El presidente de la Xunta augura "inevitables sacrificios"

El presidente elude dar pistas en su mensaje de fin de año sobre la remodelación de Gobierno que anunciará este lunes

Sin referencias a la crisis de Gobierno propiciada por la marcha de las conselleiras de Facenda y Sanidade a la segunda línea de la Administración del Estado y sin pistas sobre sus sustitutas o la estructura de su Gabinete que se anunciará este lunes, Galicia esperará al Año Nuevo para conocer las caras con las que el Ejecutivo gallego afrontará el último año de su mandato. Los conselleiros, ajenos a lo que su jefe tiene en la cabeza, permanecerán en vilo 48 horas más. La solución tampoco estaba en el mensaje institucional de final de año.

El presidente, Alberto Núñez Feijóo, cambió en esta edición el escenario -de la Biblioteca de la Cidade da Cultura al hemiciclo del Parlamento gallego en su trigésimo aniversario- y también el hilo conductor del discurso de 2010. Si en diciembre pasado prevenía contra "los localismos" y glosaba el "éxito" de la fusión de las cajas, ahora que el banco resultante, Novagalicia Banco, ha tenido que recibir 3.600 millones de euros de fondos públicos después de que la integración encallara en medio de la perenne contienda entre el sur y el norte, sus llamadas a la unidad fueron genéricas. Pidió "mancomunar esfuerzos", seguir el ejemplo de generaciones pasadas para que Galicia "escriba su propio destino" y definir entre todos "cómo será esta tierra cuando se atenúe la crisis".

El paro y la recesión monopolizaron su intervención de casi ocho minutos retransmitida por la televisión y la radio autonómicas. Feijóo escenificó una llamada a la esperanza al recordar que cualquier tiempo pasado no fue mejor y que "la Galicia del siglo XXI es fruto de ciudadanos que no se rindieron ante circunstancias más adversas que la presente". "De cada crisis surgida en el pasado, Galicia salió como un país renovado". El mensaje institucional graduó los adjetivos, calificó la situación como "compleja" -semanas antes en ese mismo hemiciclo Feijóo la había tildado de crítica- y defendió que "a las puertas de una nueva recesión en España", la comunidad "cuenta con unos presupuestos para 2012 que garantizan la viabilidad de las prestaciones públicas esenciales". Pero llamó a "priorizar las necesidades" y a "huir de la insolidaridad". "No vale esconder los problemas ni posponer las soluciones", avisó: "El primer mandamiento de un gobernante es decir la verdad". La suya anticipa "inevitables sacrificios".

Lo dijo el día después de que un Gobierno de su mismo color anunciase en el Consejo de Ministros subidas de impuestos (en contra de lo que Rajoy había prometido) y la congelación del salario mínimo dentro de un primer paquete de iniciativas para contener el déficit público.

Con el ejemplo de lo que han sido estos treinta años de Parlamento gallego, una institución "robusta" que ha propiciado una "autonomía modélica", glosó la "austeridad, planificación y control de las cuentas públicas" de su propio Gobierno que le permitirá evitar "las medidas drásticas que implantan otras administraciones". "La obra que nos ocupa es mantener el bienestar y el desarrollo" y eso, vino a decir, es tarea de toda la sociedad por más que los políticos tengan "una responsabilidad especial". El epilogo fue una cita de Concepción Arenal: "El hombre que se levanta es aun más grande que el que nunca cayó". Aplicable a los pueblos, dijo el presidente: "Galicia es grande porque sus hijos nunca dejaron de levantarse".

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