¿Quién multa a los que multan?
El Ayuntamiento de Barcelona ha intensificado el control de los infractores de tráfico, sobre todo de la zona del Eixample y Ciutat Vella. Por eso, en las últimas semanas no es raro ver apostados en una esquina del centro de la ciudad a los agentes de la Guardia Urbana, sancionando a los motoristas que no respetan el carril bici, con 90 euros, o a los ciclistas que conducen por el paseo central de la Rambla Catalunya, con sanciones que van de los 30 a los 500 euros según la gravedad, por carriles habilitados, circular por las aceras en momentos de aglomeración y estacionar en lugares no autorizados, como junto a los árboles, semáforos o papeleras. El problema viene cuando los que han de multan infrigen la norma y circulan y estacionan en el mismo lugar donde luego impondrán las sanciones. Ayer por la tarde, cuatro motoristas de la Guardia Urbana llegaron a la esquina de la calle Consell de Cent con Rambla de Catalunya, subieron a la acera central, estacionaron sus vehículos y se prepararon para cumplir con su cometido: multar a los infractores.



























































