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Sarah Jessica Parker, dependienta por un día

La actriz dedica una tarde a vender su colección de zapatos en Bloomingdale’s

La actriz Sarah Jessica Parker, durante sus horas como dependienta en un centro comercial de Nueva York.
La actriz Sarah Jessica Parker, durante sus horas como dependienta en un centro comercial de Nueva York.

Empezó su carrera como actriz en la década de los ochenta, pero fue a finales de los noventa cuando su papel de Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York le dio la fama. Lo que no se podía imaginar Sarah Jessica Parker es que esa serie –y sus posteriores películas- le darían algo más: una imagen como icono de estilo que ahora la intérprete ha aprovechado para lanzar su propia línea de zapatos. Ayer, SJP se subió a sus tacones, pero no para pisar una alfombra roja, sino para pasar la tarde en la planta de zapatos de Bloomingdale's para ayudar a vender su colección.

Ella fue la encargada de anunciar su inesperado trabajo como dependienta un día antes en su cuenta de Instagram (2,2 millones de seguidores). “Bueno, raramente sucede esto. Pero tengo unas horas libres mañana por la tarde y me voy a poner a trabajar en Bloomingdale's. Estaré trabajando en la planta de zapatería y estaré encantada de ayudaros a comprar @SJPCollection y nuestras novedades de primavera”. Y, como era de esperar, sus seguidores acudieron en masa a hacerse con unos zapatos –los más baratos cuestan unos 310 euros- y, de paso, con la firma de la actriz en la suela.

“La mejor manera de hacer crecer un negocio es conocer al consumidor. Es la única forma de conocer lo que funciona y lo que no”, comentó a Page Six la actriz, que se pasó tres horas en el centro comercial de Nueva York –el primero que puso a la venta sus zapatos el pasado mayo-. “Me encantaría ser capaz de hacer un zapato así con un precio inferior, pero no puedes hacer un zapato a mano en Italia por un menor precio. Y yo no puedo pedir a un cliente que se gaste el dinero que le ha costado tanto esfuerzo ganar en algo que se va a echar a perder en dos semanas”, aseguró la actriz, ataviada con un estilo informal acompañado de unos de sus zapatos rojos de tacón.

La actriz se asoció hace dos años con el director ejecutivo del diseñador de zapatos Manolo Blahnik, George Malkemus, para hacer realidad su colección, de gran variedad cromática y hecha con materiales sin brillo. Algo que asegura que es consciente que jamás hubiese sucedido si durante seis años no hubiese sido el álter ego de Carrie Bradshaw –quien por supuesto se volvía loca por unos manolos-. La actriz también ha empezado a coser, como a mostrado en su Instagram, quién sabe si es un indicador de que en un futuro no lejano va a ver una colección de ropa SJP.