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Las primeras chinas españolas

La primera generación de niñas chinas adoptadas en España, allá por los años noventa, ha llegado a la pubertad, una edad a la que surgen miles de preguntas sobre sus orígenes y su proceso de adopción. Aceptar su doble identidad como chinas y españolas es una tarea a veces complicada

  • La Generación Mei Ming está formada por la primera oleada de niñas que fueron adoptadas en China y que hoy ya son adolescentes. Irene Rong, de 18 años, fue una de las cien primeras. “Al principio llamaba mucho la atención, la gente me miraba y preguntaba a mis padres porque veían que aquello no era lo lógico”, recuerda.
    1La Generación Mei Ming está formada por la primera oleada de niñas que fueron adoptadas en China y que hoy ya son adolescentes. Irene Rong, de 18 años, fue una de las cien primeras. “Al principio llamaba mucho la atención, la gente me miraba y preguntaba a mis padres porque veían que aquello no era lo lógico”, recuerda.
  • Irene está a punto de hacer los exámenes de selectividad y, si aprueba, entrará en la universidad en octubre. Quiere estudiar magisterio musical, algo para lo que no tendrá problema porque su nota media es de 8,8. Además toca el violín y el piano. “Hay muchas formas de comunicarse y llegar al corazón de las personas y una de ellas es la música. No me puedo imaginar una vida sin música”.
    2Irene está a punto de hacer los exámenes de selectividad y, si aprueba, entrará en la universidad en octubre. Quiere estudiar magisterio musical, algo para lo que no tendrá problema porque su nota media es de 8,8. Además toca el violín y el piano. “Hay muchas formas de comunicarse y llegar al corazón de las personas y una de ellas es la música. No me puedo imaginar una vida sin música”.
  • Ana tiene 14 años y vive en Santander. Ella ha sacado a la luz sus dudas y curiosidades acerca de sus orígenes y familia biológica y le gustaría saber más. “Algo debo de sentir, ella es quien me ha parido y eso no se puede cambiar”.
    3Ana tiene 14 años y vive en Santander. Ella ha sacado a la luz sus dudas y curiosidades acerca de sus orígenes y familia biológica y le gustaría saber más. “Algo debo de sentir, ella es quien me ha parido y eso no se puede cambiar”.
  • Ana es una adolescente más, con ánimo e ideas cambiantes y algo de rebeldía ante sus padres. “Mi padre siempre está de broma, no me toma en serio, me gustaría que fuera más formal, un poco chapado a la antigua, pero no mucho”, se queja. Su padre, Severiano, reconoce que la relación padre-hija en esta etapa no es un "idilio", pero sabe que se trata de algo temporal.
    4Ana es una adolescente más, con ánimo e ideas cambiantes y algo de rebeldía ante sus padres. “Mi padre siempre está de broma, no me toma en serio, me gustaría que fuera más formal, un poco chapado a la antigua, pero no mucho”, se queja. Su padre, Severiano, reconoce que la relación padre-hija en esta etapa no es un "idilio", pero sabe que se trata de algo temporal.
  • Estela, vallisoletana de 13 años, ha pasado un primer mal año de instituto porque se ha sentido rechazada por sus rasgos. “¿Por qué soy así?, no quiero ser así”, se queja. Participar en el documental le ha servido para mejorar esa visión de sí misma, saber que no es la única y que hay muchas más chicas como ella, con las mismas dudas y preocupaciones.
    5Estela, vallisoletana de 13 años, ha pasado un primer mal año de instituto porque se ha sentido rechazada por sus rasgos. “¿Por qué soy así?, no quiero ser así”, se queja. Participar en el documental le ha servido para mejorar esa visión de sí misma, saber que no es la única y que hay muchas más chicas como ella, con las mismas dudas y preocupaciones.
  • Mariví, madre de Estela, recuerda con cariño el día en el que conoció la asignación de su hija y vio su foto por primera vez. Ella siempre habla a Estela de su país de origen, aunque la niña, por ahora, prefiere no ir a China. “Ir por la calle y pensar que cualquiera podría ser mi padre es muy duro, creo que aún no estoy preparada”, admite.
    6Mariví, madre de Estela, recuerda con cariño el día en el que conoció la asignación de su hija y vio su foto por primera vez. Ella siempre habla a Estela de su país de origen, aunque la niña, por ahora, prefiere no ir a China. “Ir por la calle y pensar que cualquiera podría ser mi padre es muy duro, creo que aún no estoy preparada”, admite.
  • Sara, de 15 años. volvió a China para recoger a su hermana María, de 10. “Tenía cinco años cuando fui y no me acuerdo de casi nada. Ahora me gustaría volver, no porque sean mis orígenes, sino por curiosidad y porque me gusta viajar”.
    7Sara, de 15 años. volvió a China para recoger a su hermana María, de 10. “Tenía cinco años cuando fui y no me acuerdo de casi nada. Ahora me gustaría volver, no porque sean mis orígenes, sino por curiosidad y porque me gusta viajar”.
  • Carla, de 17 años, es amiga de Sara y también fue adoptada. Ella no tiene ningún interés en volver a China. “He visto cosas muy duras sobre los orfanatos en los que viví y no quiero volver allí, ¿para qué?. Aquí estoy feliz y tengo una familia”.
    8Carla, de 17 años, es amiga de Sara y también fue adoptada. Ella no tiene ningún interés en volver a China. “He visto cosas muy duras sobre los orfanatos en los que viví y no quiero volver allí, ¿para qué?. Aquí estoy feliz y tengo una familia”.
  • Lucía, de 16 años, ha descubierto gracias al documental los pensamientos de otras chicas que muchas veces, por miedo o incomprensión, se quedan guardados dentro. Como muchas otras de su generación, ahora ya ha perdido el miedo a compartirlos.
    9Lucía, de 16 años, ha descubierto gracias al documental los pensamientos de otras chicas que muchas veces, por miedo o incomprensión, se quedan guardados dentro. Como muchas otras de su generación, ahora ya ha perdido el miedo a compartirlos.
  • Elena, de 10 años, y Cristina, de ocho, son primas y llegaron a España en los años en los que se produjeron un mayor número de adopciones chinas. Ellas son el ejemplo de los miles de menores adoptados que llegarán a la adolescencia en los próximos años y que ahora ya saben cómo lo están viviendo sus predecesoras.
    10Elena, de 10 años, y Cristina, de ocho, son primas y llegaron a España en los años en los que se produjeron un mayor número de adopciones chinas. Ellas son el ejemplo de los miles de menores adoptados que llegarán a la adolescencia en los próximos años y que ahora ya saben cómo lo están viviendo sus predecesoras.