CLAVES
Columna
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Enfrente

La pregunta no es qué reformas pactar con los nuevos ciudadanos sino qué rupturas

En España hay algo más de cuatro millones de electores nacidos antes de 1938. Son los niños de la guerra, tienen más de 77 años y representan el 12% del censo. Detrás vienen los casi nueve millones nacidos entre 1939 y 1959. Son los niños de la autarquía, tienen entre 57 y 76 años y suman el 25% del censo. Les sigue una generación formada por los reformistas: nueve millones y medio, de entre 42 y 56 años, nacidos entre 1959 y 1973, el 28% del censo. Cierran la lista los ciudadanos nuevos, los mayores de edad nacidos después de 1974, que son algo más de 12 millones y que representan el 35% del censo.

La clasificación es obra de Jaime Miquel, sociólogo, encuestador y autor de La perestroika de Felipe VI, un libro imprescindible para entender lo que le está pasando a la España nacida de la Constitución del 78. Apoyado en un alud de datos sobre el comportamiento electoral y la cultura política de los españoles, Miquel sostiene que el factor que mejor explica la actual reconfiguración de la política española es la ruptura generacional (el PP, por ejemplo, obtiene más de la mitad de sus votos entre los mayores de 65 años y el PSOE entre los mayores de 54).

Afirma Miquel que el declive electoral del PP y del PSOE, y con ellos del bipartidismo, solo puede ser entendido desde la falta de capacidad de esos dos partidos de representar la cultura política de unos ciudadanos nacidos en democracia que desprecian los usos y hábitos de la política tradicional, caracterizada por el clientelismo, la sumisión a la autoridad, la corrupción, la falta de transparencia y la negativa a rendir cuentas. Según Miquel, la cultura política del posfranquismo choca radicalmente con la dominante entre los jóvenes de hoy, urbanos y educados, que es abierta, participativa, informada y crítica. Del análisis de Miquel se deduce que los nuevos votantes no se sitúan ni a la izquierda ni a la derecha, ni tampoco están abajo esperando un líder populista que les guíe. Sencillamente están “enfrente”. Si Miquel no se equivoca, la pregunta no es qué reformas pactar con los nuevos ciudadanos sino qué rupturas. @jitorreblanca

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