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La bandera de Parla ondea en el volcán italiano Etna

Un grupo de escaladores de la localidad madrileña corona la cima

Seis escaladores del grupo de montaña Bajo Cero, de la localidad madrileña de Parla, han ascendido al pico más alto del volcán italiano del Etna, cuyo cráter está activo e hizo erupción hace apenas dos años, subiendo una distancia de más de 3.200 metros para situar en la cima la bandera de Parla. (Visita el vídeo del blog de los escaladores)

Tras escalar hasta la cumbre del Monte Elbrus -el pico más alto de Europa- y coronar los tres picos de más de 5.000 metros de altura de la Cordillera Blanca -la más larga del planeta, en los Andes-, el escalador parleño Daniel Pelegrina ha invertido seis horas para ascender al volcán siciliano del Etna, en una escalada en la que ha estado acompañado por cinco compañeros, todos ellos montañeros del club "Bajo Cero" de Parla.

La localidad italiana de Nicolisi, en la provincia de Sicilia, fue el punto de partida de este último viaje de la expedición parleña, una ciudad que se encuentra a 700 metros de altura.

El volcán Etna tuvo su última erupción en 2008, arrasando pistas y sendas, por lo que sólo existe una carretera de asfalto de 20 kilómetros, con un desnivel de 1.200 metros, para llegar al primer refugio, un hostal en una estación de esquí también arrasada por la lava. Sólo la subida hasta este primer punto llevó cinco horas a los escaladores, que pudieron disfrutar con la primera visión cercana de fumarolas de gas en la cumbre.

Tras unas horas de descanso, los montañeros reiniciaron la escalada hasta los 3.000 metros, en otras seis horas de subida, pasando cerca de los cuatro cráteres que tiene el Etna, hasta llegar al Norte, el punto más alto de la isla de Sicilia.

El borde de este cráter del volcán se encuentra a 3.250 metros aproximadamente y ofrece uno de los espectáculos más sobrecogedores de las montañas europeas: cuatro cráteres -tres de ellos activos- con numerosas fumarolas y emanaciones de azufre, el característico humo rojo, y la sensación de que en cualquier momento se puede producir una nueva erupción.

Los escaladores, con mascarillas para evitar las emanaciones de sulfuro, han colocado las banderas de Parla y de su club en el Etna, rodeados de nieve y de las emanaciones gaseosas del volcán.

La bajada fue más tranquila y, en diez horas, los montañeros consiguieron llegar al refugio, con 1.500 metros de desnivel en las piernas, y la satisfacción de haber conquistado un nuevo pico representando el nombre de Parla.