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Las diez mejores películas de Sylvester Stallone

Stallone Triunfos

  • En sus 45 años de carrera, Sylvester Stallone ha rodado 72 películas (algunas más si contamos apariciones breves). 'Demolition man' está entre las mejores. Nosotros la hemos situado en el puesto 10. Sí, ya estaba pasada de moda cuando se estrenó, pero esta esperpéntica fantasía de explosiones con chispas conserva un encanto de serie B que marca el inicio del Stallone que abraza la autoconsciencia y el cine de acción. Wesley Snipes peleaba como un pollo sin cabeza porque sus movimientos de cinturón negro eran demasiado rápidos y salían borrosos en cámara. Cosas del mundo anterior al HD. 'Demolition man' es como si Aldous Huxley hubiera escrito 'Un mundo feliz' alimentándose de batidos de proteínas, pero para comprobar su impacto en el imaginario colectivo basta con mencionar "las tres conchas" en cualquier cena de amigos. Prueba y verás...
    110. Demolition man (Marco Brambilla, 1993) En sus 45 años de carrera, Sylvester Stallone ha rodado 72 películas (algunas más si contamos apariciones breves). 'Demolition man' está entre las mejores. Nosotros la hemos situado en el puesto 10. Sí, ya estaba pasada de moda cuando se estrenó, pero esta esperpéntica fantasía de explosiones con chispas conserva un encanto de serie B que marca el inicio del Stallone que abraza la autoconsciencia y el cine de acción. Wesley Snipes peleaba como un pollo sin cabeza porque sus movimientos de cinturón negro eran demasiado rápidos y salían borrosos en cámara. Cosas del mundo anterior al HD. 'Demolition man' es como si Aldous Huxley hubiera escrito 'Un mundo feliz' alimentándose de batidos de proteínas, pero para comprobar su impacto en el imaginario colectivo basta con mencionar "las tres conchas" en cualquier cena de amigos. Prueba y verás... Cordon
  • Si estás leyendo esto es porque alguna vez te has puesto una cerilla en la boca creyéndote capaz de liquidar a todos los criminales de tu barrio. Las dos horas de duración de 'Cobra, el brazo fuerte de la ley' fueron reducidas a 84 minutos para permitir más pases diarios y hacer más dinero. Funcionó. Esta película (cuyo título español inspiró el de 'Torrente, el brazo tonto de la ley') ofrece todo lo bueno y todo lo malo del cine de acción ochentero: violencia gratuita no apta para menores, una tía buena de Europa del Este y un argumento predecible que no sabíamos valorar cuando la veíamos en televisión pero que ahora añoramos. Y está muy bien, la verdad.
    29. Cobra, el brazo fuerte de la ley (George P. Cosmatos, 1986) Si estás leyendo esto es porque alguna vez te has puesto una cerilla en la boca creyéndote capaz de liquidar a todos los criminales de tu barrio. Las dos horas de duración de 'Cobra, el brazo fuerte de la ley' fueron reducidas a 84 minutos para permitir más pases diarios y hacer más dinero. Funcionó. Esta película (cuyo título español inspiró el de 'Torrente, el brazo tonto de la ley') ofrece todo lo bueno y todo lo malo del cine de acción ochentero: violencia gratuita no apta para menores, una tía buena de Europa del Este y un argumento predecible que no sabíamos valorar cuando la veíamos en televisión pero que ahora añoramos. Y está muy bien, la verdad. Cordon
  • Si esta asfixiante película de desastres logró la mayor audiencia de la televisión española en la década de los 2000 (con 6,4 millones de espectadores) es porque funciona como un tiro y en el fondo nos encanta saber que cuando aparece Stallone en pantalla las emociones fuertes están aseguradas. Es la historia de un grupo de personas que se ve atrapada en un túnel inundado y su única esperanza será un taxista que pasaba por allí, que demostrará que hay gente con madera de héroe aunque intente evitarlo. El director quería a Nicolas Cage de protagonista en lugar de a Stallone, pero el productor se negó porque Cage era un actor de carácter demasiado serio para este proyecto. Ese mismo año protagonizaría 'La roca', y ya sabemos cómo acabó aquello.
    38. Pánico en el túnel (Rob Cohen, 1996) Si esta asfixiante película de desastres logró la mayor audiencia de la televisión española en la década de los 2000 (con 6,4 millones de espectadores) es porque funciona como un tiro y en el fondo nos encanta saber que cuando aparece Stallone en pantalla las emociones fuertes están aseguradas. Es la historia de un grupo de personas que se ve atrapada en un túnel inundado y su única esperanza será un taxista que pasaba por allí, que demostrará que hay gente con madera de héroe aunque intente evitarlo. El director quería a Nicolas Cage de protagonista en lugar de a Stallone, pero el productor se negó porque Cage era un actor de carácter demasiado serio para este proyecto. Ese mismo año protagonizaría 'La roca', y ya sabemos cómo acabó aquello.
