Hereu insta al primer ministro marroquí a agilizar el voto de la inmigración en las municipales

Barcelona tendrá la primera Casa de Marruecos de Europa en Montjuïc

La integración de la inmigración no será total hasta que no se reconozca sus derechos políticos: que puedan votar en las elecciones municipales. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, expresó la petición de que los inmigrantes marroquíes empadronados en Barcelona puedan votar en las elecciones municipales al primer minstro de Marruecos, Abbas el Fassi con quien se reunió en la mañana de ayer.

La cuestión del voto no es de competencia municipal y ello depende de los acuerdos entre Estados. El Gobierno marroquí no lo tiene tan claro. "Para que algo así sea posible, en Marruecos tienen que introducir reformas en su Constitución", aclaró Hereu. "Por nosotros no hay ningún problema. En estos momentos, la pelota está sobre su tejado", insistió el edil socialista.

Una ciudad con esencia marroquí

Barcelona tiene empadronados a algo más de 14.000 marroquíes, aunque la comunidad de ese país sitúa la cifra real en unos 23.000. De los que están empadronados, la media de edad es de 29 años y sus ciudades de procedencia son Tánger, Laracahe, Tetuan y muchos de la región del Rif. En Marruecos, el voto de la inmigración no parece que sea una cuestión fácil de resolver.

De hecho, el primer ministro no aclaró al alcalde si es una iniciativa factible o no. Como tampoco las dio el ministro de Asuntos Exteriores, Taib Fasi, que también se entrevistó con Hereu. Fasi admitió, en cambio, que el modelo de descentralización o regionalización de España es tomado como ejemplo "aunque en un contexto diferente", matizó.

Unión por el Mediterráneo

Tanto en la reunión con el primer ministro como con el de Exteriores, el asunto considerado de máximo interés fue el diseño de políticas cooperación dentro del paraguas de la Unión por el Mediterráneo (UpM). Hereu agradeció pesonalmente al primer ministro el hecho de que Marruecos fuera decisiva en la carrera por la sede del secretariado que recayó en Barcelona, Fasi y Hereu están de acuerdo en que Marruecos deberá tener una especial relevancia en el futuro de los proyectos y estrategias que se definan en el seno de la UpM.

Con esa idea de la cooperación entre los dos países, Barcelona tendrá la primera Casa de Marruecos de Europa. Se ubicará en un solar cedido por el Ayuntamiento de Barcelona detrás del MNAC, al lado del antiguo jardín Botánico. Se trata de un proyecto cultural que pretende ser un instrumento de integración e intecambio entre la comunidad marroquí y la catalana. El ministro especial para la comunidad inmigrada en el extranjero, Mohamed Ameur, solo concretó que la intención es empezar a construirla el año próximo.

Ayuntamiento de Barcelona
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