El ex presidente Pujol se suma al rechazo de CiU a la financiación por incumplir el Estatut
Harto de que en los últimos días su nombre haya estado en boca de quienes apelaban al espíritu pactista de CiU en otras ocasiones, el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, rompió ayer su silencio y se sumó al "no" expresado por la federación al nuevo sistema de financiación. Pujol empleó los mismos argumentos con los que otros dirigentes convergentes han rechazado el modelo pactado entre los gobiernos catalán y español. Primero, porque "incumple el Estatut".
Segundo, "porque no resuelve ni de forma suficiente ni de forma clara el problema de la financiación de Cataluña". Y tercero porque "no elimina los factores de insuficiencia, fragilidad e incertidumbre que pesan sobre las finanzas de la Generalitat". De forma excepcional, Pujol convocó ayer a la prensa a su oficina para leer una declaración de tres folios. Lo hizo de pie y ante un micrófono, en la biblioteca. No admitió preguntas. Pujol admitió que la nueva financiación "será mejor que la que teníamos", pero señaló que no se conocen las cifras e insistió en la idea de que "ni en la mejor de las hipótesis darían la mejora substancial y definitiva que el Estatut debía significar".
El ex presidente también recordó el amplio consenso con el que se aprobó la carta autonómica y manifestó que "lo que cuenta para que un país sea respetado políticamente y también económicamente es que lo sea su ordenamiento jurídico e institucional".


























