  • El director fue despedido por Stallone cuando intentó darle un enfoque realista y dramático a esta historia de dos policías injustamente acusados de corrupción, capricho que Stallone ha lamentado varias veces desde entonces. Él mismo se propuso dirigir el resto de la película, con ayuda de otros dos directores y 30 reescrituras de guión para darle un tono ligero y cómico. El desaguisado se salva gracias a la química entre Stallone y Kurt Russell, una pareja que pide a gritos la secuela de policías retirados que tanto nos merecemos. Queremos ya 'Tango y Cash: jubilación letal'.
    47. Tango y Cash (Andrei Konchalovsky, 1989) El director fue despedido por Stallone cuando intentó darle un enfoque realista y dramático a esta historia de dos policías injustamente acusados de corrupción, capricho que Stallone ha lamentado varias veces desde entonces. Él mismo se propuso dirigir el resto de la película, con ayuda de otros dos directores y 30 reescrituras de guión para darle un tono ligero y cómico. El desaguisado se salva gracias a la química entre Stallone y Kurt Russell, una pareja que pide a gritos la secuela de policías retirados que tanto nos merecemos. Queremos ya 'Tango y Cash: jubilación letal'.
  • Tras el regreso de 'Rocky' y 'Rambo', Stallone se propuso hacer algo más por nosotros: devolver la testosterona al cine de acción. Sin magia, sin mallas y sin millonarios con demasiado tiempo libre: esto es un grupo de asesinos a sueldo que salvan al mundo desde la marginalidad. Pocos confiaban en la visión de Stallone, que dirigió, escribió e interpretó la película pensando en los fans. Hay guiños constantes a la filmografía de sus actores, explosiones que convierten lo de Hiroshima en un escape de gas y una escena cumbre que une a Stallone con Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger tras la quiebra de su negocio hostelero Planet Hollywood. Es además un escaparate de las diversas formas de envejecer para el hombre de hoy en día: el bótox (Stallone), la buena genética (Willis), retocar la imagen por ordenador (Arnie) o convertirte en tu madre (Mickey Rourke). La tercera parte redujo la violencia para ser apta para menores, un error de cálculo que supuso el final de la saga.
    56. Los mercenarios (Sylvester Stallone, 2010) Tras el regreso de 'Rocky' y 'Rambo', Stallone se propuso hacer algo más por nosotros: devolver la testosterona al cine de acción. Sin magia, sin mallas y sin millonarios con demasiado tiempo libre: esto es un grupo de asesinos a sueldo que salvan al mundo desde la marginalidad. Pocos confiaban en la visión de Stallone, que dirigió, escribió e interpretó la película pensando en los fans. Hay guiños constantes a la filmografía de sus actores, explosiones que convierten lo de Hiroshima en un escape de gas y una escena cumbre que une a Stallone con Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger tras la quiebra de su negocio hostelero Planet Hollywood. Es además un escaparate de las diversas formas de envejecer para el hombre de hoy en día: el bótox (Stallone), la buena genética (Willis), retocar la imagen por ordenador (Arnie) o convertirte en tu madre (Mickey Rourke). La tercera parte redujo la violencia para ser apta para menores, un error de cálculo que supuso el final de la saga.
  • Más de 20 años después de su estreno, esta aventura de alpinistas intrépidos atrapados en la nieve bajo la amenaza de un mercenario sigue dando vértigo. Ahora que todos los héroes parecen estar deprimidos resulta disfrutable ver una hazaña de acción pura sin más pretensiones que crear tensión a partir de extravagantes situaciones de peligro. Stallone la hizo porque tenía miedo a las alturas, y pasando miedo no habría llegado hasta donde está.
    65. Máximo riesgo (Renny Harlin, 1993) Más de 20 años después de su estreno, esta aventura de alpinistas intrépidos atrapados en la nieve bajo la amenaza de un mercenario sigue dando vértigo. Ahora que todos los héroes parecen estar deprimidos resulta disfrutable ver una hazaña de acción pura sin más pretensiones que crear tensión a partir de extravagantes situaciones de peligro. Stallone la hizo porque tenía miedo a las alturas, y pasando miedo no habría llegado hasta donde está.
  • Stallone siempre ha dicho que Rocky Balboa es su mejor amigo y que nunca es tan feliz como cada vez que se reencuentra con este compañero de viaje imaginario. En contra de la apuesta por "más es mejor" que ha marcado su carrera, 'Creed' opta por un retrato íntimo y sensible del púgil que sabe que su felicidad quedó atrás porque "todo lo que me importaba ha seguido su camino sin mí". Convertido en un abuelo cebolleta, Balboa librará su última batalla desde la esquina del ring entrenando al hijo de su mejor rival, Apollo Creed. Nosotros nos emocionamos cada vez que la película toca las teclas adecuadas porque, en el fondo, sabemos que esta es en realidad la penúltima batalla de Rocky Balboa.
