A Bellucci no le asustan las canas

El misterio es parte de su personalidad como lo es su belleza, su inteligencia o su estilo clásico, con un cuerpo que puede lucir a los mejores modistos

Monica Bellucci, en un hotel en Madrid.
Monica Bellucci, en un hotel en Madrid.Bernardo Pérez

Pasados los 50, lo normal es mentir en cuestión de edad. Pero Monica Bellucci no es normal. Es una diosa. O una mujer con M mayúscula. M de madre, de madura, de mujer. O, incluso, de Morticia Addams, porque es la imagen que hoy evoca, toda de negro, melena larga y lisa, falda pitillo, tacones de aguja. Una versión muy sexy de Morticia, igual de enigmática menos cuando se le escapa la sonrisa. Se ríe pensando lo mucho que le gustaría hacer de la matriarca de los Addams y lo poco que pensó nunca en ser una chica Bond. De hecho, pensó que Sam Mendes, el director de Spectre, la llamaba para hacer de M, la matriarca del espía al servicio de su majestad. “Lo primero que le dije bien claro es que tenía 50 años. Y me dijo que es lo que quería, una mujer madura que pareciera su edad, con todas sus imperfecciones y toda su feminidad, toda su sensualidad”, añade mientras promociona su última película y la 26ª de la saga de James Bond, esa que revoluciona los cánones de lo que es una chica Bond.

Esta modelo convertida en actriz, nacida en Italia y afincada en Francia posee una exuberancia por la que no pasan los años. Dice que es muy tímida, por ser hija única. Pero ni sus acciones ni sus palabras dan muestra de ello. Su trabajo en películas como L’Appartment, The Matrix 2 o Malena la ha convertido en el mito erótico de esta era, de la misma forma que Sophia Loren o Claudia Cardinale lo fueron antes. La María Magdalena de La pasión de Cristo no huye de estas comparaciones. Con voz grave y una cadencia pausada suma a estos nombres los de Catherine Deneuve o Helen Mirren como mujeres que tienen tanto que ofrecer por su belleza como por su inteligencia, sensibilidad o feminidad. “Mirar a las mujeres de forma diferente según estén o no en edad de procrear debería de ser algo del pasado”, amonesta sin perder su aire majestuoso.

Ella tiene dos hijas, Leonie, de 5 años, y Deva, de 11, fruto de su relación con el también actor Vincent Cassel, del que se separó hace un par de años. “Son pequeñas y por eso no hablo de mi vida privada. No voy a decir si estoy soltera o no”. El misterio es parte de su personalidad como lo es su belleza, su inteligencia o su estilo, clásico con un cuerpo que puede lucir a los mejores modistos. “Trabajar con Domenico y Stefano [Dolce&Gabbana] no es trabajo”, explica su musa y su rostro. “Comencé con ellos como modelo cuando también eran jóvenes y hemos crecido juntos”.

También comenzó en cine haciendo papeles como el de Malena, donde mostraba toda su belleza, algo que asegura que ya no volverá a hacer. Sexy, sí, desnuda, no, dice. Pero incluso cubierta, su erotismo sigue latente.

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