Lo que yo he visto
Hace unos 35 años, en la sanidad pública había pobreza; pobreza de medios. Los enfermos estaban hacinados en las habitaciones; las duchas que había no funcionaban, el aseo y la comida eran muy limitados, faltaban médicos, enfermeros, celadores y muchas cosas más. Había pobreza.
Los enfermos, la familia que les acompañaban, sus medios, también eran escasos. Por ello llevaban su comida de casa y, para que no se pusiera mala, la nevera era la parte exterior de las ventanas. Eso era lo que hacía mi suegra cuando le tocaba estar largas estancias con mi suegro.
Luego le tocó a mi padre enfermar y a mi madre acompañar. Era el año 1990. Los medios habían mejorado para pacientes y acompañantes. La higiene era diaria, la comida, buena y mi madre ya podía comer en el menú del día en el restaurante del hospital.
Pero ahora, año 2014, yo soy acompañante de mi suegra y otra vez veo cómo se ha empobrecido todo. No hay personal ni medios suficientes. Los pacientes vuelven a estar hacinados en urgencias. Los acompañantes también se han empobrecido. Ya no pueden comer en el restaurante ni un bocadillo y por ello la comida vuelve a estar en el exterior de las ventanas.— Ana María Tapiador Gómez-Cambronero.


























































