, 1972) publica Érase una vez el fin, cuyo protagonista-narrador confirma los peores augurios: aquellos veinteañeros de ayer son hoy “personas partidas por la mitad (…). Anulados sociales que fueron, durante unos instantes, las mentes más brillantes de su generación”. Por ANTONIO OREJUDO Ir a noticia
  • "En una tarea lúdica e intelectual que provoca envidia y agradecimiento, Antonio Casado da Rocha y José Ignacio Foronda, especialistas en la obra del gran pensador estadounidense Henry David Thoreau (1817–1862), han unido esfuerzos para compilar en Volar las extraordinarias anotaciones sobre las aves realizadas por el autor de Walden, principalmente, en las más de 7.000 páginas que componen sus diarios, desde 1836 a 1862. Esta magnífica antología es una selección “que alberga desde la anotación poética al apunte notarial, de las listas de las aves vistas, oídas y soñadas, a la descripción de plumas, nidos y huevos que le llevan los niños de Concord”. Por PABLO NACACH
    5El águila naturalista "En una tarea lúdica e intelectual que provoca envidia y agradecimiento, Antonio Casado da Rocha y José Ignacio Foronda, especialistas en la obra del gran pensador estadounidense Henry David Thoreau (1817–1862), han unido esfuerzos para compilar en Volar las extraordinarias anotaciones sobre las aves realizadas por el autor de Walden, principalmente, en las más de 7.000 páginas que componen sus diarios, desde 1836 a 1862. Esta magnífica antología es una selección “que alberga desde la anotación poética al apunte notarial, de las listas de las aves vistas, oídas y soñadas, a la descripción de plumas, nidos y huevos que le llevan los niños de Concord”. Por PABLO NACACH Ir a noticia
  • "Martín Caparrós lo ha repetido con frecuencia: la crónica demanda la primera persona, pero no como un énfasis del yo, sino para conformar a un sujeto que mira. Una mirada posible, entre tantas, que implica una decisión política, pues se desvía de la hegemonía informativa que promueven los medios desde un lugar desatendido o marginal -“la crónica será marginal o no será”, insiste Caparrós-, resistiéndose a la noticia para construir un relato, consecuencia de la extrañeza de llegar “cargando con lo que creemos que vamos a ver y nos despierta lo que vemos”. Esto resulta evidente para el autor de Hambre, pero la crónica es un género híbrido que, dada su singular naturaleza -¿es literatura, es periodismo?-, vive bajo sospecha del creador de ficciones y del reportero, y amenazada por lo “interesante”, que se reduce a sensacional en detrimento de lo verdadero. Disyuntiva que Caparrós desarma con sus crónicas enriquecidas con toda suerte de procedimientos, algunos derivados de la poesía. Son más de veinte años recorriendo el mundo para contar “lo que ve la mirada”, no para confirmar postales". Por FRANCISCO SOLANO
    6Mirar la realidad "Martín Caparrós lo ha repetido con frecuencia: la crónica demanda la primera persona, pero no como un énfasis del yo, sino para conformar a un sujeto que mira. Una mirada posible, entre tantas, que implica una decisión política, pues se desvía de la hegemonía informativa que promueven los medios desde un lugar desatendido o marginal -“la crónica será marginal o no será”, insiste Caparrós-, resistiéndose a la noticia para construir un relato, consecuencia de la extrañeza de llegar “cargando con lo que creemos que vamos a ver y nos despierta lo que vemos”. Esto resulta evidente para el autor de Hambre, pero la crónica es un género híbrido que, dada su singular naturaleza -¿es literatura, es periodismo?-, vive bajo sospecha del creador de ficciones y del reportero, y amenazada por lo “interesante”, que se reduce a sensacional en detrimento de lo verdadero. Disyuntiva que Caparrós desarma con sus crónicas enriquecidas con toda suerte de procedimientos, algunos derivados de la poesía. Son más de veinte años recorriendo el mundo para contar “lo que ve la mirada”, no para confirmar postales". Por FRANCISCO SOLANO Ir a noticia
  • "Varios de los poetas mayores del siglo XX “atacaron” el centro desde la periferia: Fernando Pessoa, por ejemplo, desde Lisboa. Ungaretti (nacido, igual que aquel, en 1888), desde el otro extremo, Alejandría; la misma ciudad que, 15 años antes, había visto nacer al gran Constantino Cavafis. Fueron los tres mayores renovadores de unas tradiciones tan gloriosas como algo alicaídas de modernidad: portuguesa, griega, italiana. Tres lenguas que, gracias a ellos en buena medida, iban a volver a integrarse en el tronco mayor de la lírica europea del siglo XX. Ungaretti nació en Egipto porque su padre, toscano de Lucca, había ido a trabajar en la construcción del canal de Suez; de allí pasaría al bullente París de los años previos a la Gran Guerra (se enrolaría como voluntario), donde conoció a Apollinaire, quien le señaló la vía para actualizar el legado de los simbolistas franceses, ídolos de sus años de formación". Por EDGARDO DOBRY
    7Ungaretti, la vida en verso "Varios de los poetas mayores del siglo XX “atacaron” el centro desde la periferia: Fernando Pessoa, por ejemplo, desde Lisboa. Ungaretti (nacido, igual que aquel, en 1888), desde el otro extremo, Alejandría; la misma ciudad que, 15 años antes, había visto nacer al gran Constantino Cavafis. Fueron los tres mayores renovadores de unas tradiciones tan gloriosas como algo alicaídas de modernidad: portuguesa, griega, italiana. Tres lenguas que, gracias a ellos en buena medida, iban a volver a integrarse en el tronco mayor de la lírica europea del siglo XX. Ungaretti nació en Egipto porque su padre, toscano de Lucca, había ido a trabajar en la construcción del canal de Suez; de allí pasaría al bullente París de los años previos a la Gran Guerra (se enrolaría como voluntario), donde conoció a Apollinaire, quien le señaló la vía para actualizar el legado de los simbolistas franceses, ídolos de sus años de formación". Por EDGARDO DOBRY Ir a noticia
  • "Si algo caracteriza la larga vida y la extensa obra del teólogo suizo Hans Küng son la coherencia y la autenticidad, como ha demostrado en su conflicto con la jerarquía católica romana, que desembocó, a finales de la década de los setenta del siglo pasado, en la retirada de la licencia eclesiástica por cuestionar la infalibilidad del Papa y que su colega en Tubinga Joseph Ratzinger, al llegar al papado, no le devolvió". Por JUAN JOSÉ TAMAYO
    8Una buena muerte "Si algo caracteriza la larga vida y la extensa obra del teólogo suizo Hans Küng son la coherencia y la autenticidad, como ha demostrado en su conflicto con la jerarquía católica romana, que desembocó, a finales de la década de los setenta del siglo pasado, en la retirada de la licencia eclesiástica por cuestionar la infalibilidad del Papa y que su colega en Tubinga Joseph Ratzinger, al llegar al papado, no le devolvió". Por JUAN JOSÉ TAMAYO Ir a noticia