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Divorcio de alto riesgo en Wall Street

La exmujer de Kenneth Griffin, uno de los gestores de fondos mejor pagado del parqué, le reclama 12 millones de dólares al año de pensión

Ken Griffin y su mujer, Anne Dias
Ken Griffin y su mujer, Anne Dias, en 2007.

Divorcio es una palabra que espanta a los inversores. Y no solo por las sumas multimillonarias que se manejan, algunas de récord, como los 975 millones de dólares (algo más de 900 millones de euros) que el magnate petrolero Harold Hamm tuvo que pagar a la que durante 26 años fue su esposa. Las batallas conyugales son también una distracción para los gestores. Por eso en Wall Street se está siguiendo al detalle la ruptura que protagoniza desde hace unos meses Kenneth Griffin, una de las más agrias y sonadas que se recuerdan en el parqué neoyorquino.

Griffin es el fundador de Citadel LLC, un fondo especulativo con sede en Chicago que maneja en la actualidad activos por valor de 24.000 millones de dólares. Es el quinto gestor de fondos mejor pagado del parqué, hasta el punto de que se lleva cada año unos 950 millones al bolsillo gracias a los espectaculares retornos generados por su vehículo de inversión. La revista Forbes estima la fortuna personal del financiero en 6.000 millones de euros.

Es precisamente esta ingente masa de dinero la que está en el centro de las demandas que le hace su mujer Anne Dias Griffin, otra gestora de fondos forjada en la escuela de Goldman Sachs, con la que lleva 11 años casado y tiene tres hijos. Le reclama 12 millones de dólares al año para mantener el status quo, que incluyen 300.000 dólares mensuales para poder desplazarse en avión privado y otros 160.000 dólares al mes en hoteles.

Ken Griffin, de 46 años, es una de las personas más influyentes de Wall Street. Empezó a construir su imperio en un dormitorio de la Universidad de Harvard, donde logró que le instalaran una antena parabólica para seguir sus inversiones. El fondo Citadel empezó a funcionar unos años después con cuatro millones. Ahora genera retornos anuales superiores al 20%, 10 veces más que sus rivales. El año pasado donó 150 millones a Harvard.

Anne Dias le pide 2.500 dólares al mes para material de oficina, 450.000 para ir de vacaciones al Caribe o 300.000 mensuales para viajar en 'jet'

La petición de divorcio se presentó el año pasado en un tribunal en el Estado de Illinois. De momento no parece estar afectando al rendimiento del fondo. Pero la batalla está siendo muy dura, con un fuego cruzado que coge por medio a los hijos. El gestor considera excesivo el dinero que le reclama Anne Dias, como los 2.500 dólares mensuales para material de oficina o los 7.200 para gastar en restaurantes. Ella responde que es lo que necesita para cubrir las necesidades de los niños.

La lista de reclamaciones está sirviendo, sin embargo, de escaparate de la extravagante vida privada de la pareja, que necesita a cuatro niñeras para cuidar a los hijos, ninguno de los cuales llega a los 10 años de edad. El gestor insiste, en la información entregada al juez, que ya se está haciendo cargo del 100% de la manutención y que no va a aceptar que todo ese dinero vaya a pagar los excesos de su mujer, como 450.000 dólares para pasar 10 días de vacaciones en el Caribe.

La legislación de Illinois establece que la manutención de los hijos debe calcularse en base al nivel de vida que estos tendrían si el matrimonio continuara. Es el argumento al que se aferran los abogados de Dias Griffin, a la vez que acusan al gestor de fondos de utilizar su influencia para “estar por encima de la ley”. El aún marido responde que la fortuna personal de ella ronda los 50 millones y que le da para cubrir fácilmente esos gastos.