    74. Creed (Ryan Coogler, 2015) Stallone siempre ha dicho que Rocky Balboa es su mejor amigo y que nunca es tan feliz como cada vez que se reencuentra con este compañero de viaje imaginario. En contra de la apuesta por "más es mejor" que ha marcado su carrera, 'Creed' opta por un retrato íntimo y sensible del púgil que sabe que su felicidad quedó atrás porque "todo lo que me importaba ha seguido su camino sin mí". Convertido en un abuelo cebolleta, Balboa librará su última batalla desde la esquina del ring entrenando al hijo de su mejor rival, Apollo Creed. Nosotros nos emocionamos cada vez que la película toca las teclas adecuadas porque, en el fondo, sabemos que esta es en realidad la penúltima batalla de Rocky Balboa.
  • Este drama taciturno de policías corruptos, asuntos internos y novatos que disparan al sospechoso equivocado reúne, no por casualidad, a tres iconos del cine de Scorsese como Robert De Niro, Harvey Keitel y Ray Liotta. En esta tragedia nostálgica de los 70 Stallone (en la foto con De Niro y Keitel) se entrega física y emocionalmente para lograr una de las mejores interpretaciones de su carrera. Al igual que en 'Rocky', el espectador siente que conoce el pasado nunca explicado del 'sheriff' Heflin, compasivo por naturaleza pero despiadado para sobrevivir.
    83. Cop Land (James Mangold, 1997) Este drama taciturno de policías corruptos, asuntos internos y novatos que disparan al sospechoso equivocado reúne, no por casualidad, a tres iconos del cine de Scorsese como Robert De Niro, Harvey Keitel y Ray Liotta. En esta tragedia nostálgica de los 70 Stallone (en la foto con De Niro y Keitel) se entrega física y emocionalmente para lograr una de las mejores interpretaciones de su carrera. Al igual que en 'Rocky', el espectador siente que conoce el pasado nunca explicado del 'sheriff' Heflin, compasivo por naturaleza pero despiadado para sobrevivir.
  • John Rambo definió el listón de estopa que debe repartir un héroe de acción si no quiere que le acusen de flojo. Tras él, todos los tipos duros se llamaban John (McLane, Matrix) y esta barbaridad bélica de saga cayó en la parodia. Las secuelas eran una victoria moral para Estados Unidos y nos llevan a preguntarnos cómo pudieron perder la guerra con semejantes reclutas. La primera entrega, sin embargo, es un doloroso relato de aquella generación de combatientes en Vietman, la primera cuyos traumas psicológicos fueron contados. Estados Unidos no sabía qué hacer con estos chavales asalvajados y sádicos que no se adaptaban a la vida normal. A diferencia de los civiles, estos soldados no podían fingir que no había pasado nada.
    92. Acorralado (Ted Kotcheff, 1982) John Rambo definió el listón de estopa que debe repartir un héroe de acción si no quiere que le acusen de flojo. Tras él, todos los tipos duros se llamaban John (McLane, Matrix) y esta barbaridad bélica de saga cayó en la parodia. Las secuelas eran una victoria moral para Estados Unidos y nos llevan a preguntarnos cómo pudieron perder la guerra con semejantes reclutas. La primera entrega, sin embargo, es un doloroso relato de aquella generación de combatientes en Vietman, la primera cuyos traumas psicológicos fueron contados. Estados Unidos no sabía qué hacer con estos chavales asalvajados y sádicos que no se adaptaban a la vida normal. A diferencia de los civiles, estos soldados no podían fingir que no había pasado nada.
  • Y la mejor. Si Sylvester Stallone parece mal actor es porque su gesto de parálisis embrutecida (fruto de un negligencia durante el parto) y su torpe dicción le limita a personajes de paria social. Cuando intenta ir de héroe socarrón resulta inverosímil. 'Rocky' sentó las bases del cine deportivo y reivindicó a los perdedores, los que no han nacido para triunfar. Es un personaje que no tiene miedo a la muerte ni al fracaso: tiene miedo a la cobardía. Una película auténtica y sucia que llevó la cámara a unos callejones que por aquel entonces Hollywood prefería no rodar. Rocky Balboa no se parece a nosotros, pero la humanidad de Stallone dignifica la derrota y nos recuerda que la historia a veces también la escriben los perdedores. Eso es, paradójicamente, lo que ha convertido a Sylvester Stallone en un absoluto ganador. Eso es lo que hace que siempre nos pongamos de su parte.
    101. Rocky (John G. Avildsen, 1976) Y la mejor. Si Sylvester Stallone parece mal actor es porque su gesto de parálisis embrutecida (fruto de un negligencia durante el parto) y su torpe dicción le limita a personajes de paria social. Cuando intenta ir de héroe socarrón resulta inverosímil. 'Rocky' sentó las bases del cine deportivo y reivindicó a los perdedores, los que no han nacido para triunfar. Es un personaje que no tiene miedo a la muerte ni al fracaso: tiene miedo a la cobardía. Una película auténtica y sucia que llevó la cámara a unos callejones que por aquel entonces Hollywood prefería no rodar. Rocky Balboa no se parece a nosotros, pero la humanidad de Stallone dignifica la derrota y nos recuerda que la historia a veces también la escriben los perdedores. Eso es, paradójicamente, lo que ha convertido a Sylvester Stallone en un absoluto ganador. Eso es lo que hace que siempre nos pongamos de su parte.